Cuando la gobernadora de Quintana Roo Mara Lezama Espinosa y la secretaria de Turismo Josefina Rodríguez Zamora se reunieron esta semana para una segunda ronda de pláticas con líderes comunitarios y empresariales, el mensaje fue claro: el acceso libre a las playas de Tulum no es solo un asunto social, es central para el futuro económico de la región.
La reunión, descrita por funcionarios como una "sesión de trabajo amplia y profunda", reunió a representantes de los sectores hotelero, restaurantero y de transporte de Tulum, junto con artesanos, guías de turismo y promotores culturales. Autoridades federales y municipales también participaron en la discusión, subrayando la complejidad cada vez mayor de manejar el acceso público en una de las zonas turísticas que crece más rápido en México.
Una costa compartida, una responsabilidad compartida
El debate sobre quién puede disfrutar la icónica costa de Tulum se ha intensificado en años recientes. La presión de desarrollo en aumento, las disputas por privatización y las limitaciones ambientales han convertido los puntos de acceso a la playa en un asunto tanto de política como de principios.
"Nos sentamos, escuchamos de primera mano, intercambiamos preocupaciones, datos, alcances y necesidades", dijo la gobernadora Lezama después de la sesión. "Este diálogo nos permite tomar decisiones estratégicas y precisas que aseguren que la prosperidad llegue a cada familia de Tulum".
Para Rodríguez Zamora, la reunión fue más que un procedimiento. Reflejó, según dijo, una visión a largo plazo de cooperación entre todos los sectores de la sociedad. "El turismo no puede crecer en aislamiento", señaló. "Si el acceso a las playas se vuelve limitado, el comercio local y la cohesión social son los primeros en sufrir".

Las apuestas económicas detrás del acceso público
Más allá de sus dimensiones morales y legales, el asunto tiene implicaciones económicas poderosas. En Tulum, donde el turismo contribuye más del 80 por ciento del ingreso local, mantener puntos de acceso libre respalda un ecosistema de negocios pequeños y medianos, desde vendedores de comida hasta operadores de deportes acuáticos, que dependen del flujo público.
Economistas de la Universidad del Caribe estiman que cada restricción de acceso puede reducir las ventas relacionadas con la playa en áreas cercanas hasta en 15 por ciento. Para un municipio cuyo crecimiento del PIB ha superado los promedios nacionales desde 2018, estas cifras ilustran cómo la gestión del acceso se ha convertido en un indicador de equidad económica.
Un dueño de hotel que asistió a la reunión le dijo a The Tulum Times que asegurar la accesibilidad a la playa "también se trata de mantener la reputación de Tulum como un destino incluyente". El dueño, quien pidió no ser identificado, agregó: "Los huéspedes se dan cuenta cuando el acceso público se siente restringido, cambia la forma en que perciben el carácter del pueblo".
Coordinación entre niveles de gobierno
La última sesión fue parte de una estrategia coordinada entre autoridades federales, estatales y municipales para estandarizar las regulaciones de acceso a playas y mejorar la infraestructura alrededor de los puntos de entrada. La presencia de Bernardo Cueto Riestra, secretario de Turismo de Quintana Roo, y Diego Castañón Trejo, presidente municipal de Tulum, señaló un frente administrativo conjunto.
También estuvieron presentes funcionarios de la CONANP (Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas) y la SECTUR (Secretaría nacional de Turismo), lo que sugiere que el debate ha trascendido los límites locales. En conjunto, examinaron las condiciones actuales, medidas de seguridad y posibles mejoras en los corredores de acceso público.
Lezama enfatizó la importancia de la "corresponsabilidad entre todos los sectores, gobierno, empresa y sociedad civil, para asegurar que el desarrollo permanezca sustentable y justo". Su tono, pragmático más que celebratorio, insinuó la sensibilidad política del tema en una región que ahora atrae a millones de visitantes cada año.

