Digital Jungle, el espacio de coworking de La Veleta que contribuyó a consolidar a Tulum como un imán global para los nómadas digitales durante muchos años, cerrará sus puertas a finales de julio, según confirmaron sus fundadores.

El cierre marca el final silencioso de uno de los espacios más asociados con el momento en que Tulum se reinventó como un lugar para trabajar, no solo para vacacionar. Para los fundadores, sin embargo, se percibe menos como una despedida y más como una reorientación de energías. Ahora centran sus esfuerzos en VESICA, un santuario de cenotes en la selva a poca distancia, donde planean seguir acogiendo a la misma comunidad.


De una idea surgida durante la pandemia a un elemento característico de Tulum.

Digital Jungle abrió sus puertas durante la incierta etapa inicial de la pandemia, cuando el teletrabajo dejó de ser un privilegio y se convirtió, para millones, en la norma. Los anuncios del espacio datan de 2021, cuando se instaló en la Avenida Tulum, en La Veleta, el barrio residencial que acogió a gran parte de la población residente de la ciudad, compuesta por expatriados y nómadas.

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La fórmula era sencilla y, en su momento, casi ideal. Internet de fibra óptica que funcionaba incluso cuando se iba la luz. Pases diarios desde unos 400 pesos, planes semanales y mensuales, escritorios privados, cabinas Zoom para videollamadas, café y frutería gratuitos, y un restaurante con productos locales. Los miembros también tenían acceso a VESICA, el otro proyecto de los fundadores, mucho antes de que se convirtiera en el eje central de sus planes.


Un espacio de coworking que se convirtió en una comunidad.

Lo que la gente suele recordar de Digital Jungle no es la velocidad de descarga, sino el ambiente. Las noches de cine de los lunes. Los talleres y charlas. La mesa compartida donde un profesional independiente, un fundador y un viajero de paso terminaban intercambiando contactos y, a veces, iniciando algún proyecto juntos.

Los fundadores lo dejaron bien claro en su mensaje de despedida.


Lo que comenzó como una idea durante uno de los momentos más inciertos del mundo se convirtió en mucho más que un espacio de coworking. Se convirtió en una comunidad.

Esa descripción es generosa, pero coincide con la experiencia que vivió cierta oleada de personas que llegaron a Tulum entre 2020 y 2023, cuando el pueblo se llenó de gente que creaba empresas desde sus portátiles y buscaba un lugar al que pertenecer. Los más afectados por el cierre son esos habituales: los teletrabajadores que consideraban el espacio como una oficina, el pequeño equipo que lo gestionaba y la red informal de miembros que lo usaban como base.

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Digital Jungle, an icon of Tulum's digital nomad boom, will close at July's end - Photo 1

El momento nómada digital de Tulum y lo que representaba Digital Jungle.

Durante algunos años, Tulum se mantuvo entre los primeros puestos de casi todas las listas de nómadas digitales. Vuelos baratos desde Estados Unidos, una playa, una selva y una generación de trabajadores liberados de las oficinas lo convirtieron en uno de los destinos más comentados del mundo para trabajar desde cualquier lugar.

Aquel momento no se mantuvo. La prensa local y especializada en viajes ha documentado el aumento de precios, el desarrollo urbanístico excesivo y los problemas de seguridad que han afectado la economía turística de la ciudad en los últimos dos años, y la multitud que caracterizó los primeros años de nómadas se ha reducido o se ha marchado. Un espacio de coworking es un indicador preciso de ese cambio. Depende de una base constante de personas que se quedan durante semanas o meses, no días. Digital Jungle dedicó toda su existencia a medir ese pulso.


¿Por qué cierra Digital Jungle y qué le depara el futuro a VESICA?

Los fundadores presentan la decisión como una consolidación, no como una retirada. En lugar de dividir su tiempo, dinero y atención entre dos ubicaciones, se están concentrando en VESICA, que ha pasado de ser un beneficio para los miembros a convertirse en un destino por derecho propio.

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VESICA se ubica en lo profundo de la selva, construido alrededor de un cenote natural. Funciona como restaurante, club de bienestar y espacio de trabajo al aire libre, con tumbonas, escritorios y áreas de descanso, además de terapia de sonido, ejercicios de respiración y yoga, todo ello junto con wifi y comida. La propuesta se basa en la promesa de la "jungla digital", pero al aire libre y a mayor escala. Trabaja, conéctate, come y hazlo todo rodeado de naturaleza.


No se trata simplemente de cerrar un espacio. Se trata de concentrar nuestros esfuerzos en construir algo aún más grande.

Esas son las palabras de los fundadores, y constituyen la razón de ser de esta iniciativa. La apuesta es que un proyecto único y más sólido puede ofrecer a los miembros más que dos proyectos competidores.


Un último mes y una invitación abierta.

Julio es el último mes de funcionamiento de Digital Jungle. El equipo ha invitado a miembros, antiguos miembros y a cualquiera que haya pasado por allí a que regresen para tomar un último café, pasar una última jornada laboral en un escritorio familiar y despedirse como es debido antes de que cierren definitivamente sus puertas.

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El impacto del cierre en las demás opciones de coworking de La Veleta es una incógnita. Lo que los fundadores apuestan es más claro: confían en que la comunidad que se ha forjado en torno a mesas compartidas los acompañará a un espacio que, según creen, puede albergar el siguiente capítulo.

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