Un anochecer húmedo se asoma sobre la avenida principal de Tulum mientras música reggae sale de un bar en la playa. Los turistas chocan sus copas bajo frondas de palma, sus risas se mezclan con el estruendo distante de las olas. Y apenas abajo en el camino, una patrulla de policía está estacionada junto a un puesto de tacos, sus luces roja y azul parpadeando contra muros cubiertos de murales. En ese momento, el paraíso muestra su otra cara: sutil, vigilante y muy real. La seguridad en Tulum para turistas quizá no aparezca en los folletos turísticos, pero conforme salen las primeras estrellas de la noche, permanece calladamente de fondo en cada conversación, cada mirada cautelosa, cada paso cuidadoso en la oscuridad.

Delincuencia y aplicación de la ley: la delgada línea azul del paraíso

"¿Es seguro aquí, de verdad?", susurra un viajero de ojos desorbitados en la barra del hotel, la pregunta colgando tan pesada como la noche tropical. En realidad, el exterior de postal de Tulum tiene algunas grietas. Las principales zonas de playas de la ciudad y las áreas del centro han visto una presencia policial aumentada y esfuerzos comunitarios para mejorar la seguridad. Se aconseja a los turistas que se mantengan en áreas bien iluminadas, que viajen en grupos y que utilicen servicios de transporte de confianza.