El contraste entre el turismo en auge de Tulum y la realidad cotidiana de sus comunidades mayas sigue siendo notable. Mientras nuevos resorts se alzan a lo largo de la Riviera Maya, pueblos como Yaxché, San Silverio, Hondzonot y Chanchen Primero continúan lidiando con suministro de agua intermitente, alumbrado público deficiente y caminos erosionados. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), más de un tercio de los hogares en las zonas rurales de Tulum carece de acceso consistente a agua potable por tubería, y casi el 30 por ciento no tiene saneamiento adecuado.

Optimismo gubernamental choca con escepticismo rural

Durante su primer informe de gobierno, el presidente municipal Diego Castañón Trejo declaró que "la zona maya ya no está sola", citando inversión pública y programas sociales dirigidos a comunidades históricamente marginadas. La administración destaca proyectos de reparación de caminos, alumbrado solar y expansión de agua potable como señales de inclusión. Sin embargo, sobre el terreno, muchos residentes dicen que el progreso se siente distante.

En Yaxché, aproximadamente seis de cada diez farolas permanecen descompuestas, dejando largos tramos en la oscuridad e incrementando la percepción de inseguridad. En San Silverio y Hondzonot, la recolección de basura se ha vuelto esporádica, con residuos acumulándose durante semanas. Los residentes describen el olor y los mosquitos como "el verdadero problema cotidiano", un asunto de salud pública frecuentemente opacado por prioridades turísticas.

ADVERTISEMENT

"Los discursos suenan bien, pero nosotros seguimos acarreando agua en cubetas", dijo un representante comunitario durante una asamblea reciente. Es una frustración compartida por muchos que sienten que la riqueza de Tulum no ha llegado al corazón rural del municipio.

Los números cuentan una historia de desigualdad en expansión

Mientras el área urbana de Tulum ahora disfruta de más del 90 por ciento de cobertura en servicios básicos, las zonas rurales permanecen décadas atrás. Cifras de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) indican que la inversión rural en Quintana Roo ha crecido 18 por ciento desde 2021, pero la mayoría de proyectos se enfocan en infraestructura costera y corredores turísticos. La oficina regional de Conagua confirma que nuevas redes de agua planeadas para el oriente de Tulum han enfrentado retrasos vinculados a procesos de adquisición y conflictos de tenencia de tierra.

Estos números reflejan una paradoja más amplia: conforme el PIB per cápita de Tulum sube, la desigualdad también se profundiza. En algunas comunidades mayas, el agua llega solo cada varios días a través de pipas; cuando las bombas fallan, pueden pasar semanas sin suministro. Para familias que viven lejos del corredor turístico, la vida cotidiana se convierte en una negociación entre la escasez y la resiliencia.

ADVERTISEMENT

La promesa de inclusión y el peso de la distancia

El gobierno municipal insiste en que la inclusión es una política central. Programas como "Tulum para Todos" buscan conectar asentamientos aislados a través de mejoras en caminos rurales y pequeños subsidios de infraestructura. Los funcionarios argumentan que el proceso es gradual, limitado por restricciones presupuestales y la dispersión geográfica del municipio, que abarca más de 2,000 kilómetros cuadrados.

Sin embargo, los residentes señalan promesas incumplidas. En Chanchen Primero, un plan de rehabilitación anunciado en agosto para restaurar 200 farolas y mejorar caminos de acceso ha alcanzado solo el 15 por ciento de avance a finales de octubre, de acuerdo con grupos de monitoreo ciudadano. "Vemos trabajadores llegar durante algunos días, luego nada sucede durante semanas", dijo un maestro local. "La gente empieza a creer que somos invisibles".

Entre ingresos turísticos y abandono rural

El presupuesto municipal de Tulum se ha expandido significativamente gracias a récord de turismo. Más de dos millones de visitantes llegaron en 2024, generando ingresos fiscales sustanciales. Pero organizaciones civiles como el Consejo Maya de Tulum argumentan que la mayoría de estos ingresos permanece concentrada en el núcleo urbano y zonas hoteleras, en lugar de las comunidades rurales que preservan buena parte del patrimonio cultural de la región.

