Algunos conflictos no se tratan de dinero, sino de dignidad. En Tulum, ese conflicto ha encontrado su campo de batalla en las arenas blancas de la costa del Caribe, y por una vez, la marea parece estar girando a favor de la gente.
Este viernes pasado, la gobernadora Mara Lezama salió de una reunión de alto nivel con funcionarios militares y federales, calificándola como "altamente productiva". ¿La agenda? Restaurar algo que nunca debería haber sido arrebatado: acceso libre y completo a las playas de Tulum para sus residentes.
En el centro de todo estaba el General Adolfo Héctor Tonatiuh Velasco, Director de Grupo Mundo Maya, un organismo cuasigubernamental encargado de supervisar el turismo y la conservación en partes de Quintana Roo. Junto con su equipo, el general se reunió con autoridades estatales y municipales después de una ola creciente de frustración y protestas de los locales por el acceso restringido a áreas costeras públicas.
¿Quién es dueño de la playa en Tulum?
Esa es la pregunta que muchos en Tulum se han estado haciendo en los últimos meses. Aunque la constitución mexicana garantiza acceso público a todas las playas, en la práctica, barreras físicas y burocráticas han mantenido a los locales afuera. Desarrolladores privados, cadenas hoteleras e incluso proyectos de turismo federal como Parque del Jaguar han sido acusados de priorizar ganancias sobre la gente.
El lunes, antes de la reunión, manifestantes se reunieron afuera de las oficinas del gobierno local, exigiendo que se honren las promesas previamente incumplidas sobre acceso. Sus consignas reflejaban un sentimiento que ha estado creciendo durante años: ya es suficiente.
"El acceso a la playa no es un lujo. Es un derecho", dijo un manifestante a The Tulum Times, agitando un cartel de cartón manchado por la lluvia.

Dos puertas al mar, por ahora
En respuesta, el gobierno de Lezama y Mundo Maya han acordado abrir o reabriremos dos puntos de acceso clave. Primero, una senda peatonal a través de Playa Mangle en la zona sur. Segundo, un acceso solo para locales a través de Parque El Jaguar, disponible para cualquier residente de Tulum que presente una INE.
Es una victoria parcial, pero significativa.
"Esto es solo el comienzo", dijo Lezama en un comunicado. "Continuaremos trabajando sin descanso para garantizar que tanto locales como visitantes puedan disfrutar de la belleza natural que ofrece Quintana Roo".
El lenguaje es cauteloso pero optimista. Y tal vez eso sea apropiado. Después de todo, los locales han escuchado promesas antes.
Una relación complicada con Grupo Mundo Maya
Grupo Mundo Maya ha enfrentado mayor escrutinio en los últimos meses. Aunque su misión incluye preservación y promoción cultural, los residentes argumentan que a veces ha actuado más como un desarrollador privado que como un guardián público.
La protesta del lunes surgió en gran medida de acusaciones de que Mundo Maya no ha cumplido compromisos previos. Específicamente, los locales dicen que el grupo no garantizó acceso gratuito a la zona arqueológica de Parque del Jaguar los domingos, algo previamente acordado.
El presidente municipal de Tulum, Diego Castañón Trejo, confirmó que la reunión del viernes incluyó llamados urgentes para solucionar estas brechas de confianza.
"No podemos hablar de turismo sustentable si la comunidad está excluida de los espacios que estamos tratando de proteger", dijo a principios de esta semana.

Mirando al norte: un tercer acceso en el horizonte
En lo que podría ser el desarrollo más impactante hasta ahora, se presentó una solicitud formal durante la reunión a autoridades federales, incluyendo el Instituto para la Administración y Avalúo de Bienes Nacionales y la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas, para abrir un tercer punto de acceso público en la zona norte cerca de Parque del Jaguar.
La Secretaria General de la Presidencia Municipal, Johnny Monsreal Padilla, confirmó que la documentación fue recibida. Se espera una respuesta en 20 días hábiles.
Es un proceso burocrático, sí, pero uno con implicaciones reales para miles de residentes y trabajadores que dependen de esas playas no solo para ocio, sino para sustento.
Una pequeña historia que dice mucho
El martes, una vendedora local llamada Lidia estaba cerca del punto de acceso sur, canastas de rebanadas de mango y dulces de tamarindo equilibradas en sus brazos. Durante años, vendió botanas a turistas en la playa, hasta que cercas y guardias hicieron de su ruta diaria una apuesta.
"Me decían que no podía estar ahí, que necesitaba un permiso, que ahora era privado", dijo, no amargada, solo cansada. "Ahora dicen que puedo pasar de nuevo. Me lo creeré cuando lo vea".
Sus palabras perduran. Hablan no solo de política, sino del cansancio de ser empujada a un lado en tu propio pueblo.
Por qué esto importa más allá de Tulum
La batalla por acceso a playas en Tulum refleja una tensión más amplia que se desarrolla en el corredor turístico de México. Desde Cancún hasta Playa del Carmen, el espacio público se reduce bajo el peso de megadesarrollos y conservación militarizada.
Lo que distingue a Tulum es el coro creciente de voces que se niegan a permanecer en silencio. Con The Tulum Times documentando estos desarrollos y llevando voces locales al primer plano, la presión aumenta tanto en entidades gubernamentales como privadas para actuar con transparencia y equidad.
El acceso a la naturaleza no debería ser un privilegio negociado detrás de puertas cerradas. Debería ser un derecho fundamental, reafirmado en política y protegido en el terreno.
El camino por delante: plazos y decisiones
Otra reunión está programada para el 22 de septiembre. Esta vez, las partes interesadas revisarán el progreso, o la falta del mismo, en los compromisos adquiridos. El gobierno municipal también se ha comprometido a designar un funcionario responsable de monitorear el acceso a través de Playa Mangle, garantizando que no se reintroduzcan más restricciones no oficiales silenciosamente.
Si esto marca un punto de inflexión o una breve pausa en una lucha más larga está por verse.
Pero una cosa es clara: la gente de Tulum está observando. Y no están pidiendo mucho, solo el derecho de caminar descalzos en la arena que sus padres alguna vez llamaron hogar.
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¿Crees que el acceso a la playa debería estar garantizado sin importar el proyecto o la política? ¿Por qué o por qué no?
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Beach Access, Public Shoreline, and Coastal Rules in Tulum
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