La Secretaría de Marina ha retirado más de 39,500 toneladas de sargazo de las playas y aguas de Quintana Roo en los primeros meses de 2026, una cifra que ya supera el total recolectado durante toda la temporada de 2024, y esto ocurre antes de que ni siquiera comiencen los meses históricamente más intensos del año.

El número señala lo que investigadores y autoridades han estado advirtiendo desde el inicio del año: 2026 se perfila para ser una temporada de sargazo récord para el Caribe mexicano, con niveles de biomasa en mar abierto muy por encima de años recientes y llegadas que comienzan meses antes del promedio histórico.


Una flota desplegada en siete comunidades

La Secretaría de Marina ha desplegado 13 embarcaciones de superficie como parte de su Estrategia de Respuesta al Sargazo, operando en siete comunidades costeras: Isla Mujeres, Benito Juárez (Cancún), Puerto Morelos, Cozumel, Playa del Carmen, Tulum y Mahahual en el municipio de Othón Blanco. La flota incluye un Buque Oceánico Recolector de Sargazo, 11 Buques Costeros Recolectores de Sargazo y una Embarcación Anfibia Recolectora de Sargazo, respaldados por 18 embarcaciones auxiliares más pequeñas.

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Se han instalado más de 7,605 metros de barreras de contención a lo largo de los tramos costeros afectados, vigilados continuamente por personal de operaciones submarinas. En las playas, personal de la Marina, trabajadores del gobierno estatal y empleados municipales trabajan con horquetas y carretillas para retirar las macroalgas conforme llegan.


Qué significan realmente los números de 2026

Para entender la escala de 2026, importa el historial reciente. En 2024, las autoridades combinadas de Quintana Roo recolectaron 37,000 toneladas de sargazo durante toda la temporada. En 2025, esa cifra aumentó a 91,505 toneladas, un incremento del 147% impulsado por llegadas inusualmente intensas y prolongadas. La contribución de la Marina al total de 2025 fue de 18,495 toneladas.

Las 39,500 toneladas ya retiradas en 2026 superan toda la recolección de 2024 faltando aún la temporada de mayor intensidad. La temporada de sargazo en el Caribe típicamente corre de abril a octubre, siendo junio, julio y agosto los meses que históricamente registran los mayores volúmenes.

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Las autoridades han proyectado un aumento adicional del 25 al 30% sobre el total de 2025 para este año, de acuerdo con declaraciones de funcionarios de Quintana Roo citadas por Mexico News Daily. Si esa proyección se cumple, el estado podría estar cerca de volúmenes de recolección que se aproximen o superen las 120,000 toneladas para cuando cierre la temporada.

Workers load sargassum seaweed from a small boat onto a larger blue vessel in clear turquoise water

Datos de satélite y alerta temprana

La respuesta de la Marina depende de inteligencia anticipada. El Instituto Oceanográfico del Golfo y Mar Caribe rastrea masas de sargazo entrantes por satélite, permitiendo a las autoridades posicionar embarcaciones y barreras antes de que grandes volúmenes lleguen a la orilla.

El Sistema de Vigilancia del Sargazo de la Universidad del Sur de Florida, una de las referencias científicas principales para pronósticos de sargazo en el Caribe, ha señalado a 2026 como un año potencialmente récord. A mediados de abril, el sargazo se había extendido por todo el mar Caribe, con volúmenes sustanciales llegando al Golfo de México. El boletín de abril de la USF señaló que eventos de encallamiento en todo el Caribe y las Antillas Menores ya estaban ocurriendo a gran escala, y que los volúmenes continuarían aumentando en los próximos meses.

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Un factor que impulsa la biomasa elevada: los índices de sargazo en mar abierto para principios de 2026 resultaron aproximadamente 15 a 20% por encima del mismo periodo en 2025, vinculado a temperaturas de la superficie marina más cálidas que el promedio en el Atlántico ecuatorial y escurrimiento de nutrientes elevado de la cuenca del río Amazonas durante la temporada de lluvia temprana. Un mayor volumen en mar abierto no se traduce automáticamente en peores condiciones en la playa, ya que los patrones de viento y las corrientes pueden redirigir o fragmentar las balsas de sargazo antes del encallamiento, pero aumenta la probabilidad de una temporada por encima del promedio.

Este año también ha visto llegadas inusualmente tempranas. Se registró sargazo en playas de Quintana Roo en enero y marzo, meses antes del inicio histórico de la temporada de mayor intensidad.


El problema del sargazo más allá de la playa

El impacto visible del sargazo, espesos tapetes cafés cubriendo la arena y produciendo un olor sulfuroso conforme se descompone, es la preocupación más inmediata para el turismo. Pero las consecuencias ambientales se extienden más lejos.

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Conforme el sargazo se descompone, absorbe arsénico, mercurio y cadmio del océano, haciéndolo inadecuado para uso como alimento animal y complicando su disposición. Cuando se deposita en áreas terrestres, puede contaminar acuíferos. Las acumulaciones densas asfixian lechos de pastos marinos y pueden dañar sistemas de arrecifes coralinos cuando se asientan en volumen. Los gases liberados durante la descomposición, sulfuro de hidrógeno y amoníaco, afectan la calidad del aire costero y presentan riesgos a la salud en altas concentraciones.

Un reporte de 2025 citado por autoridades estatales de Quintana Roo señaló que, de acuerdo con el Banco Interamericano de Desarrollo, el sargazo puede reducir la producción económica regional hasta en 11.6% cuando las llegadas son severas. Durante la temporada de 2025, algunos operadores turísticos reportaron declives temporales en reservas de 10 a 12%, aunque la ocupación se recuperó para septiembre.


Una respuesta construida para el largo plazo

La Marina planteó su operación actual como permanente en lugar de estacional, funcionando a través de cuatro fases continuas: preparación, despliegue, recolección y retiro. El objetivo declarado es proteger tanto el ambiente marino como la economía del turismo que ancla las finanzas de Quintana Roo.

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Investigadores y funcionarios estatales también han comenzado a explorar usos para el material recolectado. La conversión de sargazo en biogás, bioetanol, fertilizante y materiales de construcción ha sido probada por varias instituciones, incluyendo UNAM e Instituto Mexicano de Investigaciones en Pesca Sustentable y Acuacultura. Si alguna de estas alternativas puede escalarse para manejar los volúmenes que ahora llegan sigue siendo una pregunta abierta.

Lo que no está en cuestión es la trayectoria. Desde 2019, la recolección acumulada de sargazo de Quintana Roo entre todas las entidades ha superado 266,000 toneladas. Cada año desde entonces, con excepción de 2023, el volumen ha crecido. Las 39,500 toneladas ya retiradas en los primeros meses de 2026, solo por la Marina, sugieren que este año no revertirá esa tendencia.

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