ADVERTISEMENT

Un analista de Sedatu explicó que el desequilibrio no es exclusivo de Tulum. "En toda la Riviera Maya, vemos un patrón donde los ingresos turísticos sostienen infraestructura costera pero dejan subcapitalizadas las comunidades internas. El reto es alinear los planes de desarrollo local con principios de equidad".

El problema no es solo económico. También refleja un sesgo estructural: las políticas tienden a priorizar visibilidad, aeropuertos, caminos y paseos costeros, por encima de servicios menos fotogénicos pero esenciales como drenaje y gestión de residuos.

Voces comunitarias demandan responsabilidad compartida

En los últimos meses, líderes comunitarios han organizado reuniones con autoridades locales para exigir transparencia en presupuestos y cronogramas. Algunos reconocen que las reparaciones han comenzado, pero el progreso sigue siendo lento. "Vienen para fotos, no para soluciones", dijo un vocero del Consejo Maya. Otros proponen comités ciudadanos para supervisar la ejecución de proyectos, asegurando que los fondos lleguen a sus objetivos previstos.

ADVERTISEMENT

Para muchos, la demanda central es dignidad. El alumbrado confiable y el agua limpia no se ven solo como servicios, sino como derechos vinculados a seguridad, salud y respeto. "La gente no debería tener que elegir entre quedarse en la oscuridad o mudarse a la ciudad", comentó un residente anciano, capturando el sentimiento que resuena en toda la región.

Buscando rendición de cuentas en medio del progreso

La administración responde que la infraestructura rural está mejorando, aunque gradualmente. Los reportes municipales destacan nuevos sistemas de drenaje en Akumal y la entrega de tuberías de agua en comunidades del norte. Sedatu también enumera varios proyectos conjuntos con apoyo estatal y federal, incluyendo rehabilitación de caminos y centros comunitarios en Chanchen y Hondzonot.

Aún así, datos de la Contraloría del Estado de Quintana Roo muestran que menos de la mitad de los proyectos de infraestructura de Tulum en zonas rurales fueron completados a tiempo el año pasado. Los analistas dicen que los gaps frecuentemente provienen de supervisión limitada y cambios de prioridades durante ciclos electorales.

ADVERTISEMENT

Un experto en desarrollo de la Universidad de Quintana Roo señaló, "Sin planeación a largo plazo consistente, incluso programas bien intencionados corren el riesgo de convertirse en gestos simbólicos. La reducción de pobreza rural requiere coordinación sostenida más allá de periodos municipales".

Comunidades mayas de Tulum siguen sin agua potable ni alumbrado público - Photo 1

El costo silencioso del desarrollo desigual

Las implicaciones ambientales del abandono están creciendo. Los residuos sin recolectar cerca de arroyos y cenotes incrementan riesgos de contaminación, mientras que el drenaje deficiente puede exacerbar inundaciones durante tormentas tropicales. Las comunidades más afectadas son también aquellas menos equipadas para responder a daños relacionados con el clima.

En este sentido, el debate sobre servicios públicos en Tulum no es solo cuestión de justicia, sino de sustentabilidad. Una distribución equilibrada de infraestructura podría reducir riesgos de salud, prevenir despoblamiento rural y preservar el tejido cultural que distingue la región.

Como lo sintetizó un periodista local durante un panel organizado por The Tulum Times, "El turismo hace famoso a Tulum, pero su futuro depende de cómo trata a la gente que vive más allá de los resorts".

Lo que sigue en juego

La brecha entre desarrollo urbano y abandono rural sigue siendo uno de los retos más profundos del municipio. Mientras el gobierno de Tulum insiste en que el cambio está en marcha, la experiencia vivida de sus comunidades mayas sugiere lo contrario. La infraestructura toma tiempo, pero reconstruir confianza toma más.

La pregunta ahora es si los presupuestos próximos reflejarán un cambio genuino hacia la equidad o continuarán priorizando la imagen sobre la inclusión. Los residentes de Yaxché, San Silverio, Hondzonot y Chanchen Primero aún esperan el día en que los servicios básicos dejen de ser un privilegio para convertirse en una promesa cumplida.

Nos encantaría conocer tu opinión. Únete a la conversación en las redes sociales de The Tulum Times.
¿Crees que el crecimiento acelerado de Tulum puede verdaderamente incluir a sus comunidades mayas rurales?

Relacionado: control urbano débil en Tulum

Relacionado: residentes se sienten abandonados mientras Tulum se expande