La Secretaría de Marina de México lideró una operación de remoción de sargazo en Tulum que eliminó aproximadamente 140 toneladas en un solo día, desplegando a más de 400 personas y dos embarcaciones, en un momento en que la temporada alta ejerce presión sobre la costa.

La magnitud de la incautación refleja el fuerte impacto que la afluencia de turistas caribeños durante el verano tiene en la costa de Tulum. El sargazo que se acumula y se pudre en la arena contamina el agua, perjudica la vida marina y ahuyenta a los visitantes de los que depende el destino. Su rápida eliminación, antes de que se descomponga, se ha convertido en una prioridad compartida para las autoridades federales, estatales y municipales.

Dentro de la operación de un día

La Marina llevó a cabo la limpieza en coordinación con la Zona Federal Marítimo Terrestre de Tulum, conocida como Zofemat, desplegando equipos en varios puntos del litoral del parque nacional. Dos embarcaciones especializadas en el control del sargazo trabajaron en alta mar, mientras que el personal recolectaba macroalgas directamente de la playa.

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Los equipos municipales reforzaron la labor en tierra. Zofemat envió barredoras mecánicas a Playa Santa Fe y a la zona de Mangle, dos de las zonas más afectadas por los recientes desembarcos. Al finalizar la operación, los trabajadores habían cargado las algas recolectadas en 14 contenedores para su posterior eliminación.

El Parque Nacional Tulum abarca un tramo protegido de costa justo al sur de la zona arqueológica del pueblo, donde playas, dunas y selva costera se encuentran bajo administración federal. Esta condición convierte la limpieza de la zona en una responsabilidad conjunta entre el gobierno federal y el municipio, lo que aumenta la importancia de mantener la costa despejada durante los meses de mayor afluencia turística.

Según Zofemat Tulum, las aproximadamente 140 toneladas se encuentran entre las mayores cantidades de macroalgas recolectadas en una sola intervención esta temporada. El volumen, recogido en un solo parque en un solo día, pone de manifiesto la disparidad del problema entre las distintas playas.

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La eliminación del sargazo en Tulum recibe respaldo federal.

La operación se llevó a cabo tras la visita a Tulum a mediados de julio de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, quien priorizó el problema del sargazo en su agenda para el Caribe mexicano. Durante el viaje, revisó las medidas ya implementadas y se comprometió a que el gobierno federal mantendría a la Marina involucrada en las labores de contención y limpieza.

Sheinbaum afirmó que se reforzaría la estrategia general. Señaló que la incorporación de más buques para la eliminación del sargazo y barreras marinas son elementos clave de un plan para interceptar las algas en el mar, antes de que se depositen en la arena. Los funcionarios federales describen este enfoque en alta mar como más eficaz y menos costoso a largo plazo que la limpieza de las playas una vez que el material ya ha llegado a la costa.

Zofemat reconoció la participación de la Marina y destacó la coordinación entre las autoridades federales, estatales y municipales como la razón por la que se pudo ampliar la limpieza de las playas del parque nacional. Según los funcionarios locales, esta coordinación de recursos fue lo que hizo posible una recogida de esta magnitud en un solo día.

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Un problema regional que se mide en miles de toneladas.

La presión sobre Tulum forma parte de un patrón mucho más amplio en todo Quintana Roo. La Semarnat, la Secretaría de Medio Ambiente, ha estimado que el estado recibe miles de toneladas de sargazo en sus días de mayor concentración, una carga que se acumula en un puñado de playas turísticas y que rápidamente desborda los sistemas de recolección manual.

La Marina ha ofrecido una perspectiva diferente sobre este mismo problema, afirmando que solo alrededor del 10 por ciento del sargazo que flota en el Caribe llega a las costas mexicanas. Incluso esa proporción llega en volúmenes lo suficientemente grandes como para sepultar tramos de costa en cuestión de horas, lo que explica en parte por qué la iniciativa federal para detener su vertido en alta mar ha ganado terreno.

Desde principios de la década de 2010, la región ha experimentado grandes afluencias casi todos los años, siendo los meses más críticos generalmente entre la primavera y finales del verano. Cada temporada trae consigo un ciclo familiar de recolección de emergencia, dificultades presupuestarias para los municipios costeros y debates sobre si las barreras, las embarcaciones o los equipos de vigilancia en las playas ofrecen la mejor protección.

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Por qué el momento oportuno es importante

La temporada de sargazo en el Caribe mexicano suele alcanzar su punto máximo durante el verano, y Tulum se ubica cerca del centro de la zona donde tiende a acumularse esta alga. Para un destino cuyo atractivo reside en sus aguas cristalinas y playas abiertas, la acumulación prolongada de sargazo es más que una molestia visual. Amenaza los arrecifes y las praderas marinas que hacen que la costa valga la pena visitarla, y perjudica a los residentes y negocios que dependen de un flujo constante de turistas.

La duración de la actual crecida y la llegada a tiempo de las embarcaciones y barreras prometidas para mitigarla determinarán el resto de la temporada en Tulum. La jornada de trabajo en el parque nacional demuestra el impacto que puede tener una respuesta totalmente coordinada cuando equipos federales, estatales y municipales trabajan simultáneamente en la misma costa. Mantener ese ritmo durante los meses de mayor afluencia, semana tras semana, es el reto aún más difícil que se avecina.


¿Es la interceptación del sargazo en alta mar la estrategia adecuada para proteger las playas de Tulum esta temporada, o deberíamos centrarnos en la arena? Únete a la conversación y comparte tu opinión con nosotros en Instagram y Facebook en @thetulumtimes .

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