Este martes, la Comisión de Turismo de México evaluará una reforma que podría cambiar esta situación, no solo para Tulum, sino para cada playa y espacio natural protegido del país. El borrador de la iniciativa propone una idea sencilla: que toda persona en México tenga acceso gratuito a las playas y áreas protegidas al menos un día a la semana, idealmente los fines de semana, cuando más se necesita.
La reforma, impulsada por el senador Ricardo Monreal Ávila y respaldada por el diputado Enrique Vázquez, busca iniciar un diálogo que muchos habitantes consideran necesario desde hace tiempo. Modificaría dos leyes fundamentales, la Ley General de Bienes Nacionales y la Ley General de Equilibrio Ecológico y Protección Ambiental, para cumplir con una promesa consagrada en la Constitución: que los tesoros naturales de la nación pertenecen a su pueblo.
Una lucha por la arena y la soberanía.
Tulum, Quintana Roo, a menudo idealizada como el corazón bohemio de la Riviera Maya, se ha convertido en un punto álgido en la batalla por el acceso público a la naturaleza. En este pueblo, donde la entrada a algunas playas cuesta ahora más de 58 pesos por persona, muchos sienten que las puertas se están cerrando.
Destinos turísticos como Santa Fe, Pescadores y Paraíso fueron privatizados en diciembre de 2024 por un grupo administrado por la Secretaría de la Defensa Nacional. Esta medida provocó una reacción inmediata, no solo de los residentes, sino también del propio alcalde Diego Castañón, quien acusó a las autoridades federales de violar los acuerdos locales.
“Tenemos que defender lo que es público”, dijo un vendedor de Tulum que trabaja en Playa Paraíso desde hace más de una década. “Nos cobran por caminar en tierras que deberían ser nuestras”.

La barrera digital: conservación frente a exclusión.
Gran parte de la controversia surge del uso cada vez mayor de mecanismos como el “Pasaporte Digital de Conservación” o las pulseras de colores emitidas por la CONANP, la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas de México. Si bien estas herramientas están diseñadas para proteger el medio ambiente, han sido criticadas por funcionar como privatizaciones encubiertas.
El borrador de la reforma no exige la eliminación total de estos programas. En cambio, propone un compromiso: que al menos un día a la semana, todas las personas puedan disfrutar de estos espacios sin costo ni restricciones.
La propuesta de Monreal plantea el problema no solo desde una perspectiva económica, sino también constitucional. El artículo 4 de la Constitución mexicana garantiza el derecho a un medio ambiente sano. «Cuando las tarifas se convierten en la norma», argumenta la propuesta, «ese derecho se vuelve negociable».
Tulum responde con acciones.
Mientras los legisladores nacionales debaten la reforma legal, el gobierno local de Tulum ya está tomando medidas. El alcalde Castañón ha comenzado a abrir un nuevo acceso público a la costa. Contará con servicios básicos y estará vigilado por Protección Civil. Se espera que el sitio, que estará listo en tres semanas, restablezca el libre acceso tanto para residentes como para turistas, lo que representa una pequeña pero significativa recuperación del espacio público.
Estos esfuerzos se han convertido en un símbolo de una tensión más amplia: el estatus legal de las playas como propiedad pública frente a la creciente tendencia al acceso limitado o de pago, especialmente en zonas de gran afluencia turística como la Riviera Maya.
El Tulum Times ha seguido de cerca estos acontecimientos, hablando con los residentes y monitoreando los cambios en las políticas. La respuesta de la comunidad ha sido contundente, incluso desafiante. En una protesta a principios de este año, los residentes portaban carteles que decían "La playa no se vende".

No todas las playas son gratuitas.
Sin embargo, la reforma dista mucho de ser definitiva. Los legisladores reconocen que no todas las áreas naturales protegidas son playas, y que algunas zonas requieren restricciones para preservar la biodiversidad. El borrador advierte sobre las complicaciones jurisdiccionales y las repercusiones presupuestarias. El mantenimiento de las instalaciones públicas tiene un costo, y la iniciativa exige una responsabilidad compartida entre los gobiernos federal, estatal y municipal.
También está la cuestión del cumplimiento de la ley. Como bien sabe cualquiera que haya pasado junto a un guardia de seguridad privado en una playa "pública", lo que dice la ley y lo que sucede en la práctica pueden ser completamente opuestos.
Sin embargo, parece que la iniciativa está cobrando impulso. La presidenta Claudia Sheinbaum la apoyó públicamente durante su visita a Chetumal en agosto, declarando: «Las playas pertenecen al pueblo, son de dominio público y no pueden privatizarse».
Esa declaración, aunque simbólica, tiene peso. Con su respaldo, es probable que la propuesta sea aprobada por la Comisión de Turismo este martes y sometida a votación por la Cámara de Diputados al día siguiente. Se prevé una amplia aprobación.

¿Una nueva ola legal?
Si se ratifica la reforma, podría sentar un precedente histórico. Por primera vez, la ley reconocería explícitamente que el acceso a las playas no puede limitarse por medios económicos ni por control privado. Esto no eliminaría todas las tarifas, especialmente en reservas ecológicas que requieren una gestión cuidadosa, pero crearía un espacio, tanto literal como simbólico, para el disfrute público gratuito.
Puede que la reforma no elimine todas las barreras, pero marca un punto de inflexión. Un punto de inflexión que vuelve a colocar a las personas en el centro del debate sobre la zona costera.
Como dijo un activista de Tulum al periódico The Tulum Times : “No queremos ser dueños de la playa. Simplemente queremos caminar sobre ella sin pedir permiso”.
¿Qué sigue?
El resultado de la votación del martes podría redefinir el futuro del acceso a las regiones turísticas de todo México, desde Cancún hasta Puerto Escondido. Para lugares como Tulum, donde los ingresos del turismo y los derechos locales suelen entrar en conflicto, lo que está en juego es de suma importancia.
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¿Debería garantizarse por ley el acceso a las playas de México, o deberían tener prioridad las cuestiones de conservación?
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Beach Access, Public Shoreline, and Coastal Rules in Tulum
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