Los tlacualeros siguen trabajando en los accesos a la zona arqueológica, según relatos de visitantes, desviando los autos que llegan hacia estacionamientos elegidos y presionando a las familias para comprar tours a 900 pesos por persona.

La familia Morales, visitante desde la Ciudad de México, dijo que fue interceptada en el momento en que llegó a la zona turística. Los hombres que los detuvieron, los que aquí todos llaman jaladores, les indicaron dónde estacionar e insistieron en venderles un tour cotizado en 900 pesos por persona.

La queja surge en medio de un esfuerzo gubernamental por reconfigurar la ciudad. Plan Tulum Renace, presentado el 17 de julio por la presidenta Claudia Sheinbaum y la gobernadora Mara Lezama, abrió las playas y el Parque Nacional del Jaguar con entrada libre y redujo el boleto de la zona arqueológica a 80 pesos para visitantes mexicanos y 265 pesos para extranjeros. El argumento del plan es que Tulum se ha vuelto más barato y fácil de visitar. Para algunas familias, la primera oferta que escuchan después de estacionar es un tour de 900 pesos vendido en un lote.

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Un tour de 900 pesos que la familia Morales nunca pidió

Haciendo la cuenta, la diferencia no es pequeña. Cuatro adultos mexicanos ahora pagan 320 pesos para entrar a las ruinas. Los mismos cuatro, vendidos el tour que cotizaron a la familia Morales, pagarían 3,600 antes de que alguien llegara a la puerta.

El procedimiento los molestó tanto como el precio. Los visitantes dijeron que los vendedores no se conforman con intentar convencerlos de hacer la excursión. Se acercan a los vehículos, insistentemente, lo bastante cerca para que una familia que llega por primera vez no pueda distinguir si la persona en la ventanilla trabaja para la zona, para el municipio o para nadie.

Eso es lo que describieron como lo peor de la llegada. La confianza viene primero, antes de que alguien haya cruzado la puerta.

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De la carretera federal a los estacionamientos

Los comerciantes que trabajan en la zona coinciden en que el problema se ha atenuado en su forma más visible. Los vendedores dejaron de frenar vehículos en la carretera federal, lo que durante años fue la versión de la práctica que más alarmó a conductores y generó las quejas más fuertes.

No desaparecieron. Los comerciantes dijeron que el discurso ahora ocurre en estacionamientos y en puntos cercanos a la entrada de la zona arqueológica, fuera de los carriles de tránsito y dentro de espacios donde el visitante ya se comprometió a detenerse. La táctica es más silenciosa. La cifra de 900 pesos no.

La reducción de tarifa fue dirigida directamente a gente como la familia Morales. Los funcionarios presentaron el boleto de 80 pesos como un retorno a lo que pagaban los visitantes nacionales en 2018 y 2019, antes de que subiera el precio, y los residentes del municipio que comprueben vivir allí entran sin costo. El turismo doméstico es el segmento que el plan intenta recuperar con más fuerza.

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Por eso el estacionamiento importa más de lo que parece. Es el punto crítico de toda la llegada, el único momento en que un visitante se ha detenido, desconoce la distribución del lugar y no ha llegado aún con nadie oficial. Todo lo que el plan hace sobre el precio sucede después de ese momento. Todo lo que hacen los tlacualeros sucede antes.


Compradores regresan pidiendo reembolso

Algunas de esas ventas vuelven. Los comerciantes dijeron que los turistas regresan a reclamar su dinero una vez que comparan lo que pagaron con lo que otros operadores cobran por el mismo viaje y encuentran diferencias considerables.

Los comerciantes dijeron que la práctica es mala publicidad que Tulum no puede permitirse en este momento, cuando autoridades y empresarios dedican la temporada a recuperar la confianza de los visitantes. Lo expresan de forma más tajante. Mientras algunos trabajan por rescatar el destino a través del Plan Tulum Renace, dijeron, otros parecen empeñados en enterrarlo.

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Por qué los tlacualeros de tours reaparecen en días

La aplicación de la ley ya fue intentada este año. En mayo, la dirección de fiscalización municipal reportó remover al menos siete módulos que operaban sin autorización o fuera de las reglas en los accesos a la zona arqueológica, e instaló quioscos informativos mostrando los precios oficiales en las entradas principales.

No funcionó. Sergio Canto, director general de fiscalización del municipio, dijo en ese momento que equipos habían estado sacando a los vendedores y que regresaban unos días después. Esa es la razón por la que la supervisión se volvió permanente en lugar de periódica, con personal municipal ubicado en los puntos de acceso.

Los comerciantes describen el resultado de la misma forma. Contenido, no resuelto.

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Se promete certificación, sin fecha definida

Plan Tulum Renace incluye diez acciones. Están la implementación de la Guardia Nacional para seguridad turística, certificación para prestadores de servicios turísticos, un nuevo estacionamiento en la entrada sur del sitio, un transporte eléctrico dentro del Parque Nacional del Jaguar por 20 pesos, y un nuevo sistema de transporte público para la ciudad. Las nuevas tarifas entraron en vigor el 20 de julio.

La certificación es la acción que abordaría más directamente este problema, porque traza una línea clara entre un operador acreditado y un hombre con una credencial plastificada en un estacionamiento. No se ha publicado fecha de inicio para ella.

Hasta que la haya, los comerciantes que levantaron la queja dijeron que los vendedores siguen allí, a unos metros de una puerta por la que un visitante mexicano ahora puede entrar por 80 pesos.

¿Has sido abordado por un tlacualero en tu camino a las ruinas de Tulum? Únete a la conversación y comparte tu perspectiva con nosotros en Instagram y Facebook en @thetulumtimes.