AWARË no comenzó con un plan, un concepto o un sonido definido. Emergió lentamente, a través de años de experiencias compartidas, procesos internos paralelos y una creciente sensación de que la música podía ser algo diferente a una presentación. Formado por amigos de hace años Matias Da Via y Bogdan Djukic, AWARË existe en la intersección del sonido, el silencio y la presencia colectiva.
El dúo habló abiertamente sobre confianza, vulnerabilidad y por qué sus conciertos están diseñados no para ser observados, sino para ser vividos. Sus palabras reflejan un movimiento más amplio ya familiar en lugares como Tulum, donde la música frecuentemente funciona como ceremonia, reflexión e indagación compartida en lugar de solo entretenimiento.

Una amistad que se convirtió en un lenguaje compartido
Matias y Bogdan se conocieron hace alrededor de seis años y comenzaron a colaborar en diferentes proyectos musicales. Esas primeras colaboraciones no fueron impulsadas por ambición, sino por una sensibilidad mutua al espacio, la energía y la escucha. Con el tiempo, ambos sintieron que algo más profundo se estaba formando entre ellos.
Describen a AWARË como el resultado natural de esa evolución. Después de años de trabajar lado a lado, sosteniendo el espacio para otros y explorando sus propios cambios internos, sintieron que estaban listos para comenzar un viaje que fuera completamente suyo. AWARË tomó forma oficial hace poco más de un año.
Desde entonces, el proyecto se ha movido rápidamente, aunque ninguno de los músicos atribuye eso a la estrategia. Para ellos, el impulso siguió a la alineación. Cuando la intención quedó clara, el trabajo comenzó a viajar por su propia cuenta.

La improvisación como un acto de confianza
La improvisación está en el corazón del trabajo en vivo de AWARË, pero no como una exhibición de virtuosismo o riesgo. En cambio, funciona como un acto de confianza.
Confianza en uno mismo. Confianza en la persona con la que estás creando. Y confianza en las personas que comparten el espacio.
Esa confianza, explican, les permite soltar el control. Cuando el control se suaviza, la presencia se profundiza. Lo que se desarrolla en el escenario no está planeado de antemano sino moldeado momento a momento, a través de la escucha y la respuesta.
Reconocen que este proceso requiere vulnerabilidad. Subir al escenario sin estructuras fijas significa exponer la incertidumbre. Pero creen que el público siente esa apertura inmediatamente y frecuentemente responde encontrándola con la suya propia.
Cada presentación implica lo que describen como un trabajo energético sutil. Al principio, muchas personas no están seguras de cómo involucrarse. Con el tiempo, la comodidad crece y comienza a formarse un ritmo compartido, uno que incluye a todos en la sala.

Por qué el círculo importa
Las presentaciones de AWARË están organizadas en un círculo, con los músicos posicionados en el centro y la audiencia rodeándolos. No hay escenario elevado, no hay una clara división entre performer y observador.
Describen esta elección como intuitiva en lugar de conceptual. Los círculos, señalan, están presentes en tradiciones ceremoniales en todas las culturas. La energía se mueve diferente en un círculo. La atención fluye hacia afuera en lugar de hacia adelante.
En esta configuración, las personas no solo ven a los músicos. Se ven entre sí. Se hacen conscientes de la respiración, la quietud y el movimiento a su alrededor.
Matias y Bogdan no se ven a sí mismos como el punto focal, sino como parte de un campo más amplio. Describen su rol como antenas, recibiendo y transmitiendo frecuencias que solo toman forma a través de la presencia colectiva. La experiencia, insisten, pertenece a todos en el círculo.

Dejar ir el modelo de la estrella de rock
Una de las posiciones más claras que sostiene AWARË es un rechazo a la jerarquía en la presentación. Bogdan habla claramente sobre esto: el modelo tradicional de estrella de rock ya no refleja cómo quieren relacionarse con la música o con las personas.
No están rechazando la habilidad o el arte. Están cuestionando la separación.
Un escenario elevado crea distancia. Concentra el poder y dirige la atención en una dirección. En contraste, un formato circular redistribuye ese poder. Invita a la responsabilidad, la conciencia y la participación.
Cuando las personas se enfrentan entre sí en lugar de a un escenario, se inspiran mutuamente. La conexión se vuelve horizontal en lugar de vertical. Para AWARË, este cambio es esencial para crear sinceridad.

