Un investigador del Centro INAH Quintana Roo ha acusado a la dirección del instituto de anteponer el turismo a la conservación científica en la zona arqueológica de Tulum, en Cobá y en un nuevo parque memorial en Chetumal.

Jaime Garduño Argueta presentó las acusaciones en un documento fechado el 31 de agosto, reportado el 2 de septiembre por 24 Horas Quintana Roo. Describe tres intervenciones como mentiras presentadas como protección del patrimonio: un área de servicios construida contra el muro perimetral en Tulum, una escalera de madera colocada sobre los escalones originales de Nohoch Mul en Cobá, y el desmontaje y reubicación de 47 estructuras mayas al Parque de la Memoria Balam Tun en Chetumal.

Los tres sitios forman parte del circuito arqueológico más visitado en Quintana Roo, y dos de ellos, Tulum y Cobá, son los viajes de un día que llenan camiones de tours desde la Riviera Maya cada mañana. Si los cambios por los que ahora caminan los visitantes representan protección o daño es la pregunta que Garduño ha presentado al instituto, y el tercer caso ya está en manos de fiscales federales.

ADVERTISEMENT

Un área de servicios construida contra el muro de la zona arqueológica de Tulum

En Tulum, la objeción de Garduño es contra una zona de servicios construida adyacente al muro perimetral antiguo, el cerco de piedra que define la ciudad amurallada en sus tres lados terrestres. De acuerdo con el investigador, la nueva infraestructura obstruye la vista del monumento desde la entrada principal y afecta severamente el entorno histórico de uno de los elementos arquitectónicos más representativos del sitio.

El muro es lo que un visitante encuentra primero en el camino desde el área de boletería, y es la característica que distingue a Tulum de la mayoría de otros sitios mayas de la península. El documento de Garduño no describe las dimensiones ni la función exacta del área de servicios, e INAH no ha publicado una respuesta sobre este punto específico.

La escalera de Nohoch Mul que terminó un cierre de seis años

El caso de Cobá es el más visible de los tres. El 7 de diciembre de 2025, la Secretaria de Cultura Claudia Curiel de Icaza inauguró una escalera de madera en Nohoch Mul, la pirámide de 42 metros que es la estructura más alta del área maya del norte. El boletín de INAH sobre la apertura describió la escalera como construida con maderas regionales, tzalam, caoba, parota y chicozapote entre ellas, a un costo de aproximadamente cinco millones de pesos, construida por ejidatarios de Noh Bec y aprobada por el Consejo de Arqueología del instituto.

ADVERTISEMENT

La escalada a Nohoch Mul ha estado suspendida desde 2019 debido al deterioro de los escalones originales por el intenso tráfico turístico. La escalera reabrió el ascenso después de seis años. INAH la presentó como una medida que protege tanto a los visitantes como al monumento.

Garduño lo interpreta de manera diferente. Argumenta que una estructura moderna colocada sobre los escalones originales altera el monumento y contradice los criterios de consolidación aplicados en Cobá desde 1975, que atribuye al arqueólogo Norberto González Crespo. En su relato, la escalera es otro ejemplo del acceso turístico imponiéndose sobre la autenticidad e integridad de las estructuras prehispánicas.

Ambas interpretaciones están documentadas. La posición del instituto es que la madera protege la piedra debajo de ella. La posición del investigador es que nada debe construirse sobre la piedra en absoluto.

ADVERTISEMENT

Cuarenta y siete monumentos trasladados a un parque en Chetumal, y una denuncia ante la FGR

La acusación más grave concierne al Parque de la Memoria Balam Tun en Chetumal, un parque construido con estructuras mayas reubicadas del trayecto del Tren Maya. De acuerdo con Garduño, 47 monumentos fueron desmontados y trasladados desde áreas cercanas a Francisco Villa, Juan Sarabia y Jesús González Ortega, localidades al oeste de la capital estatal. Sostiene que las estructuras estaban fuera de la ruta directa del tren, no corrían peligro, y fueron despojadas de sus fachadas y reensambladas con relleno nuevo.

Esa afirmación no originó con Garduño. En julio, la comisión de protección del patrimonio del sindicato nacional de investigadores de INAH, el SNPICD-INAH, presentó una denuncia penal ante la Fiscalía General de la República sobre los mismos 47 monumentos. Excélsior e Infobae reportaron que la denuncia fue presentada el 7 y 8 de julio y anunciada públicamente el 14 de julio. Pide a los fiscales establecer si el patrimonio fue dañado y determinar la responsabilidad de funcionarios de INAH.

La denuncia menciona a Diego Prieto Hernández, el anterior director general del instituto, junto con Manuel Pérez Rivas, quien dirigió el salvamento arqueológico para el Tren Maya, y Laura Ledesma Gallegos, actual jefa del Consejo de Arqueología. De acuerdo con Infobea, los investigadores pidieron que se investigara a al menos 26 funcionarios y listaron seis presuntos delitos, incluyendo destrucción de monumentos arqueológicos, falsificación de monumentos, y ejercicio indebido del servicio público.

ADVERTISEMENT

El arqueólogo Jesús Evaristo Sánchez, uno de los denunciantes, dijo a Excélsior que los 47 monumentos no solo fueron mutilados sino destruidos, y que las piedras sobrantes fueron usadas para construir lo que llamó monumentos falsos. Los investigadores han demandado que INAH libere las georeferencias y registros que probarían dónde originalmente estuvo cada estructura. Al momento de los reportes de julio, el parque no había abierto al público.

INAH responde que el Consejo de Arqueología aprobó cada proyecto

El instituto rechaza las acusaciones. En su respuesta a la denuncia de julio, INAH manifestó que todo trabajo conectado al parque de Chetumal fue aprobado por especialistas del Consejo de Arqueología, y que los traslados cumplieron con regulaciones mexicanas y criterios internacionales para el tratamiento del patrimonio arqueológico. La aprobación de ese mismo consejo aparece en la versión del instituto sobre la escalera de Cobá.

El documento de Garduño, según lo reportó 24 Horas Quintana Roo, no incluye una nueva respuesta institucional, e INAH no había emitido una respuesta pública al texto del 31 de agosto al momento de la publicación.

ADVERTISEMENT

Ninguna de las acusaciones ha sido probada. La denuncia ante la FGR es una solicitud de investigación, y los delitos que lista son alegaciones de los denunciantes, no hallazgos. Los funcionarios mencionados no han sido acusados.

La demanda de Garduño por una revisión externa

El investigador ha pedido una evaluación por expertos internacionales en patrimonio del daño que alega en los tres sitios, y por lo que llama la restauración del rigor científico en la arqueología mexicana. Su argumento se basa en un punto que la denuncia del sindicato también plantea: el contexto original de un monumento maya, una vez alterado o destruido, no puede recuperarse, por lo que los dictámenes y procedimientos detrás de cada decisión deben hacerse públicos antes de la siguiente intervención en lugar de después.

Para Tulum, la consecuencia inmediata es que el muro que los visitantes fotografían al entrar ahora es parte de una disputa documentada dentro del instituto que administra el sitio. Para Cobá, la escalera que reabrió la escalada en diciembre es defendida por la secretaría que la inauguró y cuestionada por un investigador en su propia nómina.

La denuncia ante la FGR sobre los 47 monumentos en Chetumal permanece abierta, sin cronograma público para una decisión sobre si abrir una investigación formal.

¿Deben adaptarse el muro de Tulum y la escalada a Nohoch Mul para los visitantes, o dejarse exactamente como los arqueólogos los encontraron? Únete a la conversación y comparte tu perspectiva con nosotros en Instagram y Facebook en @thetulumtimes.