Casi la mitad de la oferta de alojamiento de Tulum ahora funciona a través de plataformas de renta vacacional, y los hoteles que construyeron la infraestructura del destino dicen que compiten en condiciones desiguales. La cifra, 43 por ciento de la capacidad total de hospedaje, ha impulsado al liderazgo del sector turístico a exigir formalmente un marco regulatorio que aplique las mismas obligaciones fiscales y administrativas a todos los actores del mercado.

El llamado llega en un momento difícil. Los números de visitantes internacionales han caído, y los líderes empresariales locales se apresuran a compensar esa baja antes de que se convierta en un problema estructural para la economía local.

Un mercado, dos conjuntos de reglas

Mario Cruz Rodríguez, presidente del Fideicomiso de Promoción Turística y Desarrollo Económico de Tulum, expuso la queja central del sector claramente: plataformas como Airbnb y Vrbo han permitido que una gran parte del mercado de alojamiento crezca sin los requisitos de cumplimiento que se aplican a los hoteles registrados.

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Cruz Rodríguez reconoció la contribución del impuesto Hospedaje, un gravamen de hospedaje que financia la promoción turística en el Caribe Mexicano, pero argumentó que su recaudación es desigual mientras una porción sustancial de la oferta de alojamiento queda fuera del sistema. "Toda la oferta necesita operar bajo criterios homogéneos", dijo.

La propuesta principal del sector hotelero es un marco regulatorio que requiera que todos los proveedores de alojamiento, ya sea un resort de 200 cuartos o una villa privada listada, cumplan con estándares comparables en registro fiscal, documentación de seguridad de huéspedes y reportes administrativos. No se anunció cronograma específico ni mecanismo legislativo para ese marco.

La caída de llegadas internacionales cambia el panorama

El empuje regulatorio llega en el contexto de factores que le dan urgencia adicional. Cruz Rodríguez reconoció que Tulum atraviesa un periodo complicado impulsado por una caída en visitantes internacionales, una tendencia que ha forzado tanto a negocios como a autoridades municipales a reconsiderar cómo se posiciona el destino y a quién se le está promocionando.

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La respuesta, al menos a corto plazo, es un giro hacia viajeros nacionales y regionales. Se ha desarrollado una estrategia de promoción integral en colaboración con agencias de viajes, operadores turísticos, aerolíneas y organismos especializados en turismo. El plan se enfoca en paquetes de viaje competitivos, mejor conectividad aérea y precios más accesibles dirigidos a viajeros mexicanos que típicamente no presupuestarían la oferta históricamente premium de Tulum.

Pláticas aéreas y la brecha de conectividad nacional

Dos aerolíneas ya están en pláticas iniciales. Representantes de Viva Aerobús y Mexicana se reunieron con el Fideicomiso y expresaron interés en participar en iniciativas diseñadas para aumentar llegadas al Aeropuerto Internacional Felipe Carrillo Puerto de Tulum, que abrió en diciembre de 2023 y ha enfrentado dificultades para alcanzar los volúmenes de pasajeros que su construcción fue pensada para soportar.

Mejorar la frecuencia y reducir tarifas en rutas nacionales es central para la estrategia. El aeropuerto de Tulum actualmente tiene opciones limitadas de bajo costo comparado con la terminal de Cancún, que continúa capturando la mayor parte del tráfico aéreo regional. Cerrar esa brecha sería un cambio material para operadores locales que dependen de números de llegadas para sostener la ocupación.

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Un acto de reequilibrio sin resultado garantizado

Cruz Rodríguez caracterizó el momento actual como una oportunidad más que una crisis, argumentando que la presión de caída en llegadas internacionales podría forzar una oferta más saludable y equilibrada que sirva a un rango más amplio de viajeros que a un segmento de lujo estrecho.

Si ese reequilibrio produce resultados depende de variables que todavía quedan fuera del control directo del sector: decisiones de aerolíneas sobre economía de rutas, el ritmo de cualquier nueva acción regulatoria de autoridades estatales o federales, y si viajeros nacionales responden al reposicionamiento de Tulum como destino accesible después de años de marca premium que muchos de ellos quedaron fuera.

El Fideicomiso no ha anunciado una meta para números de visitantes nacionales ni un cronograma para que propuestas regulatorias lleguen a revisión formal. Lo que es claro es que la conversación sobre quién puede operar en el mercado de hospedaje de Tulum, y bajo qué reglas, ya no está en los márgenes de la agenda del sector.

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¿Debería haber rentas vacacionales en Tulum sujetas a los mismos estándares que los hoteles, o tiene más sentido un marco separado para el mercado? Únete a la conversación y comparte tu perspectiva con nosotros en Instagram y Facebook en @thetulumtimes.