La Eufemia, una de las taquerías más conocidas de la carretera de la playa de Tulum, va a cerrar sus puertas, y un vídeo de despedida de su propietario se ha difundido por las redes sociales a medida que se agrava la crisis turística de la ciudad.
El mensaje provenía de César Ortiz, el empresario que convirtió el local en un referente de la zona hotelera. Fechado el 10 de junio, su despedida resurgió con fuerza el 21 de julio, transformando una despedida privada en una polémica pública sobre lo que ha salido mal en Tulum.
El cierre de un lugar que contribuyó a dar a conocer la costa de la ciudad a nivel internacional se ha convertido en un punto álgido. Para muchos residentes y visitantes, el cierre no se percibe como el fracaso de un solo negocio, sino más bien como un síntoma de un destino turístico en crisis.
Una despedida de junio resurge en julio.
En el video, Ortiz agradece a Dios por la oportunidad de haber servido a sus clientes. Reconoce el mérito de los lugareños, los visitantes y los organizadores de los eventos holísticos que le dieron al club de playa alcance internacional.
"Hermanos, nos vemos pronto, que Dios los bendiga, hasta pronto", dice al final, haciendo una reverencia a la cámara.
La grabación tiene varias semanas. Esta semana volvió a circular y muchos usuarios comentaron que el cierre los tomó por sorpresa. El local se encuentra en la carretera que une Tulum con Boca Paila, en la zona costera repleta de restaurantes y clubes que atraían a la multitud que le dio fama a Tulum.
El hombre detrás de La Eufemia y los vídeos que dividieron a Tulum.
Ortiz es un rostro conocido en el destino. También es una figura que genera opiniones encontradas, y la reacción a su despedida es inseparable de esa historia.
Apareció junto al alcalde de Tulum en un video defendiendo el acceso público gratuito a las playas, aunque el mismo mensaje especificaba que los visitantes no podían llevar su propia comida ni bebida. Ese video impactó a quienes veían una contradicción entre una costa abierta y una zona con acceso restringido.
Otro video fue aún más allá. Montado en bicicleta, Ortiz desestimó a quienes se quejaban de los precios excesivos o del declive del pueblo, burlándose de los críticos con palabras groseras y diciéndoles que podían disfrutar del buen tiempo, las playas vacías y las tarifas más bajas de la temporada baja si simplemente regresaban. Para sus partidarios, era confianza. Para sus detractores, era la arrogancia de un auge que ya no generaba beneficios.
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Partidarios y críticos chocan en los comentarios.
La despedida dividió al público casi de inmediato.
Los críticos recordaron sus declaraciones pasadas. "¿No fue él quien dijo que no se podían traer neveras portátiles y luego apareció con el alcalde?", escribió un comentarista. Otro fue más directo, reprochándole su bravuconería de la temporada alta ahora que las puertas cerraban.
Otros salieron en su defensa. «Has superado situaciones peores, César. Tú puedes, tu equipo puede, eres fuerte», escribió uno. «La Eufemia, mi lugar favorito en la playa», comentó otro. Un tercero añadió: «Lamento mucho que haya terminado así. Lo echaremos mucho de menos y espero que puedas volver pronto».
Otro grupo aprovechó la ocasión para describir lo que habían visto con sus propios ojos. «Ayer fui a Tulum. No hay ni un alma. Es muy triste ver cómo un lugar tan hermoso, que antes estaba tan de moda, cae en la peor decadencia», escribió un visitante. «Lamentablemente, la situación en Tulum es muy dura, y es una pena que también se haya llegado a este punto», dijo otro, deseándole lo mejor al propietario.
Las ventas han caído hasta un 60 por ciento este verano.
Esta reacción se produce en un contexto que ya no admite discusión. Los empresarios del sector gastronómico afirman que las ventas han caído hasta un 60%, lo que vincula el desplome con niveles récord de sargazo, altos costes de servicio y alquileres elevados.
Las algas son un elemento clave en esta historia. Este año, la llegada de turistas casi duplica la del año pasado, y 37 de las 40 playas monitoreadas en Quintana Roo presentaban niveles excesivos de sargazo, lo que representa aproximadamente el 92 % del litoral evaluado. La llegada de turistas ha disminuido, y los daños se extienden más allá de la costa, afectando a los comercios del centro y a los proveedores que los abastecen.
Comparado con esas cifras, la pérdida de una sola taquería es insignificante. Pero como señal, no lo es. La Eufemia no era un negocio nuevo con dificultades. Era un nombre consolidado con clientela internacional, y su cierre les indica a los visitantes habituales que los lugares que asocian con Tulum no son inmunes.
No hay fecha de reapertura y no hay señales de que el éxodo haya terminado.
Ortiz no dio una fecha, un motivo ni un plan. Su "hasta pronto" deja la puerta abierta a un posible regreso, pero nada en el mensaje lo confirma, y no ha especificado si el cierre es temporal o definitivo.
Lo que queda es una costa cada vez más reducida y un público que sigue discutiendo sobre quién tiene la culpa. Algunos culpan al sargazo y a los precios. Otros culpan a los operadores que, como Ortiz, pasaron los años buenos ignorando las advertencias. Las próximas semanas de temporada alta revelarán si la despedida de La Eufemia fue un caso aislado o un nombre más en una lista cada vez mayor.
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