En un movimiento decisivo para proteger uno de los ecosistemas más frágiles de la Península de Yucatán, la organización ambiental Greenpeace exhorta a la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) a publicar inmediatamente su negativa oficial a un polémico proyecto de cantera propuesto por la cementera Cemex.

De acuerdo con Greenpeace, el expediente público permanece notoriamente incompleto. El único documento visible relacionado con el proyecto es un permiso otorgado el 27 de enero, que autoriza a Cemex iniciar la primera fase de extracción mineral en 572,685 metros cuadrados de terreno forestal cerca de Tulum. La negativa de permisos adicionales, que Semarnat asegura haber emitido, no aparece en la Gaceta Ecológica.

Greenpeace ve esta omisión como más que un simple descuido administrativo. La considera un fracaso en materia de transparencia, y potencialmente peligroso. La organización ha exigido que la dependencia encabezada por Alicia Bárcena Ibarra entregue "total transparencia" y haga público el acuerdo que bloquea a Cemex de expandir su proyecto a 650 hectáreas de terreno selvático.

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Protesta de Greenpeace provoca respuesta del gobierno en Cancún

En respuesta a la falta de documentación, activistas de Greenpeace realizaron una protesta fuera de las oficinas de Semarnat en Cancún hace unos días. Tras la cobertura mediática, Semarnat confirmó informalmente que, de hecho, había rechazado la solicitud de Cemex para cambiar el uso del suelo para la construcción de una sascabera, o cantera, cerca de Tulum.

Pero para Greenpeace, las declaraciones verbales y comentarios a la prensa no son suficientes. La organización insiste en que hasta que se publique la resolución oficial, el plan a gran escala de Cemex para extraer 13 millones de toneladas de agregados de construcción en los próximos 15 años sigue siendo una amenaza sin resolver y urgente para la región.

Riesgos ambientales para el Gran Acuífero Maya y comunidades locales

En el centro de la controversia está el Gran Acuífero Maya, el vasto sistema de agua dulce que corre bajo la Península de Yucatán. Greenpeace advierte que la cantera propuesta por Cemex se ubica directamente sobre este acuífero vulnerable, en un área con suelo kárstico altamente poroso. La voladura y la deforestación, argumenta la organización, podrían desestabilizar el sistema subterráneo, arriesgando tanto la contaminación como el colapso estructural.

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El impacto ambiental no se limita al acuífero. El área afectada contiene selva tropical virgen, un punto crítico de biodiversidad hogar de especies endémicas y parte del equilibrio ecológico crítico de la región. Greenpeace ha etiquetado el proyecto como un "grave riesgo ambiental y social", citando la posible destrucción del hábitat natural y amenazas a las comunidades indígenas y locales que dependen de fuentes de agua limpia.

Cemex, el Ejército y la huella expansiva de operaciones de cantera

El proyecto de Cemex está lejos de ser la única operación de cantera bajo escrutinio en Quintana Roo. Greenpeace estima que aproximadamente 30 sascaberas ya están activas en la región, muchas de las cuales son operadas por el Ejército Mexicano bajo la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Notablemente, Sedena también supervisa la construcción del Tren Maya y una serie de hoteles respaldados por el gobierno a lo largo de la Riviera Maya.

Esta superposición de funciones ha generado cuestionamientos entre ambientalistas y observadores legales. Sedena, como regulador y operador a la vez, tiene poder significativo sobre el uso del suelo e impacto ambiental en la región. El entrecruzamiento de intereses gubernamentales en turismo, infraestructura e industrias extractivas ha despertado preocupación sobre conflictos de intereses y falta de supervisión independiente.

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Greenpeace ha sido vocal sobre estos riesgos sistémicos, advirtiendo que la proliferación continua de operaciones de cantera sin controles ambientales apropiados podría dañar irreversiblemente los ecosistemas frágiles que hacen de Quintana Roo un tesoro de biodiversidad global.

Un llamado a la rendición de cuentas y la acción

Al exigir la publicación inmediata de la resolución de Semarnat, Greenpeace no solo desafía las ambiciones de Cemex sino también prueba la voluntad del gobierno de respetar la ley ambiental y la rendición de cuentas pública. En un comunicado a la prensa, la organización enfatizó que la transparencia es innegociable cuando la salud de ecosistemas y comunidades está en juego.

Las implicaciones de este caso van más allá de un solo proyecto. Refleja una tensión más amplia que se desarrolla en el sureste de México, entre el desarrollo rápido y la preservación ambiental, entre los intereses corporativos y el bien público.

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Mientras el bosque permanece en suspenso y el acuífero fluye silenciosamente abajo, Greenpeace ha dejado clara su posición. La batalla por el futuro de Tulum se libra no solo en la selva y la piedra caliza sino también en las notas al pie de documentos gubernamentales. Hasta que esos registros sean hechos públicos, la historia permanece sin resolver.