En algún punto entre las paradas de colectivo decoloridas por el sol de Tulum y los márgenes más concurridos de Playa del Carmen, ahora los conductores esperan más tiempo. Mucho más tiempo. Se acabaron los días en que las camionetas estaban repletas, cuando 70,000 pasajeros diarios circulaban por el corredor como la sangre de la región. Hoy. Esa cifra ha caído más de la mitad.

No es solo una baja. Es una sirena de alerta que resuena por la Carretera Federal 307.

Los colectivos, esas camionetas compartidas que alguna vez simbolizaron movilidad y accesibilidad para locales y turistas, ahora circulan medio vacías, agobiadas por precios de combustible al alza e ingresos que se encogen. El ritmo del viaje diario en la región se ha desajustado, y no se trata solo de conexiones perdidas. Es una fotografía de un desmoronamiento mucho más grande.

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¿Qué pasó con los pasajeros?

Moisés Pool Quijano, Secretario General del Sindicato de Operadores de Transporte Público (PODSAC) en Tulum, lo dice sin rodeos: "Los turistas simplemente no vienen como antes".

En un lugar donde el turismo es más que una tendencia estacional, es el fundamento de la economía local, la evaporación repentina de la demanda es perturbadora. Y no se trata solo de menos toallas de playa en la arena. Se trata de medios de vida. Se trata de cientos de trabajadores de transporte cuyos salarios diarios ya estaban en la cuerda floja, ahora cayendo en números rojos.

Para decirlo sin rodeos, los colectivos ahora ven entre 30,000 y 35,000 pasajeros diarios, una caída desde los 70,000 anteriores. Y aunque el turismo siempre ha sido volátil, esta caída se siente diferente. Se siente estructural.

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Tulum Public Transport Faces Passenger Collapse Amid Tourism Decline - Photo 1

Sargazo, seguridad y un precio para la naturaleza

Empecemos con las playas. O más bien, con lo que las cubre.

Este año, el sargazo, densas capas de alga marina flotante de color marrón, ha regresado con fuerza. Cubriendo las costas y empujando a los turistas tierra adentro, la Riviera Maya, que antes parecía de postal, ahora batalla con la estética y el olor. Las playas que solían ser un imán ahora repelen.

Luego está el tema de seguridad. Aunque los organismos gubernamentales se apresuran a asegurar a los viajeros sobre mayor seguridad, la narrativa más amplia sobre la seguridad en México sigue siendo mixta. Para muchos turistas cautelosos, especialmente familias, el riesgo, percibido o real, es suficiente para reservar en otro lado.

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Y si las preocupaciones ambientales y de seguridad no fueran suficientes, un golpe reciente vino en forma de la cuota de entrada del Parque del Jaguar. Anteriormente una entrada gratuita a la costa de Tulum, este nuevo cargo ahora incluye acceso a la playa. Para viajeros que cuidan su presupuesto, es otra razón más para pensarlo dos veces.

"Solía cumplir mi cuota antes del mediodía. Ahora espero todo el día".

Julio, operador de colectivo de 42 años que ha manejado la ruta Tulum-Playa durante más de una década, comparte su realidad:

"Solía cumplir mi cuota antes del mediodía. Ahora espero todo el día por la mitad. La gasolina sube. Los pasajeros bajan. ¿Qué hago?".

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Su historia no es aislada. En toda la Riviera Maya, los operadores de transporte reportan luchas similares. De acuerdo con Quijano, los salarios de los conductores se han recortado 200 pesos diarios en un intento desesperado por mantenerse a flote. Pero los cortes tienen un límite. Las llantas aún necesitan cambio. Los motores aún necesitan mantenimiento. Y las camionetas. No funcionan con esperanza.

Tulum Public Transport Faces Passenger Collapse Amid Tourism Decline - Photo 2

Rutas aéreas canceladas, turismo en caída libre

Los problemas se extienden mucho más allá de los colectivos.

En el nuevo orgullo de la región, el Aeropuerto Internacional de Tulum, el tráfico se tambalea. Lourdes Jiménez Rojo, gerente comercial de la empresa de movilidad ADO, reveló una caída de 20 a 30 por ciento en pasajeros este verano comparado con 2024.

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Las aerolíneas se han dado cuenta. American, Delta, JetBlue y United han recortado sus itinerarios de invierno a Tulum. Vuelos directos desde Minneapolis, Charlotte, Chicago y Nueva York. Reducidos o cancelados por completo. Y justo cuando las cosas no podrían empeorar, Discover Airlines de Lufthansa canceló por completo su ruta anticipada Frankfurt-Tulum.

Esto no es solo una baja. Es una redistribución de confianza. Las aerolíneas, como los inversionistas, se mueven con los vientos de la certeza. Y ahora mismo, el pronóstico de Tulum se ve nublado.

Una crisis interconectada

Aléjate, y comienza a ver la trama enredada.

Menos tráfico aéreo significa menos turistas. Menos turistas significa menos pasajeros de camiones y camionetas. Menos pasajeros significa menores ingresos para operadores de transporte, lo que alimenta menos actividad económica en el pueblo. La espiral se aprieta.

Es una reacción en cadena que destaca cuán profundamente entrelazada está la economía del turismo en Tulum, Playa del Carmen y la Riviera Maya más amplia.

Incluso Cancún, aún impulsado por su reconocimiento de marca y megahoteles, muestra signos de tensión. Pero en lugares como Felipe Carrillo Puerto, donde el efecto dominó golpea más fuerte, la situación roza lo crítico.

¿Qué sigue para los colectivos?

El precio de un viaje en colectivo, 60 pesos, sigue siendo accesible. Sigue siendo, para muchos, el vínculo más conveniente entre pueblos. Pero sin pasajeros, la accesibilidad se vuelve irrelevante. Las camionetas quedan ociosas. Las rutas se acortan. Los operadores renuncian.

Los sindicatos lo intentan. Han reducido costos operacionales, bajado las cuotas diarias de operadores e intentado evitar que la moral se desmorone. Pero la realidad es clara: sin un repunte del turismo, estos esfuerzos son una tirita en una herida de bala.

¿Puede rebotar la Riviera Maya?

La región se ha recuperado antes, de huracanes, recesiones globales, y sí, pandemias. Pero esta vez, las causas son más complejas: degradación ambiental, cambios en estrategias de aerolíneas y decisiones de política que sutilmente alejan a turistas que buscan asequibilidad.

Un comerciante de Tulum comparó la temporada actual con "ver una marea lenta que se va y no regresa". Es una imagen inquietante, y encaja.

Lo que la región necesita no es solo un repunte en números de visitantes. Necesita una reconsideración. Una costa más limpia. Políticas más inteligentes. Mensajes más claros sobre seguridad. Y sí, un respiro de nuevas cuotas repentinas que discretamente empujan a la gente lejos.

Conforme The Tulum Times continúa siguiendo esta historia, una cosa es segura: el transporte público es más que una forma de ir del punto A al punto B. Es un espejo de la salud de la región. Y ahora mismo, ese espejo está roto.

La crisis de transporte de Tulum y Playa del Carmen no se trata solo de camionetas vacías, se trata de qué pasa cuando una economía completa se apoya demasiado en un pilar frágil. Si el turismo no se recupera, los efectos dominó podrían convertirse en olas.

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¿Encontrará Tulum su equilibrio nuevamente, o es esto el comienzo de un cambio más profundo en el mapa del turismo de México?

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