La gobernadora Mara Lezama convocó esta semana una reunión de alto nivel con la secretaria de Turismo de México, Josefina Rodríguez, para reafirmar un mensaje fundamental: las playas de Tulum deben permanecer abiertas y accesibles para todos. En la sesión, que contó con la presencia de funcionarios federales y estatales, se sentaron las bases de lo que podría convertirse en uno de los proyectos más ambiciosos de México en materia de sostenibilidad costera: un Nuevo Modelo de Turismo Sostenible diseñado para equilibrar la preservación, la equidad y el crecimiento económico.

La agenda incluyó debates sobre cómo proteger los frágiles ecosistemas que rodean el Parque de los Jaguares , ampliar la infraestructura pública y establecer mecanismos que garanticen que el desarrollo de Tulum siga los principios de justicia ambiental y beneficio para la comunidad.

“Mantener las playas de Tulum libres y sostenibles no es solo una política, es un compromiso social”, comentó un funcionario durante la reunión, reflejando el tono de las discusiones.

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La cooperación entre los distintos niveles de gobierno busca obtener resultados tangibles.

El gobernador Lezama enfatizó que la única manera de avanzar es mediante una estrecha colaboración entre el Gobierno de Quintana Roo y las autoridades federales. Durante años, el acceso público a la costa caribeña ha sido motivo de tensión, ya que los proyectos de desarrollo privado han restringido cada vez más el acceso a playas que antes se consideraban de dominio público. Esta nueva iniciativa podría revertir esa tendencia.

Según las autoridades, el Nuevo Modelo de Turismo Sostenible integrará las voces locales en cada etapa de la planificación, desde las decisiones de zonificación hasta la gestión ecológica. Se prevé que el modelo se pruebe primero en Tulum antes de extenderse a otros destinos de la Riviera Maya , lo que podría sentar un precedente para la gobernanza costera en todo México.

Jaguar Park en el centro de la visión sostenible

Uno de los puntos centrales de la reunión fue el Parque Jaguar , un área protegida diseñada para preservar la biodiversidad a la vez que ofrece espacios educativos y recreativos. Las autoridades consideran el parque tanto un símbolo como un laboratorio: un lugar donde la conservación se une a la inclusión. Los planes incluyen centros de educación ambiental, senderos públicos y proyectos de turismo comunitario.

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Para los residentes, esto podría significar nuevas oportunidades laborales relacionadas con el ecoturismo y la protección del medio ambiente. «No se trata solo de los turistas, sino de las personas que viven aquí y su derecho a un entorno limpio y compartido», comentó un asesor ambiental.

El concepto de Jaguar Park se hace eco de los movimientos mundiales a favor del turismo de bajo impacto, alineando a Tulum con los estándares internacionales, como los promovidos por la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas .

Mara Lezama leads plan to secure free access to Tulum beaches - Photo 1

Equilibrar el crecimiento y la conservación en Quintana Roo

La estrategia del gobernador forma parte del Nuevo Acuerdo para el Bienestar y el Desarrollo , un marco que busca garantizar que el progreso en Quintana Roo se traduzca en prosperidad para sus ciudadanos. Este enfoque reconoce las contradicciones que enfrenta Tulum: el auge del turismo y el sector inmobiliario, por un lado, y la presión ambiental, por el otro.

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La administración de Lezama sostiene que ambas realidades pueden coexistir si se rigen por principios de sostenibilidad. Se están considerando proyectos de infraestructura, como corredores de acceso a las playas y sistemas de transporte ecológicos, para reducir la presión ambiental y, al mismo tiempo, mantener la actividad económica estable.

Los expertos señalan que el éxito de esta iniciativa dependerá de una coordinación transparente entre los organismos gubernamentales y los inversores privados, dos sectores que históricamente han operado por separado.

Un cambio hacia el turismo liderado por la comunidad

En el centro de este modelo en evolución se encuentra la idea de responsabilidad compartida. El plan fomenta la participación local en proyectos turísticos, con el objetivo de empoderar a los residentes para que se conviertan en socios, en lugar de meros espectadores, de la transformación de Tulum. Los programas de capacitación y las cooperativas podrían desempeñar un papel crucial para garantizar que los beneficios lleguen a los hogares más allá de las zonas hoteleras.

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Los analistas sugieren que esto podría marcar un punto de inflexión para Quintana Roo, donde la industria turística representa más del 80 por ciento de la economía estatal, pero a menudo deja a los trabajadores locales en puestos mal remunerados. Al redefinir quién se beneficia del turismo, el Nuevo Modelo de Turismo Sostenible busca alinear las ganancias con el propósito.

Proteger la naturaleza al tiempo que se redefine la imagen global de Tulum.

Los desafíos ambientales de la región, desde la erosión costera hasta la gestión de residuos y la contaminación del agua, han intensificado el clamor por reformas. El encuentro entre Mara Lezama y Josefina Rodríguez parece reconocer que, sin medidas concretas, la reputación internacional de Tulum podría verse perjudicada.

Sin embargo, la iniciativa también busca redefinir la percepción mundial de Tulum: no solo como un destino turístico, sino como un experimento vivo de gobernanza sostenible. El éxito de este modelo podría inspirar a otros destinos del Caribe y Latinoamérica que enfrentan presiones similares.

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Como ya informó The Tulum Times en artículos anteriores, el equilibrio entre el crecimiento del turismo y la responsabilidad ambiental sigue siendo uno de los temas clave de esta década para la Riviera Maya.

¿Qué está en juego para el futuro de Tulum?

En definitiva, el mensaje del gobierno de Quintana Roo es claro: el turismo sostenible no es una opción, sino una necesidad. Si se implementa eficazmente, el Nuevo Modelo de Turismo Sostenible podría salvaguardar el capital natural de la región y, al mismo tiempo, garantizar una distribución más equitativa de la riqueza entre sus habitantes.

La evolución de Tulum pondrá a prueba si la preservación del medio ambiente y el desarrollo inclusivo pueden realmente ir de la mano, o si las fuerzas del mercado volverán a dictar la forma del paraíso.

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