El sector de alquileres vacacionales de Tulum inició la temporada de verano de 2026 con una ocupación del 29% en mayo y reservas anticipadas para julio que apenas alcanzaban el 16%, según José Manuel Lozano Álvarez, presidente de la Asociación de Administradores Profesionales de Renta Vacacional (APAR). Estas cifras representan un continuo deterioro con respecto a un 2025 ya afectado y sitúan a Tulum en el centro del debate internacional sobre las consecuencias del desarrollo turístico no planificado a gran escala.

La señal más contundente provino del propio Lozano Álvarez. En declaraciones públicas recientes, describió la incomodidad de asistir a una conferencia internacional donde Tulum se presentaba no como un destino modelo, sino como una advertencia. "Es horrible estar en una conferencia internacional y que te digan: 'Vamos a mostrarte un caso práctico de lo que no debería suceder en los alquileres vacacionales'", afirmó. Esta caracterización, proveniente de un representante del sector y no de un crítico externo, subraya el profundo cambio que ha experimentado la reputación del destino.

Las cifras, mes a mes.

La tendencia es consistente y negativa. En mayo de 2026, la ocupación en el mercado de alquileres vacacionales de Tulum alcanzó el 29 por ciento. La cifra de junio se sitúa actualmente en el 25 por ciento, en comparación con el 31 por ciento de junio de 2025. La proyección para julio es del 16 por ciento, frente al 19 por ciento del mismo mes del año anterior.

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No se trata de anomalías propias de la temporada baja. Junio y julio corresponden al periodo de vacaciones escolares en México, históricamente uno de los periodos de mayor actividad turística interna. El hecho de que las reservas de verano se sitúen por debajo de las ya débiles cifras de 2025 sugiere que el sector aún no ha tocado fondo.

El mercado de alquileres vacacionales de Quintana Roo en su conjunto se contrajo en 2025, perdiendo aproximadamente el 10% de su valor total, pasando de 747 millones de dólares a 686 millones, según datos del sector. Tulum registró las cifras de ocupación más bajas entre los principales destinos del estado durante ese período, una situación que, al parecer, mantendrá hasta 2026.

Un mercado que se satura más rápido de lo que la demanda puede absorber.

Uno de los problemas estructurales que identificó Lozano Álvarez es que la oferta sigue creciendo a pesar de la caída de la ocupación. Según la Asociación de Desarrolladores Inmobiliarios de Quintana Roo (ADIQ), Tulum cuenta actualmente con más de 11.000 unidades de alquiler vacacional distribuidas en más de 565 complejos residenciales y de condominios. Esta cifra es casi igual a las aproximadamente 12.000 habitaciones de hotel que operan en el municipio.

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Sigue llegando inventario nuevo. Decenas de proyectos adicionales están en construcción, la mayoría planificados desde el principio para su publicación en plataformas como Airbnb y VRBO. Los compromisos previos de los promotores garantizan que las obras se completen independientemente de las condiciones del mercado.

El resultado es un destino donde la cantidad de noches de alquiler disponibles sigue aumentando, incluso cuando el número de viajeros que las reservan disminuye. Lozano Álvarez señaló que los operadores han reportado ligeros aumentos en las tarifas debido a las obligaciones fiscales y los nuevos requisitos regulatorios, pero que la rentabilidad real está disminuyendo. Más unidades, menos huéspedes y márgenes más estrechos por reserva representan una combinación que los administradores de propiedades individuales no pueden absorber indefinidamente.

¿Por qué los viajeros eligen de manera diferente?

El presidente de APAR identificó varios factores que explican la disminución de la ocupación. El sargazo sigue siendo un obstáculo persistente. La percepción de seguridad continúa influyendo en la decisión de los visitantes internacionales. Y la estructura de precios que definió el posicionamiento de Tulum durante años se ha convertido en un lastre en lugar de una ventaja.

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El tipo de cambio añade otra dificultad. Los visitantes extranjeros, en particular los estadounidenses, que antes veían Tulum como un destino accesible y de gran valor, ahora se enfrentan a un cálculo de costo-beneficio que ya no les resulta atractivo. El precio promedio por noche de los alquileres vacacionales en Tulum bajó de 147 dólares en 2024 a 145 dólares en 2025. La caída es modesta, pero refleja la presión a la baja sobre un mercado que durante años se movió en la dirección opuesta. Las tarifas no bajaron lo suficiente como para atraer a los viajeros sensibles al precio, pero siguen siendo lo suficientemente altas como para disuadir al viajero de alto poder adquisitivo, que ya no ve un valor comparable en el destino.

La tendencia general en Quintana Roo confirma que Tulum no se trata simplemente de un problema local. APAR reportó cinco meses consecutivos de saldos negativos en sus tres principales mercados: Cancún, Playa del Carmen y Tulum. Durante la Semana Santa de 2026, la ocupación promedio nacional en el sector de alquileres vacacionales se situó en el 43%, por debajo del 45% del año anterior. Las cifras de Tulum se encuentran muy por debajo de ese promedio nacional.

Lo que el sector está observando

Diversas variables determinarán si la situación se estabiliza o empeora durante la segunda mitad de 2026. La Copa Mundial de la FIFA, con partidos disputados en ciudades mexicanas, ha sido señalada por los operadores del sector como un posible motor para los destinos costeros. Cancún, gracias a su conectividad internacional directa, se beneficiará de forma más directa. Aún está por verse si este aumento de interés se traducirá en un incremento significativo de la ocupación en Tulum.

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La presión regulatoria es otro factor en juego. La posibilidad de una licencia de operación obligatoria para alquileres vacacionales en Playa del Carmen ha llamado la atención de los operadores de toda la región. Representantes del sector han expresado su preocupación de que tales medidas puedan funcionar como mecanismos de recaudación de ingresos en lugar de controles de oferta, sin abordar el desajuste subyacente entre la oferta y la demanda.

En el caso específico de Tulum, la pregunta sobre qué sucederá a continuación no tiene una respuesta sencilla. El destino entró en este ciclo con una estructura de costos inflada, un exceso de oferta, desafíos ambientales cada vez mayores y una reputación dañada en el sector turístico internacional. La proyección del 16 % para julio aún no es definitiva, pero es la dirección que indican las evidencias actuales.


¿Crees que el sector de alquileres vacacionales de Tulum puede recuperarse sin una corrección fundamental en la oferta y los precios, o el mercado ya ha superado el punto en el que los ajustes graduales serán suficientes? Únete a la conversación y comparte tu opinión con nosotros en Instagram y Facebook en @thetulumtimes .

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