Antes Tulúm no tenía que esforzarse. Los turistas llegaban como reloj, buscando las aguas turquesas, las ruinas místicas y los susurros de la vida nocturna en la selva que prometía algo más salvaje que Cancún y más íntimo que Playa del Carmen.

¿Pero últimamente? Las cosas se sienten diferentes.

En los pasillos que antes bullían de actividad de la zona arqueológica de Tulúm, guías como Julio Villagómez Villalobos ahora esperan más tiempo, hablan menos y ganan una fracción de lo que ganaban antes. Ha sido guía certificado durante años, conoce las piedras, las historias, los secretos. Y sin embargo, en sus propias palabras, "Realmente nunca hubo temporada alta este año".

Algo cambió. O más bien, muchas cosas lo hicieron.

¿Qué está hundiendo el turismo de Tulúm?

El turismo en Tulúm, largo tiempo la columna vertebral económica de esta parte de Quintana Roo, ahora muestra grietas visibles. Una convergencia de problemas, algunos que se han estado gestando lentamente, otros repentinos, ha desencadenado lo que muchos llaman la recesión más seria en la memoria reciente.

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¿A qué le apuntan?

Una creciente ola de inseguridad. Precios disparados que sorprenden incluso a los viajeros experimentados. Cuotas confusas en parques nacionales. Y, quizá lo más condenatorio, lo que los locales llaman una ola de "promoción negativa". En una era donde un solo video de TikTok puede definir un destino, eso no es algo que quieras que sea tendencia.

"Los cobros excesivos, la información poco clara y los aumentos de precios generales están alejando a los turistas", dijo Villagómez, su voz cargada de frustración. "Y estos problemas simplemente no se están atendiendo".

No es solo percepción. Los visitantes están cambiando de rumbo, algunos se van a Valladolid o Mérida, otros abandonan completamente la Península de Yucatán en favor de la costa del Pacífico. Tulúm, que una vez fue la joya de la corona de la Riviera Maya, ahora corre el riesgo de convertirse en una lección de advertencia.

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Piratas en la orilla

Si quieres un retrato del impacto de la economía informal, no hay que buscar más allá del número creciente de guías "piratas", operadores sin licencia que ofrecen tours por unos pesos o una sonrisa. Aunque suene pintoresco, no lo es. Estos trabajadores informales socavan a los guías certificados, amenazan el control de calidad y empujan a los profesionales experimentados al borde del abismo financiero.

"Hay días en que algunos de mis colegas se van a casa sin nada", admitió Villagómez. "Estamos trabajando con 25 a 30 por ciento de la demanda que solíamos tener".

En un pueblo donde el turismo alimenta familias enteras e impulsa microeconomías, esto no es simplemente inconveniente. Es existencial.

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Y no ayuda que los negocios locales, presionados para reducir costos, ahora dirijan a los turistas hacia estos servicios más baratos y no oficiales, a veces deliberadamente, frecuentemente por desesperación.

Shirtless person stands on a tree-lined street beside a pink and white three-wheeled taxi vehicle

Un sistema bajo presión

Incluso con el sargazo estacional bajo control este año, un logro que vale la pena destacar, los desafíos centrales permanecen sin resolver. El modelo de turismo de Tulúm, que una vez fue admirado por su mezcla de atractivo ecológico y misterio antiguo, ahora parece no preparado para las realidades de un viajero global hiperconectado, consciente del valor y sensible a la seguridad.

No hay escasez de dedos señaladores. Los guías locales culpan a la mala promoción. Las agencias hablan de políticas desarticuladas. Los turistas se desahogan en línea sobre precios poco claros y cuotas ocultas.

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Lo que está claro es que el motor del turismo está fallando, y sin reforma coordinada y a largo plazo, podría detenerse completamente.

La sombra de las hermanas mayores de la Riviera Maya

Para entender el momento frágil de Tulúm, ayuda mirar alrededor.

Cancún, a pesar de su comercialismo, sigue siendo despiadadamente eficiente en mover gente, promocionar eventos y entregar valor percibido. Playa del Carmen se ha enfocado fuertemente en nómadas digitales y viajeros de larga estancia. Mérida ofrece profundidad cultural y seguridad creciente.

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¿Tulúm? Está atrapada entre su identidad pasada y un futuro que no ha definido.

Y aunque podría seguir deslumbrando en Instagram, la experiencia fuera de línea, al menos según muchos locales, ya no está a la altura de la fantasía.

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Microhistoria: Un guía sin turistas

Una mañana de jueves en agosto, Villagómez llegó a las ruinas a las 7 a.m., esperando un grupo. Esperó hasta el mediodía. Ni un solo turista se acercó. Ese día se fue con nada, excepto una duda creciente de que las cosas podrían nunca volver a la normalidad.

"Solía tener cinco o seis tours al día", dijo, mirando sobre el estacionamiento vacío. "Ahora solo espero".

Su historia no es única. Resuena arriba y abajo de la costa, desde vendedores de souvenirs hasta trabajadores de restaurantes.

Qué realmente está en juego

Más allá de los números, esta es una historia sobre personas, sobre familias que construyeron vidas alrededor de una industria en la que creían era inquebrantable. La recesión actual no solo amenaza ingresos. Amenaza un ecosistema entero de identidad cultural y económica.

Y aquí está la verdad incómoda: si los problemas persisten, si la seguridad, los precios y la política no se abordan rápidamente, Tulúm podría no solo perder visitantes. Podría perder relevancia.

El turismo no es leal. Fluye donde se siente bienvenido, donde se siente seguro, y donde la promesa coincide con el precio.

Person sitting on a rock ledge beside turquoise water in an underground cavern with stalactites and stalagmites

Una reflexión final

The Tulum Times ha cubierto incontables booms, reinvenciones, e incluso escándalos. Pero este momento se siente diferente, como una prueba de si la mitología del pueblo puede resistir una realidad más cruda.

Tulúm aún tiene magia. Pero la magia, al parecer, ahora tiene competencia.

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