"Una de las razones principales por las que tenemos los resultados que vemos hoy es que no hay planeación", señaló Rifka Renee Queruel Nussbaum, síndica del Ayuntamiento de Tulum. Su comentario, hecho durante una aparición pública reciente, ha encendido el debate sobre las divisiones internas y la falta de coordinación dentro de la administración municipal. Queruel, quien funge como representante legal del municipio, asegura que ella y otros regidores han sido excluidos de reuniones clave en la toma de decisiones.
La declaración llega en un momento en que el sector turístico de Tulum enfrenta lo que muchos funcionarios describen como una "fase muy difícil", moldeada por el desarrollo acelerado, el crecimiento desregulado y la fragmentación política. La síndica argumenta que la toma de decisiones opaca de la administración actual ha agravado la crisis.
La voz marginada de la representante legal del municipio
La exclusión de Queruel de las mesas de trabajo, a pesar de su rol estatutario, ha generado preocupaciones sobre la integridad procesal dentro del gobierno municipal de Tulum. "Un claro ejemplo de este problema es que la síndica no está incluida en las sesiones de trabajo, a pesar de ser la representante legal del municipio", declaró.
De acuerdo con registros oficiales revisados por The Tulum Times, Queruel ha presentado múltiples solicitudes para ser incluida en reuniones de planeación. Ninguna ha recibido reconocimiento formal. Para una administración ya criticada por desorganización y falta de comunicación, su ausencia de las discusiones clave refuerza las percepciones de un gobierno que opera sin coordinación ni transparencia.
Las fallas de planeación local generan escrutinio nacional
Los comentarios de Queruel llegan en medio del creciente escrutinio de figuras estatales y federales. Cristina Torres, Secretaria de Gobierno de Quintana Roo, y la Presidenta Claudia Sheinbaum también se han pronunciado sobre gobernanza y acceso turístico en zonas costeras. Sus observaciones subrayan una tensión más amplia entre la autonomía municipal y la supervisión federal.
Queruel se ha alineado con estas voces de nivel superior, rechazando públicamente una propuesta controversial del presidente municipal Diego Castañón Trejo de regular el acceso público a las playas mediante puntos de entrada controlados por restaurantes. Bajo su plan, los visitantes podrían acceder a la playa solo a través de establecimientos designados, siempre que no trajeran comida o bebidas de fuera.
"La ley es clara: las playas son libres y con libertad absoluta", declaró Queruel cuando se le cuestionó sobre el plan. Su postura refleja los marcos legales nacionales que protegen las costas de México como dominios públicos.

Un equilibrio frágil entre desarrollo y gobernanza
En el corazón del conflicto yace una pregunta fundamental: quién controla el futuro de Tulum. Alguna vez un tranquilo pueblo costero, la localidad se ha convertido en un símbolo tanto de oportunidad como de caos. La afluencia rápida de turistas e inversionistas ha producido una construcción récord, infraestructura tensionada y tensión social creciente.
Los críticos dicen que estos problemas surgen de la falta de planeación urbana integral. Mientras que las autoridades estatales y federales promueven el desarrollo alineado con la sustentabilidad e inclusividad, la gobernanza local frecuentemente parece reactiva, moldeada más por intereses políticos que por estrategia a largo plazo. La exclusión de Queruel, muchos argumentan, es emblemática de un gobierno que no está dispuesto a tolerar voces disidentes.
Cuando la política local se encuentra con la ambición nacional
La disputa también refleja cambios en las alianzas políticas en Quintana Roo, donde el surgimiento de la administración de la Presidenta Sheinbaum ha alterado el balance de influencia. Conforme las autoridades federales presionan por rendición de cuentas en el desarrollo turístico y protección ambiental, municipios como Tulum enfrentan una presión creciente para alinearse con políticas nacionales.
La postura de Queruel, aunque local en alcance, la coloca dentro de una red más amplia de funcionarios pidiendo transparencia institucional y respeto por normas legales. Al desafiar el liderazgo del presidente municipal Castañón, no solo está asertando su rol sino también poniendo a prueba los límites de la independencia política dentro de la jerarquía regional de Morena.
Un observador político senior en Chetumal le dijo a The Tulum Times que el gobierno de Tulum "se ha convertido en un laboratorio de luchas de poder, entre la continuidad institucional y la urgencia de replantear cómo se gobierna la localidad".

