Un cargo del 5 por ciento. A eso se reduce todo. Una línea discreta en los recibos de electricidad en toda Tulum, que los residentes habían aceptado durante mucho tiempo, hasta ahora. En una sentencia que podría remodelar la tributación municipal en Quintana Roo, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) ha declarado el cargo inconstitucional.

La decisión, emitida durante una sesión de Pleno el 17 de septiembre de 2025, invalida porciones clave de la Ley de Ingresos de Tulum, citando una violación de los principios constitucionales de proporcionalidad y equidad. En el corazón de la sentencia se encuentra una sola afirmación: el cargo adicional de Tulum sobre alumbrado público fue más que una mala política, fue ilegal.

Un Municipio se Excede

La norma invalidada, introducida bajo la administración del presidente municipal Diego Castañón, requería que los residentes pagaran un 5 por ciento adicional en sus recibos de electricidad de la Comisión Federal de Electricidad (CFE). Oficialmente, los fondos estaban destinados al "servicio y mantenimiento" del alumbrado público. En la práctica, sostuvieron los críticos, era una forma de doble tributación.

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Según la SCJN, el enfoque del municipio esencialmente imponía un gravamen sobre el consumo de electricidad, un área sobre la cual no tiene jurisdicción. Esa autoridad pertenece exclusivamente al Congreso federal. La Corte concluyó que calcular los costos de alumbrado público basándose en el uso de electricidad, en lugar de los gastos reales de servicio, no solo distorsiona la lógica fiscal sino que también viola los derechos constitucionales de los ciudadanos.

En términos simples, Tulum no puede cobrarte por usar electricidad solo porque las calles necesitan estar iluminadas.

Las raíces de la decisión se remontan a un desafío legal presentado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), conocida como Acción de Inconstitucionalidad 19/20. El desafío apuntó a un grupo de regulaciones fiscales publicadas en la Gaceta Oficial de Quintana Roo el 21 de diciembre de 2023.

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Entre las disposiciones controvertidas estaban los primeros dos párrafos del artículo 143 de la Ley de Ingresos de Tulum, ahora invalidados. Estos párrafos formalizaban el controvertido sobrecargo del 5 por ciento.

Aunque el lenguaje es técnico, la sentencia traza una línea clara: los municipios pueden recuperar el costo real del alumbrado público, pero no pueden disfrazar gravámenes basados en el consumo como cuotas de servicio. Es una distinción con consecuencias de gran alcance.

¿Un Patrón Más Amplio en las Finanzas Municipales Mexicanas?

Tulum no está sola. En toda México, los gobiernos locales han implementado silenciosamente aranceles similares, frecuentemente aprovechándose de los recibos de servicios federales. Para algunos, es un ingenioso workaround para financiar infraestructura pública. Para otros, es un abuso de poder escondido a plena vista.

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Un analista cercano al caso lo planteó de forma clara: "No puedes cobrarle a la gente basándote en cuánta electricidad usan cuando el costo del servicio no está relacionado. Es como cobrar más por la recolección de basura porque alguien usa más agua, no tiene sentido".

En Tulum, donde el dinero del turismo fluye libremente pero la infraestructura sigue siendo parcial, tales cuotas frecuentemente afectan más a los residentes de bajos ingresos. Unos pocos pesos adicionales al mes puede no parecer mucho, hasta que lo multiplicas por cada hogar, cada mes, todo el año.

Eso no es servicio público. Eso es tributación encubierta.

Cómo Están Reaccionando Residentes y Autoridades

Aunque el gobierno municipal ha permanecido mayormente callado, las voces locales crecen cada vez más. Algunos ven la sentencia como una rara instancia del poder judicial federal defendiendo a los ciudadanos comunes. Otros se preocupan de que podría interrumpir la financiación para necesidades reales de iluminación, especialmente en áreas periféricas donde los servicios básicos siguen siendo precarios.

