Algunas historias comienzan con truenos, otras con silencio. Esta empieza con un rastro apenas ancho, como un pulgar, trazado en las arenas iluminadas por la luna de Playa 72 en Playa del Carmen. Una docena de crías de tortuga marina, no más grandes que tapones de botella, se tambalean hacia las olas del Caribe. Sin alboroto, sin público, solo instinto, estrellas y el ritmo de las olas que las llama a casa.

Los lugareños avistaron el surgimiento justo después del amanecer, una suerte para los madrugadores que llegaban a la playa. Las crías habían eclosionado —término que usan los conservacionistas para describir el repentino estallido de actividad cuando las tortugas bebés emergen de la arena— y emprendieron su arriesgada carrera hacia el mar. Es un milagro estacional en la Riviera Maya y un poderoso recordatorio de la fragilidad del mecanismo natural.

Pero, ¿qué debes hacer si te topas con este antiguo ritual?

Hablemos de ello.

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La silenciosa urgencia de la temporada de anidación de tortugas marinas en la Riviera Maya

Cada año, de mayo a octubre , las costas de Quintana Roo se transforman en una de las zonas de anidación más importantes para las tortugas marinas en el hemisferio occidental. Cuatro de las siete especies de tortugas marinas del mundo depositan sus huevos en las playas de Tulum , Playa del Carmen , Akumal y alrededores. Entre ellas se encuentran la tortuga boba , la tortuga verde , la tortuga carey y, ocasionalmente, la tortuga laúd .