Cerrar los hoteles de playa de Tulum durante la temporada de sargazo no es una solución viable, según la Asociación de Hoteles de Tulum, porque el alga ahora llega a esta costa ocho o nueve meses al año.

Hace tres semanas, la misma asociación consideraba lo opuesto. Su presidente, David Ortiz Mena, dijo a finales de julio que los propietarios de la franja costera estudiaban si abrir solo fuera de los meses de mayor afluencia. Lo que cerró esa puerta fue el calendario. Una temporada que solía terminar en septiembre ahora se extiende la mayor parte del año, y un hotel esperando arena limpia estaría esperando una ventana que ya no se abre.

Para la gente que trabaja en esa franja, la diferencia es una nómina. Un hotel de temporada mantiene una dotación mínima durante los meses lentos y contrata al resto en noviembre. Un hotel de funcionamiento todo el año al 20 por ciento de ocupación sigue pagando a todos y absorbe la cuenta de limpieza además. Ortiz Mena argumenta que la segunda versión es la única que protege empleos y que los hoteles no pueden financiarla solos.

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Los empleos permanentes son lo primero que corta un calendario de temporada

Normalizar cierres temporales por sargazo tendría consecuencias económicas y sociales, dijo Ortiz Mena, y puso el empleo permanente en la cabeza de la lista. Menos meses de operación significaría menos actividad turística y daño directo a las comunidades que viven de la industria.

Su segundo argumento es de definición. Un fenómeno que dura ocho o nueve meses ya no es estrictamente de temporada, así que una respuesta de temporada no puede enfrentarlo. Lo que la costa necesita, en su relato, es una estrategia permanente en lugar de una serie de medidas de emergencia.


Qué cuesta el sargazo a un hotel de Tulum además de su recibo de luz

Algunos inmuebles gastan varios millones de pesos mensuales limpiando sus playas durante las mayores llegadas, dijo, cantidad que en ciertos casos rebasa el doble de lo que el mismo hotel paga por electricidad.

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Esa comparación se ha movido todo el año, que es parte del problema. A finales de julio Ortiz Mena dijo que un hotel podía gastar hasta tres veces su recibo de electricidad en remoción. El 12 de agosto, puso el costo en hasta 500,000 pesos por semana para algunas propiedades y dijo que la ocupación ya no cubría nómina. Cada una de esas cifras viene del sector describiéndose a sí mismo. Ninguna viene de una serie auditada.

La remoción es solo la parte visible. La asociación cuenta cancelaciones y reservas más flacas, tarifas descontadas, daño a la imagen del destino, playas en mal estado, la compra y mantenimiento de maquinaria y barreras, los equipos extra contratados para trabajar la arena, y las pérdidas de empleos que siguen cuando la aritmética deja de funcionar.


Ocupación cercana al 20 por ciento en la zona costera

Ortiz Mena ofreció una medición de dónde está el sector ahora. Los hoteles bajo plan europeo en la franja costera de Tulum han registrado ocupación cercana al 20 por ciento. Las propiedades todo incluido funcionan cerca del 40.

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Estas son las lecturas del sector de la zona de playa, no un promedio municipal, y los dos números no describen lo mismo. Las cifras estatales del Sistema de Información Turística de Quintana Roo ponen a Tulum en 69.88 por ciento entre enero y mayo, contra 76.86 por ciento un año antes, una caída más pronunciada que la que registraron Cancún, Playa del Carmen o la Riviera Maya. Los mínimos están en la franja costera. También la cuenta de limpieza.

El sector espera que el piso se mantenga hasta septiembre, con recuperación iniciando en la segunda mitad de octubre. Las reservas de diciembre ya apuntan más alto, lo que hace que la pregunta del verano sea urgente en lugar de académica. Un hotel tiene que llegar a diciembre para cobrar por ello.


Ortiz Mena quiere que se midan las pérdidas

No existe una cifra integrada y consolidada del costo que el sargazo ha causado al Caribe mexicano. No para el destino, no para los hoteles, no para la gente que trabaja en ellos.

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Quiere que se construya una, y describió lo que tendría que separar: cuánto pierde el destino en total, cuánto de eso absorben los hoteles directamente, y cuál ha sido el efecto en el empleo y en la cadena de servicios que corre detrás de los cuartos. Los hoteleros en la zona han puesto la cuenta de limpieza regional en hasta 150 millones de dólares al año, pero es una estimación de la industria en lugar de una contabilidad oficial, y cubre solo limpieza.


Cuatro acciones, y una cuenta dividida con el gobierno

Las medidas que nombró son las que el sector ha impulsado desde que apareció el plan federal. Recolectar el alga en el mar antes de que llegue a tierra. Proteger la línea costera. Desechar adecuadamente lo que llega. Encontrar un uso para el material en lugar de enterrarlo.

Debajo está la solicitud financiera. Ortiz Mena pidió apoyo, coordinación y mecanismos de financiamiento entre los sectores público y privado, con el propósito declarado de evitar que estos costos lleven a cierres, recortes operacionales o pérdidas de empleos. Los hoteles han invertido fuerte por su cuenta, reconoció, pero el sector privado no puede soportar el costo de una afluencia masiva indefinidamente y por sí solo, menos aún en una temporada cuando los cuartos no cubrirán gastos operacionales básicos.

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El plan federal que la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el 30 de julio compromete 2,635.6 millones de pesos en dos etapas. La primera lleva 768.7 millones y busca aumentar la capacidad de recolección diaria de 1,227 toneladas a 1,870 toneladas. La segunda apunta a 4,000 toneladas diarias, el volumen que las autoridades estiman llega a la costa de Quintana Roo en un día promedio, y está programada para 2027.

Esa fecha es la dificultad. La Secretaría de Ecología y Medio Ambiente había registrado 116,443 toneladas recolectadas esta temporada a finales de agosto, según cifras reportadas por 24 Horas Quintana Roo, ya por encima de las 92,782 toneladas que la Secretaría de Marina removió en todo 2025, con una proyección estatal de 130,000 toneladas al cierre del año. La capacidad en aguas abiertas que cambiaría la aritmética llega después de eso. Hasta que lo haga, la cuenta se queda donde está, y el conteo que Ortiz Mena pide no tiene institución asignada para producirlo.

¿La cuenta de limpiar sargazo de las playas de Tulum debe correr con los hoteles o con el presupuesto público? Únete a la conversación y comparte tu perspectiva con nosotros en Instagram y Facebook en @thetulumtimes.