Es un momento extraño para recorrer las calles de Tulum. Las sombras de las palmeras se extienden a lo largo de aceras casi vacías que, no hace mucho, rebosaban de turistas. El ambiente local es cauteloso, incluso inquieto. Sin embargo, tras bambalinas, hoteleros, líderes municipales y grupos comunitarios se preparan discretamente para lo que podría ser un buen cierre de 2025.

Según David Ortiz Mena , presidente del Consejo Hotelero del Caribe Mexicano y de la Asociación Hotelera de Tulum , las proyecciones indican que la ocupación hotelera en Tulum podría superar el 80% para finales de 2025. «Es una situación compleja», afirmó, «pero todos los sectores están trabajando juntos para afrontar los retos y seguir adelante».

Contexto detrás de la desaceleración

Desde el verano, el destino ha experimentado un descenso notable en la ocupación hotelera. Parte de ello, explicó Ortiz Mena, se debe a perturbaciones externas: la incertidumbre económica mundial, la desaceleración del mercado estadounidense e incluso el cierre del gobierno federal en Estados Unidos , que afectó las operaciones aéreas y la confianza del consumidor.

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Pero la historia no se limita a la macroeconomía. A nivel local, varios problemas sin resolver han afectado al turismo en Tulum , desde los altos costos del transporte hasta la aplicación inconsistente de las normas en las áreas públicas. Una queja recurrente ha sido el cobro del triple de la tarifa de entrada al Parque del Jaguar , un problema que ahora se está discutiendo con las autoridades estatales y federales.

Una reunión de sectores

En los últimos días, representantes de hoteles se reunieron con autoridades municipales y el secretario general del sindicato de taxistas. La conversación fue franca, a veces tensa, pero en definitiva constructiva. Juntos, identificaron los principales retos del destino y acordaron crear grupos de trabajo para supervisar el progreso y garantizar la rendición de cuentas.

Los participantes describen la sesión como un punto de inflexión. Tras meses de críticas en línea y publicaciones no verificadas en redes sociales, la atención parece estar volviendo a centrarse en la colaboración y las soluciones.

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Entre hechos y ruido

Ortiz Mena reconoció que la reputación de Tulum se ha visto perjudicada no solo por incidentes reales, como casos de cobros excesivos o denuncias de abuso policial, sino también por narrativas falsas difundidas en línea . "Muchas de las historias que circulan en las redes sociales no son verificables o simplemente son falsas", afirmó.

En ese sentido, la guerra de la información se ha vuelto casi tan importante como la del turismo. La difusión de publicaciones engañosas puede afectar directamente la confianza de los viajeros, especialmente de aquellos que visitan el país por primera vez y que se basan en las impresiones digitales para tomar sus decisiones.

La gerente de un hotel local contó cómo un video viral de TikTok que mostraba falsamente un "complejo turístico abandonado" provocó una ola de cancelaciones esa semana. "Nos tomó días aclarar que ni siquiera se había filmado en México", dijo entre risas. "Pero el daño se propaga más rápido que la verdad".

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Progreso y percepción

Ortiz Mena recalcó que la seguridad ha mejorado, aunque la percepción sigue siendo un tema delicado. “Debemos mejorar la experiencia de nuestros visitantes desde el momento en que aterrizan en el aeropuerto de Cancún , a lo largo del corredor de la Carretera 307 y, por supuesto, durante su estadía en Tulum”.

Este trayecto, que va desde la terminal de llegadas de Cancún hasta los clubes de playa de Tulum, suele definir la impresión que el visitante se lleva de la Riviera Maya . Para los turistas que regresan, se aprecian pequeños cambios: carreteras en mejor estado, mejor señalización y mayor presencia policial. Sin embargo, para quienes la visitan por primera vez, el destino aún oscila entre un paraíso idílico y una zona de construcción caótica.

Comparación con los vecinos regionales

En comparación con Cancún o Playa del Carmen , la recuperación de Tulum ha sido más lenta pero más gradual. Los analistas del sector afirman que su menor tamaño y su dependencia de alojamientos boutique la hacen más sensible a las fluctuaciones en la demanda de vuelos y la confianza de los viajeros. Sin embargo, esas mismas características también le otorgan resiliencia.

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El sector hotelero del Caribe mexicano ha demostrado que los destinos capaces de equilibrar autenticidad y seguridad tienden a recuperarse más rápido. El reto de Tulum ahora es reconstruir la confianza sin perder su identidad, una ecuación delicada en un lugar donde el estilo "eco-chic" aún choca con la expansión urbana.

Hacia una respuesta unificada

Para Ortiz Mena y sus colegas, el mensaje es claro: el progreso depende de la coordinación. Las nuevas mesas de trabajo reunirán a funcionarios públicos, hoteleros y representantes del sector del transporte. Cada una dará seguimiento a las mejoras en áreas específicas como la seguridad vial, la comunicación con los visitantes y la coherencia normativa.

Según explicó uno de los participantes, la idea no es generar más reuniones, sino obtener resultados más tangibles. «Si los visitantes ven que se atienden las quejas y se aplican las normas por igual, recuperarán la confianza».

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Reflexiones sobre la credibilidad y el turismo

El mayor desafío, sin embargo, podría ser intangible: la confianza . En una ciudad donde la información se propaga más rápido que la brisa marina, la credibilidad se ha convertido en un bien preciado. Y recuperarla podría llevar más tiempo que reconstruir una carretera.

“La historia de Tulum suele ser contada por forasteros”, dijo un promotor turístico. “Pero quienes vivimos aquí sabemos que la comunidad se esfuerza, día tras día, por mejorarla”.

Ese sentimiento refleja tanto frustración como esperanza. También insinúa una verdad más profunda: el atractivo global de Tulum siempre ha sido frágil, dependiendo no solo de sus playas de arena blanca y aguas turquesas, sino también de la percepción de autenticidad y seguridad que las sustenta.

Como dijo Ortiz Mena: “No negamos nuestros problemas, los estamos afrontando”. Es una frase que parece hecha para titulares o para la reflexión.

Lo que nos depara el futuro

De cara a la temporada alta, los hoteles de Tulum se muestran cautelosamente optimistas. Las reservas anticipadas muestran un crecimiento constante, y el ambiente entre los operadores sugiere confianza en una recuperación. Que esto se traduzca en una recuperación sostenida dependerá de las condiciones económicas externas y de la capacidad de la comunidad para colaborar.

Por ahora, el consenso es simple: la realidad es más compleja, pero también más esperanzadora, de lo que las redes sociales hacen parecer.

El Tulum Times seguirá haciendo un seguimiento del progreso de estas iniciativas y de su impacto tanto en los residentes como en los visitantes.

En definitiva, lo que está en juego es mucho más que cifras o porcentajes; se trata del futuro compartido de un lugar que se ha convertido tanto en símbolo como en prueba de la resiliencia del turismo mexicano.

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