La impresora de boletos electrónicos de la caseta del INAH en la zona arqueológica de Tulum dejó de funcionar el lunes. Una empresa estatal que depende de la Secretaría de la Defensa Nacional ahora vende todas las entradas a las ruinas.
La instrucción provino de Margarito Molina Rendón, director del Centro INAH Quintana Roo, en un memorándum numerado 401.50.7-2026/888 dirigido al arqueólogo José Manuel Ochoa Rodríguez, responsable del sitio, y a sus dos coordinadores técnicos. Molina escribió que el INAH no dejaría de vender boletos, pero que lo haría solamente en las ventanillas de Grupo Mundo Maya.
Para un visitante, el cambio parece administrativo. Una fila, un pago, 80 pesos para mexicanos de lunes a sábado y 165 para visitantes extranjeros. Para el personal que trabaja en el sitio, y para el sindicato que los representa, la pregunta es quién se interpone ahora entre el boleto y el instituto legalmente encargado de proteger lo que el boleto compra.
El memorándum que cerró la caseta de boletos
El memorándum de Molina indicó a los servidores públicos del sitio que estaban obligados a cumplir con el decreto presidencial del 17 de julio y a aplicar el cobro unificado de tarifas a través de Grupo Mundo Maya en sus puntos de venta. La impresión y venta de boletos electrónicos desde la caseta del INAH se suspendió a partir del lunes 27 de julio.
El sindicato publicó el memorándum el mismo día, junto con su propio comunicado al público.
Tres tarifas consolidadas en una en la zona arqueológica de Tulum
El decreto fue publicado en el Diario Oficial de la Federación el 17 de julio y entró en vigor el 20 de julio, con una vigencia que se extiende a los años fiscales 2026 y 2027. Establece tarifas de acceso para el Parque del Jaguar y otorga créditos fiscales en contra de las cuotas adeudadas por las áreas naturales protegidas y la zona de monumento dentro de ella.
Bajo ese esquema, los mexicanos entran al Parque del Jaguar sin costo y los visitantes extranjeros pagan 100 pesos. Quien además quiera caminar al Parque Nacional Tulum y la zona arqueológica paga una sola cantidad unificada encima: 80 pesos para mexicanos, 165 para extranjeros. La cifra de 265 pesos que el gobierno federal anunció para visitantes extranjeros es la suma de los dos. La renta de la lanzadera eléctrica interna cuesta 20 pesos.
Los domingos siguen siendo libres para mexicanos, y los residentes del municipio de Tulum entran sin costo. Menores de edad, adultos mayores, pensionados, estudiantes, maestros, guías de turistas acreditados y miembros de comunidades indígenas cercanas conservan sus exenciones.
La presidenta Claudia Sheinbaum presentó el paquete el 17 de julio en la mañanera celebrada en el aeropuerto de Tulum, describiendo la tarifa de 80 pesos como equivalente a lo que el sitio cobraba en 2018 y 2019. Hasta el decreto, llegar a las ruinas significaba pagar a tres recaudadores distintos: el operador del parque, Conanp e INAH. Ese apilamiento es lo que generó la mayoría de las quejas.
"Las zonas arqueológicas no son parques temáticos"
José Enrique Vidal Dzul Tuyub, secretario general de la comisión ejecutiva nacional del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Cultura, planteó la transferencia como algo más grande que un cambio de cajero.
"Hoy enfrentamos una de las amenazas más sutiles y peligrosas a nuestra memoria histórica. La privatización silenciosa de nuestro pasado."
En el comunicado, el sindicato argumenta que bajo el lenguaje de modernización e infraestructura turística, la administración de zonas arqueológicas se está entregando a corporaciones comerciales, violando la Constitución y despojando al INAH de su mandato. Los sitios arqueológicos, dice, son vestigios inalienables que pertenecen al pueblo de México, no a los balances de empresas de transporte o servicios estatal. El sindicato llamó al público a participar en el análisis y defensa del patrimonio cultural.
El argumento no es nuevo. En agosto de 2025, el mismo sindicato denunció que GAFSACOMM había tomado control de la taquilla de Tulum mientras la Guardia Nacional patrullaba el sitio, y después pidió a la presidenta que interviniera.
Una empresa estatal que ya opera el AIFA y el Tren Maya
GAFSACOMM es el Grupo Aeroportuario, Ferroviario, de Servicios Auxiliares y Conexos Olmeca-Maya-Mexica, una empresa estatal sectorializada bajo la Secretaría de la Defensa Nacional y que ahora opera comercialmente como Grupo Mundo Maya. Ya administra el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles y el Tren Maya, y ha administrado el Parque del Jaguar junto con Conanp desde la apertura del parque.
Tulum es la tercera zona arqueológica más visitada del país, después de Teotihuacán y Chichén Itzá. Dzul Tuyub ha estimado que el sitio genera hasta 350 millones de pesos al año, ingresos que van al tesoro federal y se distribuyen después entre más de 187 zonas arqueológicas y 126 museos en un presupuesto del INAH de poco más de 3 mil millones de pesos.
Cottom ve fortalecimiento, no una venta
Bolfy Cottom, antropólogo y jurista especializado en derecho de patrimonio cultural, leyó el decreto y llegó a una conclusión distinta. No ve un intento directo de privatizar la zona arqueológica. Ve al gobierno federal fortaleciendo una empresa estatal con perfil militar, que ya opera el aeropuerto más nuevo del país y su ferrocarril más nuevo, para que pueda llevar más turismo al parque a través de estímulos fiscales y créditos.
Lo que sí señala es una cláusula que otorga a GAFSACOMM la autoridad para proveer "servicios culturales", y la pregunta que surge: si la empresa estaría entonces sustituyendo al INAH.
Días antes, el mismo sindicato recibió bien el boleto más barato
El 20 de julio, tres días después de que apareciera el decreto y una semana antes del memorándum, Dzul Tuyub dijo al periódico 24 Horas Quintana Roo que las decisiones federales apuntaban en la dirección correcta para el destino, aunque el efecto sería gradual porque los operadores de tours ya habían vendido paquetes con meses de anticipación. Objeta quién recauda el dinero, no la cantidad.
La última vez que esta disputa se encendió, el INAH y la Secretaría de Cultura respondieron públicamente. Su postura en agosto de 2025 fue que los boletos vendidos por Grupo Mundo Maya habían sido comprados al INAH previamente, que el arreglo no reemplazaba las funciones del personal del instituto, que las políticas de exención seguían en vigor sin importar el punto de venta, y que los reclamos de daño a los derechos de los trabajadores carecían de fundamento. Ni la institución ni Grupo Mundo Maya habían respondido públicamente al comunicado del lunes hasta el martes.
El sindicato dice que las cartas que envió al director general del INAH Joel Omar Vázquez Herrera el año pasado quedaron sin respuesta. El decreto que está impugnando sigue en vigor hasta el final del año fiscal 2027.
¿Debe el INAH recaudar el dinero en sus propios sitios arqueológicos, o un punto de venta único unificado sirve mejor a los visitantes? Únete a la conversación y comparte tu perspectiva con nosotros en Instagram y Facebook en @thetulumtimes.
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