¿Qué pasa cuando el paraíso se queda en silencio? En Tulum, la respuesta podría venir con una etiqueta de precio de 76 millones de pesos.
Frente a lo que los funcionarios llamaron una "necesidad temporal de liquidez", el cabildo municipal de Tulum aprobó la solicitud de un crédito a corto plazo sin garantía. La votación ocurrió sin mayor ruido, pero sus implicaciones resuenan en una ciudad que ahora lidia con ocupación hotelera en caída libre y demandas de servicios en alza.
El presidente municipal, Diego Castañón, se apresuró a aclarar: esto no significa que el municipio asumirá la deuda. "Solo porque la tengamos no quiere decir que la usemos", dijo durante la sesión. Aun así, la aprobación marca un giro notable en la postura financiera de uno de los destinos que más crece en México y, últimamente, uno de los más desafiados económicamente.
La volatilidad del turismo lleva a Tulum al borde
El movimiento llega en medio de una caída abrupta e inesperada del sector turístico. En mayo de 2025, la ocupación hotelera estaba en un respetable 77.7%. ¿Hoy? Cayó hasta un 30% en la zona de playa y un sorprendente 15% en el centro, incluso durante lo que se supone es temporada alta. Para una ciudad cuyo latido está directamente ligado al turismo, estos números no son solo decepcionantes; son alarmantes.
Los líderes municipales dicen que esta caída no es solo un tropiezo estacional. La contracción parece reflejar una volatilidad más profunda en las tendencias de viaje de la región, un posible efecto secundario del sobredesarrollo, precios en alza o cambios en el comportamiento de los viajeros en toda la Riviera Maya. La necesidad de servicios públicos básicos, mientras tanto, no se ha detenido. De hecho, conforme la población de Tulum crece, también aumentan las demandas de iluminación, seguridad, infraestructura y programas sociales.
"Estamos creciendo rápido", dijo un trabajador de la ciudad bajo condición de anonimato. "Pero el crecimiento sin estabilidad significa que se acaba el camino antes de llegar al destino".
Crédito ahora, pago antes de la salida
El crédito propuesto es un quirografario, un crédito sin garantía a corto plazo. Tendría que ser reembolsado antes de que termine la administración actual, posiblemente dentro de 12 meses o poco más. Castañón enfatizó que la medida es precautoria.
"Todo se manejará con transparencia. Nada quedará oculto. No tengan miedo... necesitamos tener visión. Más visión", dijo durante la sesión del cabildo.
Pero los críticos señalan que persiste la falta de claridad sobre cuándo, cómo o si se utilizarían los fondos. Mientras el presidente municipal pintó la aprobación como una salvaguarda flexible, otros la leen como una señal de alerta: Tulum, una vez rebosante de dinero y expectativa global, podría estar pidiendo prestado solo para mantenerse a flote.
Ausencias silenciosas y política dividida
La sesión tuvo su dosis de teatro político, aunque gran parte ocurrió entre bastidores.
Miembros de Movimiento Ciudadano, incluyendo los regidores Jorge Portilla y Edgar Tun Cámara, no asistieron. Tampoco lo hicieron figuras clave del bloque gobernante, como Rifka Queruel del PT y David "Fili" Tah Balam de MORENA. ¿El único cruce notable? Genny Yasmín Maza Sánchez, una exmiembro de Movimiento Ciudadano, ahora participando de forma independiente.
Para una votación que involucra millones de fondos públicos, el silencio de varios actores políticos fue revelador. Si reflejó desacuerdo, cautela o estrategia queda abierto a la interpretación.
Una mirada al pasado para justificar el futuro
Para calmar las preocupaciones, Castañón recurrió a comparaciones históricas. Recordó a los residentes que cuando su predecesor, Marciano Dzul, asumió el cargo, la administración heredó una deuda relacionada con impuestos de 70 a 80 millones de pesos, más una liquidación laboral de 50 millones de pesos. Ambas fueron pagadas sin colapso financiero.
"Este crédito representa solo el 3 o 4% de los ingresos del municipio", argumentó el presidente municipal. "No es algo que dañará nuestras finanzas".
Es una comparación convincente, pero que depende del contexto. El panorama fiscal actual de Tulum está moldeado no solo por ingresos locales, sino por flujos de turismo impredecibles y creciente presión en infraestructura. Lo que hace algunos años era manejable podría ya no ser una ecuación simple.
¿Crédito como herramienta de supervivencia o parche arriesgado?
El crédito a corto plazo, especialmente de este tipo, no es inusual en municipios mexicanos. A menudo se usa para estabilizar presupuestos durante períodos de bajos ingresos. Pero los críticos argumentan que usar tales créditos para gastos corrientes, nómina, servicios públicos y mantenimiento puede crear una dependencia que es difícil de deshacer.
"Es como poner una venda en una herida que sigue abriéndose", dijo un economista local, quien pidió no ser identificado. "Puedes cubrirla por ahora, pero a menos que trates la causa, no sanará".
También hay preocupación sobre transparencia. Mientras Castañón prometió apertura, algunos ciudadanos permanecen escépticos. En una ciudad donde los booms de construcción coexisten con infraestructura abandonada, donde bienes raíces de lujo prosperan junto a calles oscuras, hablar de "visión" no siempre es convincente.
La encrucijada de Tulum y el lado humano
En el centro de Tulum, Mario, dueño de un pequeño hotel, vio sus reservas desaparecer en los últimos meses. "Solíamos estar llenos sin ni siquiera intentarlo", dijo. "Ahora tengo cuartos vacíos, incluso los fines de semana. Bajé precios, agregué bicicletas y ofrecí desayunos gratis. Nada funciona".
Mario no está solo. En toda la ciudad, desde cabañas frente al mar hasta taquerías, la contracción ha comenzado a vaciar la vida cotidiana. Algunos dicen que es temporal. Otros no están tan seguros.
"Los turistas siguen llegando, pero están cambiando", dijo Sandra, quien maneja una agencia de rentas. "Más cautelosos, gastan menos. Y hay competencia de todas partes, incluso fuera de México".
La perspectiva más amplia: Riviera Maya en transición
Los desafíos de Tulum son parte de un cambio regional más amplio. Playa del Carmen, Cancún y otras partes de la Riviera Maya también han enfrentado fluctuaciones. Pero el crecimiento de Tulum, sin regulación en partes, fuertemente comercializado en el extranjero y vinculado a una imagen de lujo, pudo haberlo hecho especialmente vulnerable.
El momento no podría ser peor. Con megaproyectos como el Tren Maya prometiendo remodelar la movilidad y el acceso, y debates ambientales intensificándose, la ciudad está bajo los reflectores. Las decisiones tomadas ahora, incluyendo cómo manejar fondos públicos y comunicarse con ciudadanos, resonarán mucho tiempo después de que termine esta administración.
¿Qué está en juego para Tulum?
En el fondo, esto no es solo sobre un crédito. Se trata de qué tipo de futuro quiere Tulum y si ese futuro puede construirse sin hipotecar el presente.
El crédito puede proporcionar alivio, pero también plantea preguntas: ¿Quién se beneficia? ¿Quién decide? Y ¿cómo una ciudad que ha vendido durante mucho tiempo una imagen de paraíso lidia con las partes menos fotogénicas de la supervivencia?
Tulum Times continuará dando seguimiento a esta historia, no solo los números, sino el impacto vivido detrás de ellos.
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¿Qué harías si tu pueblo tuviera que pedir prestados millones solo para mantenerse a flote?
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