Se podría llamar una apuesta, pero la verdad es que es un juego a largo plazo. El Aeropuerto Internacional de Tulum, cuyo nombre oficial es Felipe Carrillo Puerto, está reforzando su estrategia para convertirse en un imán para las aerolíneas nacionales e internacionales. La jugada: extender su programa de incentivos por tres años más en un intento decidido por traer más aviones, más pasajeros y más atención al corazón de Quintana Roo.

A primera vista, los incentivos podrían sonar como un simple descuento, pero van más allá. Hablamos de tarifas reducidas de Uso del Aeropuerto (TUA) y rates bajadas para los servicios en los que dependen los aviones una vez que tocan tierra, la coreografía detrás de bambalinas del manejo en tierra que las aerolíneas consideran tranquilamente en cada decisión de ruta. Y cuando diriges una aerolínea, donde los márgenes de ganancia son mínimos y el combustible no se vuelve más barato, hasta los ahorros modestos pueden inclinar la balanza. Exactamente ese es el punto, según Bernardo Cueto Riestra, secretario de Turismo del estado.

"Estos incentivos hacen más viable que las aerolíneas abran nuevas rutas hacia el Caribe mexicano", dijo Cueto, "no solo a Tulum y la Riviera Maya, sino también más al sur, a zonas como Maya Ka'an, Mahahual, Bacalar y las zonas mayas más profundas del estado".

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Es una estrategia en capas. En un nivel, es cálculo económico. En otro, es un mensaje: Tulum ya no es solo un pueblo de playa. Es un nodo, un centro creciente que quiere conectar regiones olvidadas y comunidades pasadas por alto en las rutas aéreas del futuro. Piénsalo como si estuviera tendiendo una vía para un tren que aún no llega, una invitación para conectar.

Incentivos y la visión más amplia para el Aeropuerto Internacional de Tulum

Actualmente, los pasajeros que vuelan desde Tulum pagan 310 pesos por TUA doméstico y 558 pesos para rutas internacionales. Para las aerolíneas que contemplan expansión, esos números importan. Pero cuando esos costos se reducen bajo un programa de incentivos de varios años, de repente el mapa se abre.

Tampoco se trata solo de vuelos más baratos. Los incentivos extendidos pretenden reforzar el empuje promocional liderado por el Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo. Ese esfuerzo se ha enfocado fuertemente en expandir rutas existentes y abrir nuevas, especialmente desde ciudades estratégicas de distribución en toda las Américas.

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Pero bajo el brillo del marketing existe un cambio más estructural en cómo se gestiona el aeropuerto. En noviembre de 2023, la Secretaría Federal de Infraestructura, Comunicaciones y Transporte entregó el control formal del aeropuerto de Tulum a la empresa Olmeca-Maya-Mexica, rebautizada desde entonces como Grupo Mundo Maya. La transferencia vino con una cláusula curiosa: el aeropuerto ahora podía operar bajo "tarifas específicas" que se desvían de los precios estandarizados. En otras palabras, la flexibilidad está integrada en el modelo de negocios.

La Agencia Federal de Aviación Civil (AFAC), de acuerdo con la gaceta oficial del gobierno de México, ahora tiene la autoridad para ajustar tarifas "cuando no existan condiciones razonables de competencia", especialmente para contratos que involucren servicios complementarios como los firmados con aerolíneas. Es una cláusula burocrática con implicaciones potencialmente masivas: apalancamiento de precios en un mercado con pocos jugadores.

Turbulencia en el horizonte

No todos los cielos están despejados. A partir de mayo, algunos de los primeros entrantes a la escena aeroportuaria de Tulum, incluyendo Copa Airlines de Panamá y Avianca de Colombia, anunciaron pausas temporales en sus operaciones desde la Ciudad de Panamá y Bogotá, respectivamente. Las razones no están completamente claras, pero apuntan a los dolores de crecimiento de un centro incipiente que intenta escalar rápido.

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Aún así, Cueto y su equipo parecen sin desanimarse. Su enfoque es a largo plazo. No están persiguiendo un auge, están construyendo una base.

¿Y si funciona? Tulum bien podría evolucionar de un destino boutique a una arteria estratégica para el turismo en el sur de México. Ya no se trata solo de llevar viajeros a la playa. Se trata de llevarlos más allá.

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