Al mediodía bajo el abrasador sol de Tulum, una caracola suena en cuatro direcciones. La tierra es bendecida. Las cabezas se inclinan, el incienso sube hacia el cielo. Esto no es un espectáculo para turistas, es una ceremonia maya de desagravio, un acto sagrado de reconciliación con la tierra. Y con eso, el Museo Regional de la Costa Oriental (Mureco) marca su primer aniversario, no solo con celebración, sino con propósito.

Ubicado dentro del Parque del Jaguar, Mureco se ha convertido en mucho más que un museo en apenas doce meses. Es un espacio vivo de la memoria, que fusiona ritual, arte, comunidad y un profundo respeto por la herencia maya que formó la Península de Yucatán mucho antes de que Tulum apareciera en los feeds de Instagram.

A woven textile with colorful geometric patterns hangs on display in an outdoor plaza with adobe-style structures and visitors in the background
Foto: @mureco.mx

Desde que abrió sus puertas el 7 de septiembre de 2024, el museo ha recibido más de 98,000 visitantes, de acuerdo con el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Pero los números solo cuentan parte de la historia. Como lo expresó la directora Carmen Gaitán Rojo, "Esto ya no es solo una estructura. Ahora, los visitantes se van entendiendo que esas ruinas antiguas fueron alguna vez casas, llenas de vida, creencias, comercio e historia profunda".

ADVERTISEMENT

Un museo con propósito

Distribuido en 1,200 metros cuadrados y albergando más de 300 piezas originales, más 50 reproducciones cuidadosamente elaboradas, Mureco es el sitio cultural más grande de la red de museos del Tren Maya. Sus exposiciones permanentes trazan un recorrido desde el Pleistoceno tardío hasta el presente, destacando la resiliencia y evolución del pueblo maya.

A man in a white shirt raises his hand during a ceremony at an outdoor stone monument, with visitors and flowers visible in the background
Foto: @mureco.mx

La curadora Karina Romero Blanco diseñó las exposiciones para ser más que educativas, son inmersivas. Una sala explora el concepto del hielo y su ausencia en la región, otra muestra la vida maya contemporánea, desafiando a los visitantes a conectar artefactos antiguos con descendientes vivos.

Para Gaitán Rojo, este enfoque centrado en lo humano es crucial. "Hemos superado expectativas", dijo. "Muchos extranjeros quedan asombrados cuando se dan cuenta de cómo Tulum se conecta con Cobá, Chichén Itzá y Uxmal. Este museo cose la región de una manera que raramente se ha hecho antes".

ADVERTISEMENT

Un primer aniversario hecho con intención

El sábado 13 de septiembre, el museo celebró su primer aniversario con mucho más que discursos. Hubo danzas tradicionales, gastronomía regional y una fuerte presencia de escuelas locales y familias. El programa también incluyó al Ballet Folclórico DanzArte, la Mariachi Mexicano y esfuerzos colaborativos con EducArte de Tulum.

Three people stand smiling in a courtyard between cream-colored walls, with vegetation and traditional architecture visible behind them
Foto: @mureco.mx

Pero el verdadero centro fue la ceremonia maya. Como explicó Gaitán, no era opcional. "Entramos a esta tierra sin pedir permiso. Máquinas, gente... llegamos. Esta ceremonia a los cuatro puntos cardinales es una manera de pedirle a la Tierra, a las estrellas y a la naturaleza que bendigan y protejan este espacio".

Fue un gesto emotivo que encapsula la esencia del museo: humildad ante la historia, y esperanza por la continuidad.

ADVERTISEMENT

Uniendo el pasado y el presente

Mientras los turistas pueden admirar la colección, el verdadero legado de Mureco podría estar en su trabajo con niños y comunidades marginadas. "Los niños son nuestro enfoque", dijo Gaitán. "Queremos que entiendan sus raíces, que hagan una máscara con sus manos, que sientan orgullo por sus ancestros".

People in traditional Mexican clothing stand near a large Mexican flag and oversized sombrero at a cultural celebration
Foto: @mureco.mx

Esta misión no es solo palabras. El museo recientemente adquirió una camioneta de transporte para llevar a niños de áreas remotas al museo, frecuentemente por primera vez. A través de visitas guiadas, talleres y exposiciones interactivas, estas visitas buscan recuperar la identidad y reconectar generaciones.

En el año pasado, Mureco también organizó conferencias académicas, presentaciones literarias e incluso un festival centrado en la biodiversidad, probando que no es solo un repositorio del pasado, es un trampolín para el diálogo sobre el futuro.

ADVERTISEMENT
Man in traditional white shirt and red bandana plays acoustic guitar while singing in front of a large portrait and cultural display
Foto: @mureco.mx

Una puerta de entrada con condiciones

Una complicación persiste: aunque la entrada a Mureco es gratuita, sigue ubicada dentro del Parque Nacional del Jaguar, que cobra una cuota de acceso controlada por Grupo Mundo Maya y Conanp. Este sistema de control ha generado confusión y, a veces, frustración.

Gaitán aclaró la solución: "Solo dile al personal en la entrada que vas únicamente al museo. Eso es suficiente. Te dejarán pasar".

Aún así, la existencia de este obstáculo revela una verdad más amplia, la cultura puede ser gratuita, pero el acceso frecuentemente no lo es. Por ahora, Mureco camina una cuerda floja entre la inclusión y la restricción.

ADVERTISEMENT
A museum guide speaks to seated visitors in a gallery space with a Mexican flag and artworks on display
Foto: @mureco.mx

La visión de Mureco para el segundo año

El museo no se está desacelerando. Nuevas exposiciones están en el horizonte, incluyendo dos galerías rotativas que explorarán la cosmología maya, la arquitectura y el pensamiento ecológico. Más lanzamientos de libros, charlas de artistas y colaboraciones estudiantiles están en preparación.

A largo plazo, la visión es más audaz. "Queremos convertirnos en un centro de investigación para el sureste de México", reveló Gaitán. "Y queremos que este sea un museo para todos, especialmente para quienes están en las áreas más desatendidas".

A woman in a flowing purple and white dress dances in front of framed portrait paintings hanging in a gallery space
Foto: @mureco.mx

Si el primer año fue sobre fundamentos, el segundo parece estar posicionado para la expansión, no solo en programas físicos, sino en relevancia social.

Una microhistoria, un mensaje macro

Durante una visita escolar, una niña de seis años preguntó a una guía qué significaban los símbolos en una vasija. No era solo curiosidad, estaba preguntando en maya yucateco. Ese momento, compartido después por una trabajadora del museo, trajo lágrimas a los ojos de su maestra.

Ese es el poder del lugar. De verte a ti mismo en la historia que se está contando. De darte cuenta de que tus ancestros no solo vivieron en ruinas, vivieron vidas plenas y dinámicas que aún resuenan hoy.

Child with long brown hair working on an art project at a table with colorful markers and drawings
Foto: @mureco.mx

Reflexiones finales

El primer aniversario de Mureco no es solo un hito. Es un recordatorio de que la herencia vive y respira, especialmente cuando se le da un hogar que respeta su complejidad.

Mientras la Riviera Maya lucha con el turismo masivo y la dilución cultural, Mureco se presenta como un modelo de lo que la preservación arraigada y dirigida por la comunidad puede parecer.

Nos encantaría escuchar tus pensamientos. Únete a la conversación en las redes sociales de The Tulum Times.

¿Cuál debería ser el papel de museos como Mureco en la reformulación de la narrativa nacional?