Menos de 24 horas después de partir de México, el rescatista de Tulum, Benjamín Heredia, aterrizó en Venezuela y se unió el domingo a los equipos de búsqueda que buscan sobrevivientes de los dos terremotos que causaron la muerte de más de 1.400 personas.
Heredia, jefe de operaciones de campo de la Brigada de Rescate Internacional Cancún, es el único rescatista de Tulum en un contingente de 12 especialistas mexicanos en búsqueda y rescate. Su llegada sitúa al municipio dentro de una operación de ayuda internacional que se desarrolla durante el breve lapso en el que aún es posible encontrar con vida a personas atrapadas bajo los escombros.
Llegó al país sudamericano el sábado por la noche y el domingo ya estaba trabajando sobre el terreno, junto con el resto del grupo mexicano y el personal de la Cruz Roja, sin apenas tiempo para instalarse. Las misiones internacionales dejan poco margen para la adaptación. Se espera que los equipos se integren al trabajo en cuanto lleguen, y eso fue precisamente lo que ocurrió aquí.
De Tulum a Toluca, a un vuelo hacia el desastre.
Heredia viajó de Tulum a Toluca, donde se reunió con el resto del contingente antes de abordar el vuelo internacional. El grupo está integrado por 12 especialistas mexicanos capacitados en búsqueda y rescate urbano, que trabajan en coordinación con la Cruz Roja y otros cuerpos de emergencia para localizar personas y atender las zonas más afectadas.
La rapidez del despliegue refleja el nivel de preparación que exigen estas misiones. No hay margen para un largo periodo de adaptación cuando los edificios se han derrumbado y las réplicas continúan. Los equipos llegan preparados para comenzar de inmediato, y los rescatistas mexicanos se integraron a las operaciones coordinadas durante sus primeras horas en el terreno.

Una unidad canina y herramientas de corte para edificios derrumbados
El equipo viajó equipado para situaciones de alto riesgo. Entre el material que llevaba consigo se encontraba una unidad canina entrenada para localizar personas, así como equipos de corte, perforación y apertura forzosa utilizados para trabajar dentro de estructuras colapsadas.
Estas herramientas permiten a los rescatistas acceder a los espacios confinados donde las víctimas pueden estar atrapadas entre losas de hormigón y escombros. Buscar señales de vida en edificios completamente destruidos es una de las tareas más difíciles sobre el terreno, y es ahí donde los perros entrenados y el equipo especializado marcan la diferencia entre encontrar a alguien y no encontrarlo.
Lo que los dos terremotos le hicieron a La Guaira
El miércoles 24 de junio, un terremoto de magnitud 7,2 sacudió el oeste de Caracas, seguido menos de un minuto después por otro de magnitud 7,5, el más fuerte registrado en Venezuela desde 1900, según el Servicio Geológico de Estados Unidos. El estado costero de La Guaira, al norte de la capital, fue la región más afectada y fue declarada zona de desastre el 25 de junio.
Las autoridades venezolanas cifraron el sábado a más de 1400 el número de muertos confirmados, con miles de heridos. Decenas de miles de personas figuran como desaparecidas en bases de datos independientes, aunque las autoridades advierten que estas cifras podrían incluir duplicados y residentes que permanecen incomunicados debido a la caída de las líneas telefónicas. La poca profundidad de ambos sismos y el hecho de que ocurrieran con apenas un minuto de diferencia impidieron que muchas personas tuvieran tiempo de evacuar.

La respuesta ha sido contundente. La Oficina de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas informó que decenas de equipos internacionales de búsqueda y rescate urbano, con más de 2000 especialistas y numerosos perros, se desplegaron a petición del gobierno venezolano. La contribución federal de México, ordenada por la presidenta Claudia Sheinbaum, incluyó un equipo militar de rescate y asistencia médica, así como perros de búsqueda, enviados por separado del contingente de voluntarios con el que viajó Heredia.

Un rescatista de Tulum en el terreno, horas después del aterrizaje.
La inmediata incorporación de Heredia a las labores de rescate refleja la formación que los rescatistas regionales han adquirido en los últimos años en técnicas de búsqueda, primeros auxilios y rescate urbano. Dicha preparación les ha valido acreditaciones para intervenir en emergencias de gran envergadura, tanto en México como en el extranjero.
Más allá de representar a su propia brigada, su presencia simboliza la capacidad técnica que han desarrollado los equipos de voluntarios especializados de México. El hecho de que se les confíe trabajar codo con codo con organismos de emergencia de otros países es una muestra de esa capacidad, y es la razón por la que un rescatista de una ciudad más conocida por sus playas ahora está excavando entre los escombros a las afueras de Caracas.
Mientras la misión continúa, Heredia y el resto del contingente siguen concentrados en la búsqueda en superficie y el rescate especializado. Han transcurrido tres días desde los terremotos, momento en el que las probabilidades de encontrar supervivientes comienzan a disminuir drásticamente, y los equipos siguen trabajando en zonas aún sacudidas por las réplicas, donde cada minuto puede ser decisivo para salvar una vida.
¿Deberían Tulum y la Riviera Maya invertir más en la formación y el equipamiento de las brigadas de rescate locales para misiones como esta? Únete a la conversación y comparte tu opinión con nosotros en Instagram y Facebook en @thetulumtimes .
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