Acceso público y óptica política
La controversia sobre acceso a playas, aunque aparentemente simbólica, se ha convertido en un punto de referencia para la opinión pública. En una localidad donde el turismo es la sangre vital económica, la idea de limitar el acceso, aunque sea indirectamente, ha generado reacciones fuertes. Para Queruel y sus simpatizantes, defender derechos públicos es una manera de replantear la imagen de Tulum como inclusiva y legal.
Pero otros dentro de la administración ven sus acciones como teatro político. Algunos funcionarios argumentan que su crítica, aunque legítima, socava la credibilidad colectiva. Aun así, el sentimiento público parece inclinarse hacia la transparencia, especialmente después de meses de tensión visible entre las oficinas municipales y el sector turístico.
La caída del turismo agudiza llamados por rendición de cuentas
El turismo en la Riviera Maya ha mostrado signos de desaceleración, con líderes empresariales locales citando preocupaciones de seguridad, deficiencias en infraestructura y aplicación inconsistente de políticas. La declaración de Queruel de que Tulum está atravesando una "fase muy difícil en turismo" resuena con lo que asociaciones hoteleras y cooperativas de transporte llevan advirtiendo durante meses.
Sin planeación cohesiva, dicen los expertos, Tulum corre el riesgo de perder su ventaja competitiva ante destinos cercanos como Playa del Carmen y Bacalar. "La planeación no es burocracia", le dijo a The Tulum Times un empresario local. "Es la diferencia entre crecimiento sustentable y caos".
Silencio político de la oficina del presidente municipal
El presidente municipal Diego Castañón Trejo no ha respondido públicamente a los comentarios más recientes de Queruel. Sin embargo, su administración ha defendido previamente su estilo de gestión, enfatizando que las decisiones se toman "en alineación con las prioridades operacionales del municipio".
Pero la ausencia de la síndica de esas discusiones continúa planteando preguntas. En la ley municipal, el rol de la síndica incluye garantizar la legalidad y proteger los intereses de la ciudad en contratos, litigios y reformas de políticas. Su exclusión por lo tanto conlleva implicaciones no solo políticas sino también institucionales.
Lo que está en juego para la credibilidad de Tulum
Conforme Tulum navega su próxima fase de crecimiento, la credibilidad de su gobierno podría depender de si puede demostrar unidad y transparencia. El desafío de Queruel expone una verdad incómoda: bajo la imagen de paraíso yace un modelo de gobernanza que lucha por adaptarse a su propio éxito.
Lo que comenzó como un desacuerdo sobre invitaciones a reuniones ahora toca la mismísima definición de autoridad en uno de los municipios de más rápido crecimiento de México. Para residentes e inversionistas por igual, el resultado podría formar la trayectoria de la localidad durante años.
En palabras de un líder cívico local, "Si la planeación falla, la política llena el vacío".

El camino incierto por delante
Si el empuje de Queruel por inclusión cambiará el enfoque de la administración sigue siendo poco claro. Pero su postura ya ha reconfigurado la conversación sobre rendición de cuentas y el balance de poder en Tulum. Con figuras nacionales resonando preocupaciones similares, las disputas internas de la localidad pronto podrían atraer atención más amplia a través de Quintana Roo y más allá.
Conforme Tulum se prepara para otra temporada turística bajo escrutinio, sus líderes enfrentan una prueba crítica: pueden gobernar juntos, o la división se convertirá en política por defecto.
Los próximos meses podrían responder esa pregunta.
El futuro de Tulum, parece, dependerá tanto de la voluntad política como de la planeación misma.
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