La avaricia se convirtió en una de las peores reputaciones de Tulum. Mucho antes de las calles congestionadas, el colapso del sistema de alcantarillado y las quejas por ruido que ahora definen la crisis del destino, los visitantes se llevaban consigo una historia diferente: el restaurante que cobraba cuatro veces el precio anunciado, el taxi que inventaba una tarifa fija sobre la marcha, el hotel que añadía cargos que no figuraban en la reserva original. Esa reputación se extendió. Influyó en las reseñas, disuadió a los visitantes habituales y sembró una desconfianza que ninguna campaña de marketing ha logrado revertir por completo. Lo que menos se comenta es que esa misma dinámica llegó hasta la gasolinera de la esquina.
El 17 de mayo, un turista que repostaba gasolina en una gasolinera situada en la esquina de Géminis Norte y Avenida Tulum pagó 12 litros de gasolina cuando solo había echado cuatro. Al darse cuenta el empleado de que la transacción estaba siendo registrada, le devolvió el dinero sin protestar.
El incidente fue presenciado y grabado por un residente local que se encontraba en la misma gasolinera. Las imágenes muestran el momento en que el empleado, aparentemente sin darse cuenta de que estaba siendo grabado, intentó cobrar por combustible que nunca se había suministrado. El mecanismo detrás del fraude es común: el contador del surtidor no se reinicia a cero antes de que un nuevo cliente comience a repostar, por lo que el total mostrado incluye gasolina de una transacción anterior.
El turista impugnó el cargo de inmediato. El empleado solo cedió tras percatarse de la grabación.
Una práctica común en las gasolineras de Tulum
El sistema de reinicio del contador no es nuevo. Viajeros y residentes han reportado variaciones del mismo en gasolineras de Quintana Roo durante años. El surtidor muestra una cifra que no tiene nada que ver con lo que el cliente recibió realmente, y el empleado cobra en consecuencia, confiando en que el cliente no se dé cuenta o no proteste.
Los turistas son especialmente vulnerables. Desconocedores de los precios locales, distraídos por la logística del viaje y, a menudo, reacios a provocar una confrontación en un país extranjero, muchos pagan sin cuestionar el precio que aparece en pantalla.
La estación ubicada en Géminis Norte y Avenida Tulum no hizo comentarios de inmediato. Ningún representante de la franquicia ni de Pemex respondió a la solicitud de información antes de la publicación.

Fraude con tarjetas en el surtidor de gasolina
Cobrar de más en el mostrador es un método. Clonar tarjetas en las gasolineras es otro, y se ha documentado repetidamente en la Riviera Maya.
El método más común consiste en una terminal de punto de venta que aparentemente falla durante la transacción. El empleado le dice al cliente que la máquina no tiene conexión a internet y le pide efectivo. Días después, el cargo original a la tarjeta aparece en el extracto bancario del cliente, duplicando así el pago.
En otros casos, los datos de la tarjeta se copian durante la transacción y se utilizan posteriormente para compras no autorizadas. Viajeros que pagan con tarjeta en gasolineras de la región han denunciado cargos fraudulentos semanas después de salir de México, momento en el que impugnarlos requiere realizar trámites bancarios internacionales desde el extranjero.
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Qué deben hacer los turistas y visitantes en cada parada.
Estos incidentes son prevenibles. Unos pocos hábitos específicos, aplicados de forma constante, eliminan la mayor parte de la exposición.