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Los negocios en la Riviera Maya, particularmente aquellos que dependen de corredores turísticos bien iluminados, han adoptado un tono más cauteloso. Algunos se preguntan si el municipio encontrará otras formas, quizá más transparentes, para financiar la iluminación sin violar la ley federal.

The Tulum Times ha estado monitoreando de cerca las reacciones locales, con algunos residentes pidiendo una auditoría completa de cómo se gastaron los fondos pasados. Otros simplemente están aliviados de ver un cargo menos inexplicable en sus recibos de servicios.

Una Microhistoria del Terreno

María, una residente de toda la vida de la Colonia Tumben Kaa, recuerda cuando las farolas se apagaban durante semanas. "Pensamos que ese 5 por ciento estaba ayudando a arreglarlo", dijo. "Pero las cosas no cambiaron. Ahora me pregunto, ¿a dónde fue todo"?

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Su historia resuena a lo largo de barrios donde los residentes pagaban sin cuestionamientos, asumiendo que el costo estaba justificado. La sentencia de la Corte sugiere que estaban equivocados, y que el sistema también lo estaba.

Vehicles drive on a wet street at night with streetlights illuminating the dark road

Calles Oscuras, Miedo en Aumento: Cuando las Luces se Apagaron en Tulum

Ha pasado un tiempo ya. Calles enteras en Tulum, una vez bien iluminadas, han caído en completa oscuridad. Las lámparas que solían proyectar luz sobre los barrios no funcionan desde hace meses. Nadie las reemplaza. Nadie las repara. Los dispositivos permanecen, pero la luz se fue, y con ella cualquier sentido de responsabilidad.

Los residentes en áreas como Villas Tulum, Tumben Kaa y La Veleta dicen que el apagón ha traído más que inconveniencia. Caminar, andar en bicicleta o transitar por estas calles por la noche se ha vuelto casi imposible. La oscuridad ha envalentonado la delincuencia. Hurtos menores, acoso y un sentido angustioso de peligro ahora definen la rutina nocturna. Y todo esto ocurrió mientras el municipio continuaba cobrando una cuota del 5 por ciento por un servicio que, para muchos, simplemente había desaparecido.

¿Qué Viene Después para la Política Fiscal de Tulum?

La invalidación deja un vacío legal y un agujero presupuestario. El gobierno de Tulum ahora debe decidir cómo financiar el alumbrado público dentro de los límites constitucionales. Una opción: calcular el verdadero costo operacional y proponer una cuota de tarifa fija, como lo han hecho otros municipios.

Pero la confianza ha sido dañada. Cualquier medida nueva enfrentará escrutinio de grupos vigilantes y ciudadanos por igual. La sentencia también podría empoderara desafíos legales adicionales en toda Quintana Roo, particularmente en Playa del Carmen y Cancún, donde políticas similares pueden estar en vigor.

Desde un punto de vista de gobernanza, el mensaje es claro: los atajos legales tienen un precio.

Las Apuestas para Quintana Roo y Más Allá

Esto no se trata solo de electricidad o incluso de impuestos. Se trata de las formas invisibles en que el poder se ejerce, y se resiste, en los corredores turísticos de rápido crecimiento de México.

Mientras Quintana Roo lidia con un desarrollo acelerado, demandas de infraestructura y distribución desigual de la riqueza, la forma en que los municipios recaudan y gastan dinero definirá el futuro de la región. Y sentencias como esta están trazando las líneas.

Al declarar que los derechos no pueden equilibrarse en cargos opacos, la SCJN ha enviado una señal no solo a Tulum, sino a cada pueblo intentando tapar agujeros presupuestarios con gravámenes clandestinos.

Las calles pueden seguir oscuras en algunos lugares. Pero al menos ahora, la ley brilla un poco más.

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¿Deberían permitirse a los municipios adjuntar cuotas de servicio a recibos de servicios federales, o es esta sentencia una corrección muy esperada?