Cantando más allá del lenguaje
Otro elemento definidor del trabajo de AWARË es la ausencia de lenguaje reconocible en los vocales. Los oyentes frecuentemente preguntan en qué idioma se está cantando. La respuesta es ninguno.
Matias rastrea este enfoque hasta la infancia, antes de que las palabras estructuraran la expresión. Cantar entonces era inmediato, instintivo y presente. Con el tiempo, el lenguaje se convirtió tanto en una herramienta como en una limitación.
Volver a vocales sin palabras le permitió saltarse la narrativa y permanecer en la sensación. Las palabras, explica, activan el pensamiento. El sonido sin palabras invita al sentimiento.
Bogdan añade que muchas personas se conectan profundamente con la música que no entienden intelectualmente. La música tradicional africana es un ejemplo. El significado llega a través del ritmo, el tono y la vibración en lugar de la traducción.
En la música de AWARË, esta apertura permite que cada oyente reciba algo personal. La voz se convierte en un espejo en lugar de un mensaje.

Crear sin un mapa
AWARË no usa listas de canciones ni composiciones fijas. Frecuentemente, comienzan presentaciones sin saber cómo se desarrollará el viaje.
Describen entrar en salas llenas de personas y elegir no planificar. Cuando algo inesperado emerge, la sorpresa se convierte en parte de la experiencia. Ese sentido de descubrimiento es compartido por todos los presentes.
Reconocen que algunos momentos pueden parecer irresueltos o prolongados. Pero ven esto como honesto. Cuando la audiencia siente autenticidad, frecuentemente responden con paciencia y apoyo en lugar de juicio.
Para AWARË, permitir que algo se despliegue naturalmente es más importante que moldearlo en algo impresionante.

Lo que esperan que quede cuando el sonido se desvanece
Cuando se les pregunta qué esperan que las personas se lleven, ambos músicos regresan a intenciones simples. Un corazón abierto. Una sensación de armonía. Un sentido de unidad.
Hablan sobre vivir en un mundo moldeado por la separación y el ego, y su deseo de crear espacios donde esos patrones se suavicen, aunque sea brevemente. Para ellos, la inspiración no es admiración. Es reconocimiento. Reconocer algo posible dentro de uno mismo.
Recuerdan momentos cuando oyentes se acercaron a ellos después, no para comentar sobre la técnica, sino para describir algo que cambió internamente. Esas respuestas, dicen, afirman el propósito del trabajo.
Consejo arraigado en el trabajo interno
Su orientación a otros músicos es menos sobre el sonido y más sobre la autoinvestigación. Animan a los artistas a mirar de cerca el miedo, especialmente el miedo a no ser suficiente o a no ser visto.
Sugieren alejarse de títulos y expectativas y hacer preguntas más simples. Quién soy, más allá de mi rol. Qué intento expresar, más allá de la aprobación.
La música, creen, siempre es un reflejo del estado interno de uno. La complejidad no garantiza profundidad. A veces una sola nota, tocada honestamente, lleva más verdad que la virtuosidad moldeada por la expectativa.
Descubriendo el mensaje
Tanto Matias como Bogdan compartieron que solo en años recientes sintieron que verdaderamente tenían algo que traer al mundo. A pesar de largas trayectorias musicales, esta era la primera vez que se sentían impulsados a compartir desde un lugar que se sentía completamente alineado.
El elogio por la habilidad nunca trajo satisfacción. Lo que cambió fue la intención. En lugar de agradar, comenzaron a ofrecer. En lugar de hacer una presentación, comenzaron a revelar.
Ese cambio requirió vulnerabilidad. Ser completamente visto en el escenario, sin protección, permite que otros se sientan seguros haciendo lo mismo.

Acerca de AWARË
Nacido de la sinergia creativa de amigos queridos, AWARË es una odisea musical que trasciende los límites convencionales del sonido. A través del silencio y la quietud, armonías entrelazadas e instrumentos convergentes, AWARË crea atmósferas inmersivas que invitan a los oyentes a participar como co-creadores.
Conforme ritmos sutiles despiertan los sentidos, la energía gradualmente se construye en movimiento y celebración compartidos. Para Matias Da Via y Bogdan Djukic, la música se convierte en un catalizador de unidad, un espacio donde la experiencia individual y la presencia colectiva se encuentran.
Su trabajo no es fijo. Evoluciona conforme ellos evolucionan. Lo que importa más no es lo que se presenta, sino lo que se siente entre las personas.
Para comunidades como Tulum, donde la música frecuentemente funciona como un puente entre el trabajo interno y la vida colectiva, AWARË refleja un creciente deseo de conexión sobre espectáculo, presencia sobre producción.
Lo que está en juego no es el futuro de un género, sino la manera en que las personas se reúnen, escuchan y se relacionan a través del sonido.
Más información sobre próximos eventos: https://www.awaremusic.art/
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