Entre la tierra empapada de sudor de la Riviera Maya y el susurro de las flechas que surcan el aire caribeño, algo inesperado está echando raíces. No es solo un deporte. No es solo otro club con equipamiento y horarios. Es el nacimiento de la garra.

En el camino a Cobá, justo después del kilómetro 12,5, el Club de Tiro con Arco de Tulum está redefiniendo discretamente lo que significa ser un atleta.

Un nuevo capítulo en el talento: la historia detrás del Club de Tiro con Arco de Tulum

Hay una poesía serena en lanzar flechas hacia la quietud. Quizás por eso el tiro con arco parece la metáfora perfecta para lo que se desarrolla en este remoto campo de entrenamiento. No se trata solo de postura y precisión. Se trata de invocar la resiliencia de cuerpos, algunos jóvenes, otros marcados por las cicatrices, todos decididos.

ADVERTISEMENT

Fundado por el pararquero mexicano y medallista de oro paralímpico de Tokio 2020, Omar Echeverría Espinoza, el Club de Tiro con Arco de Tulum no es simplemente una institución. Es un pulso. Constante. Desafiante. Vivo.

¿Su misión? Descubrir el talento oculto en los alrededores de Tulum y enseñarles a disparar no solo a dar en el blanco, sino también a creer en sí mismos.

How a Small Archery Club in Tulum Is Building Big Dreams - Photo 1
Foto: @tulumarcheryclub

Torneo del 2 de agosto: Escenario pequeño, grandes corazones

En un reciente torneo amistoso celebrado el 2 de agosto, 23 jóvenes atletas se alinearon bajo el sol. Sin multitudes entusiastas. Sin pancartas de patrocinadores. Solo arcos, flechas y el peso puro de la esperanza.

ADVERTISEMENT

“Este es el tercer torneo que organizamos”, explicó Echeverría. Su voz denotaba la autoridad de un entrenador y la pasión de un creyente. “Queremos organizar cuatro al año para que los chicos se mantengan activos y con ganas de superarse”.

Tienen hambre de victoria. Pero algunos, como Victorino Labrada Sánchez, de 55 años, no solo buscan el triunfo, sino que desafían al destino mismo.

How a Small Archery Club in Tulum Is Building Big Dreams - Photo 2
Foto: @tulumarcheryclub

Victorino Labrada Sánchez: Cojo, de mirada penetrante e inquebrantable

Imagínate esto: un hombre tensa su arco recurvo bajo el sol abrasador. La cuerda vibra de tensión. La flecha vuela 70 metros hacia su objetivo. Su postura es firme y equilibrada, pero le falta la pierna izquierda. Solo una prótesis pulida que brilla donde antes había hueso y carne.

ADVERTISEMENT

Victorino no es un novato. Pero su trayectoria no comenzó en el campo de tiro.

How a Small Archery Club in Tulum Is Building Big Dreams - Photo 3
El pararquero mexicano y medallista de oro paralímpico de Tokio 2020, Omar Echeverría Espinoza. Foto: @tulumarcheryclub

De una tragedia en la carretera a un triunfo en el tiro con arco

Su historia comienza bajo un paso elevado de la Ciudad de México. Un trozo de concreto cayó desde arriba, lanzándolo de su motocicleta y arrojándolo a una habitación de hospital. Los médicos no detectaron de inmediato el coágulo ni el daño arterial. Cuando lo hicieron, ya era demasiado tarde. Le amputaron 15 centímetros por encima de la rodilla.

“Cuando estaba en ese hospital, todo se me vino encima”, recordó Victorino. “Pero me prometí a mí mismo convertirme en atleta paralímpico. Simplemente no esperaba que fuera a través del tiro con arco”.

Ahora entrena junto a Echeverría, nada largos en la piscina olímpica de Playa del Carmen y se prepara para competiciones internacionales como si le fuera la vida en ello. Porque tal vez, en cierto modo, así sea.

ADVERTISEMENT
How a Small Archery Club in Tulum Is Building Big Dreams - Photo 4
Foto: @tulumarcheryclub

El costo real de perseguir el objetivo

No lo idealicemos. El tiro con arco es caro. Especialmente en Quintana Roo, y más aún si tienes que mantener el equilibrio sobre una pierna.

¿Un arco recurvo fiable? Unos 60.000 pesos. ¿Una docena de flechas de gama media? 12.000. ¿Las de alta gama? El doble. ¿Y las prótesis? Una sola pierna de alto rendimiento puede costar medio millón de pesos.

Victorino no dice esto para quejarse. Lo plantea como un contable que calcula los costes de la resiliencia.

ADVERTISEMENT

“Los paraatletas tenemos que esforzarnos el doble”, afirma. “El equilibrio, la fuerza, incluso mantenerse de pie requiere esfuerzo”.

Ese esfuerzo quedó patente durante el torneo. Siete horas de concentración absoluta. Sin florituras. Sin dramatismos. Solo disciplina.

How a Small Archery Club in Tulum Is Building Big Dreams - Photo 5
Foto: @tulumarcheryclub

El tiro con arco como redención, no como recreación.

Si aún crees que el tiro con arco se trata solo de dar en el blanco, no estás entendiendo lo esencial.

Este es un lugar de redención. Un refugio para personas que han perdido extremidades, empleos, tiempo, y que ahora buscan recuperar la vida.

Victorino llegó a ser auxiliar de vuelo en Mexicana de Aviación. Dos décadas en el aire, hasta que el colapso de la empresa y una tragedia personal lo derribaron. El accidente no solo le costó una pierna, sino que destrozó todo lo que había construido.

Pero las flechas no vuelan en línea recta. Se desvían. Describen un arco. Resisten la gravedad para alcanzar su objetivo. Personas como Victorino no son diferentes.

De torneos locales a sueños globales

Victorino obtuvo recientemente su certificación internacional de tiro con arco en Morelia, lo que le permite competir a nivel mundial. Sin embargo, su atención sigue centrada en Tulum. Aquí, el atletismo no se mide por la simetría. ¿Y la discapacidad? Es simplemente otro tipo de resistencia al viento.

How a Small Archery Club in Tulum Is Building Big Dreams - Photo 6
Foto: @tulumarcheryclub

Por qué esto importa: El panorama general para Tulum y más allá

Echeverría y Victorino no solo entrenan atletas. Están transformando narrativas en un país donde los deportes adaptados aún luchan por hacerse un hueco.

Están construyendo algo más grande que medallas, una cultura de disciplina, visibilidad y esperanza. Un tiro a la vez.

El tiro con arco, tan antiguo como la humanidad misma, siempre ha sido mucho más que dar en el blanco. Se trata de habilidad. De voluntad. De supervivencia. En la exuberante región del sureste de México, se está convirtiendo en algo más: una segunda oportunidad, un sentido de propósito, una invitación a seguir adelante.

En Tulum, el tiro con arco no es solo un deporte. Es una declaración.

Sigo aquí.