Algunas historias comienzan con un revuelo, literalmente.
En los exuberantes caminos rurales de Chanchén Primero, en el corazón de la zona maya de Tulum, el tintineo de las botellas de vidrio y el zumbido de las abejas narran una historia de supervivencia, tradición y una cerveza excepcional. Lo que comenzó como una respuesta a la caída en picado de los precios de la miel se ha convertido en Nikte-Kaab, una cerveza artesanal con sabor a resiliencia y un ligero aroma a flores silvestres.
Detrás de este renacimiento cervecero se encuentra Jorge Dzib, apicultor de tercera generación que se negó a que el clima y las fuerzas del mercado pusieran fin a los 75 años de historia apícola de su familia. «Somos apicultores ante todo», afirma. «Pero cuando los precios de la miel cayeron, tuvimos que cambiar de mentalidad si queríamos mantener vivas las abejas y nuestra historia».
Así nació Nikte-Kaab, que significa "flor y miel" en maya.

Una cerveza elaborada según la tradición.
Desde 2019, Dzib y su pequeño equipo elaboran cerveza artesanal en Tulum, a la antigua usanza, con paciencia y utilizando ingredientes que reflejan la esencia de la tierra. ¿Su ingrediente clave? Miel multifloral, cosechada por familias locales de la comunidad de Chanchen Primero. No se trata de un jarabe envasado de supermercado. Es una miel rica, compleja y floral, como saborear la selva en plena floración.
El resultado son dos cervezas emblemáticas que no podrían ser más distintas: Ámbar , una cerveza floral con tonos acaramelados y un toque dulce de miel, y Stout , una mezcla oscura y audaz con notas de café, chocolate y avena, todo ello con la base de ese mismo néctar local.
“No hay nada igual”, dice Dzib, golpeando con orgullo una botella fría. “La calidad de nuestra miel le da a nuestras cervezas su cuerpo, su alma”.
En su reciente participación en el Festival de la Cerveza de Tulum , celebrado el 30 y 31 de agosto, Nikte-Kaab no solo ofreció muestras, sino que transmitió una historia de orgullo cultural e innovación. Y tuvo gran repercusión. Tanto locales como turistas y conocedores de la cerveza lo notaron.

Las abejas mayas, luchas modernas
La apicultura en la Riviera Maya no se trata solo de producir miel. Es una herencia cultural. Un ritual. Una forma de vida transmitida a través de manos curtidas y relatos susurrados.
Pero en los últimos años, los apicultores como Dzib se han visto afectados por las presiones globales. El cambio climático, los pesticidas, la deforestación y la imprevisibilidad de la economía de mercado han hecho que sobrevivir solo con miel sea más difícil que nunca. Lo que antes era una forma de vida sostenible, ahora es una lucha constante.
El giro de Dzib hacia la cerveza no se trataba solo de agregar valor. Se trataba de asegurar que las abejas mayas, y las personas que las crían, no desaparezcan de la historia del futuro de México.
“Este no es solo nuestro logro”, afirma. “Pertenece a todos los apicultores de la región. Queremos que se sientan orgullosos de lo que estamos construyendo juntos”.
Y el orgullo es algo que a Tulum le sobra.

Raíces locales, sorbos globales
Aunque la producción sigue siendo reducida, el alcance de Nikte-Kaab se extiende poco a poco más allá de Quintana Roo. Sus cervezas han ganado popularidad a nivel nacional y ya se están realizando exportaciones limitadas. No se trata de un producto para el mercado masivo, y esa es precisamente la clave.
Cada botella es una conversación. Un sorbo de algo genuinamente maya, elaborado por manos que conocen el bosque y entienden a las abejas. En una industria saturada de cervezas artesanales imitadoras y sabores que siguen las tendencias, Nikte-Kaab se siente auténtica, genuina e irrepetible.
“No es solo una bebida”, dijo uno de los asistentes al festival de la cerveza, alzando una botella ámbar como si fuera una antorcha. “Es toda una declaración”.
Y como observó The Tulum Times a lo largo del evento, es una declaración que la gente está ansiosa por respaldar: turistas atraídos por los auténticos sabores mexicanos y lugareños que buscan pruebas de que la herencia y la innovación pueden ir de la mano.

¿Un futuro dulce y sostenible?
Es tentador idealizar esta historia. ¿Un apicultor que salva la tradición familiar elaborando cerveza artesanal en la selva? Suena casi cinematográfico. Pero la realidad es más cruda, más dura, como extraer miel de la colmena con los dedos.
Nikte-Kaab sigue luchando por hacerse un hueco en el mercado. Competir con cervezas importadas y marcas industriales no es fácil, ni siquiera con un producto superior. ¿Aumentar la producción sin sacrificar la calidad? Otro reto mayúsculo. ¿Y proteger los frágiles ecosistemas que sustentan a las abejas? Esa es otra batalla aparte.

Pero Dzib sigue adelante. Su misión no es solo vender cerveza. Es demostrar que lo local puede ser de primera calidad. Que el conocimiento maya tiene cabida en los mercados modernos. La selva aún guarda historias que merecen ser embotelladas.
“Seguiremos adelante”, afirma. “Nuestra miel, nuestra cultura, nuestros productos naturales, esto es lo que somos”.
Y tal vez, solo tal vez, cada botella de Nikte-Kaab que se abre en un chiringuito de playa o en una terraza de la Ciudad de México sea una razón más para que las abejas sigan zumbando.
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