Balancear el crecimiento y la equidad social
El crecimiento de Tulum ha sido extraordinario. Según datos de turismo del estado, la capacidad hotelera se ha triplicado en una década, y las llegadas de visitantes ahora superan los niveles previos a la pandemia. Sin embargo, esta expansión ha puesto a prueba la infraestructura y ha ampliado las disparidades entre inversionistas y residentes locales.
El concepto de "prosperidad compartida", mencionado frecuentemente por Lezama, se ha convertido así tanto en una aspiración como en un desafío. Garantizar el acceso libre a las playas parece funcionar como una medida simbólica de si los beneficios del turismo verdaderamente llegan a la comunidad.
Un urbanista de la Universidad de Quintana Roo comentó que el acceso público "es uno de los pocos derechos tangibles que los locales pueden sentir directamente". Agregó que "cuando la gente puede llegar a la playa sin barreras, señala que el territorio aún les pertenece".
Cohesión social y participación local
La discusión también llamó la atención sobre el papel de la sociedad civil organizada. Representantes de sindicatos, cooperativas de artesanos y asociaciones culturales demandaron que los nuevos proyectos de acceso incluyan sistemas de monitoreo participativo para evitar captura por élites o uso comercial excesivo.
Rodríguez Zamora estuvo de acuerdo en que tal inclusión es esencial. "Cuando la comunidad se convierte en parte de la planeación turística, los resultados son más sustentables", dijo. "Queremos un modelo donde el acceso no se negocie a puerta cerrada sino que se construya desde la responsabilidad compartida".
Este enfoque refleja un cambio más amplio en la política de turismo de México, ahora más alineada con objetivos de bienestar social promovidos por la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo. El discurso actual vincula el bienestar local a la sustentabilidad económica, alejándose del énfasis anterior en el turismo de masas a cualquier costo.

Tulum como caso de estudio en gobernanza sustentable
Lo que suceda en Tulum podría establecer un precedente para otros destinos de playa en Quintana Roo, desde Playa del Carmen hasta Mahahual. Los expertos lo ven como una prueba de si el estado puede balancear el crecimiento rápido con gobernanza incluyente.
La participación de figuras del sector privado como Adolfo Héctor Tonatiuh Velasco Bernal, director de Grupo Maya, y Patricio Carezzana Barreto, director de Turismo Sustentable de la SECTUR, sugiere que los líderes de la industria ahora reconocen los riesgos reputacionales y financieros de la desigualdad en el acceso.
Como resumió un asistente, "el futuro de Tulum depende de cómo trata sus espacios públicos".
Entre promesa e implementación
Por ahora, no se han anunciado cambios de política inmediatos. Las autoridades dijeron que equipos técnicos evaluarán los puntos de entrada existentes y propondrán un nuevo marco regulatorio antes de fin de año. Los observadores advierten que la implementación exitosa requerirá financiamiento consistente y supervisión fuerte, áreas donde esfuerzos previos han tenido dificultades.
Aun así, el optimismo permanece. Lezama reafirmó el "compromiso total de su administración para asegurar que Tulum continúe prosperando como un destino donde todos, residentes y visitantes por igual, puedan disfrutar la belleza del Caribe mexicano".
Sus palabras resonaron en la sala llena, capturando la tensión central del turismo moderno: desarrollo que no excluya.
Como observó The Tulum Times, el debate sobre acceso a playas no es solo sobre puertas o caminos, es sobre definir para quién es la Riviera Maya.
De cara al futuro
Si el espíritu colaborativo mostrado en esta última reunión se traduce en acciones concretas, Tulum podría convertirse en un modelo de gestión de turismo incluyente para México y más allá. El desafío está en convertir el diálogo en política duradera, balanceando inversión con equidad.
El acceso libre a las playas de Tulum, alguna vez visto como un asunto local, ahora se presenta como una medida de qué tan lejos ha llegado la región en alinear crecimiento con justicia.
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Beach Access, Public Shoreline, and Coastal Rules in Tulum
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