Según Javier Martínez, presidente de la comisión de turismo de Coparmex Riviera Maya, Tulum se prepara para 2026 y se espera que el destino entre en una fase de consolidación acompañada de un importante reequilibrio del mercado. Martínez afirmó que el próximo año reflejará un claro cambio en los perfiles de los visitantes y en la dinámica de los viajes, impulsado por las cambiantes expectativas de los consumidores y las presiones económicas en los principales mercados emisores.
Al hablar sobre las perspectivas del destino, Martínez explicó que 2026 no se caracterizará por un crecimiento explosivo, sino más bien por ajustes estructurales que podrían moldear el modelo turístico de Tulum en los años venideros. Describió un destino que sigue atrayendo la atención mundial, pero donde los viajeros se centran cada vez más en la sensibilidad al precio y la relación entre costo y experiencia.
Según explicó, Tulum seguirá beneficiándose de su reputación internacional, pero el mercado está evolucionando hacia una demanda más segmentada.
Las cambiantes expectativas de los visitantes transforman el destino.
Según Martínez, uno de los cambios más notables de cara a 2026 es la creciente presencia de visitantes más conscientes del precio y la relación calidad-precio. Si bien Tulum se ha asociado tradicionalmente con experiencias de lujo, el experto en turismo señaló que ahora un mayor porcentaje de viajeros evalúa los destinos en función de su asequibilidad en relación con la calidad ofrecida.
Según explicó, este cambio exigirá a las empresas adaptar su oferta sin menoscabar la identidad que ha posicionado a Tulum como un destino singular en el Caribe mexicano. El reto consiste en equilibrar la exclusividad con la accesibilidad, manteniendo al mismo tiempo unos estándares que justifiquen los precios.
Martínez hizo hincapié en que el atractivo del destino sigue siendo fuerte, pero el éxito dependerá cada vez más de adaptar productos específicos a perfiles de viajeros específicos, en lugar de recurrir a un enfoque único para todos.

Lecciones aprendidas del desempeño irregular en 2025
Reflexionando sobre el desempeño reciente, Martínez recordó que durante varios meses de 2025 se registraron niveles de ocupación inferiores a los esperados. Atribuyó esto a una combinación de factores, entre los que se incluyen la presencia estacional de sargazo, el aumento de los costos operativos, los desafíos logísticos y problemas internos relacionados con las operaciones en el Parque Jaguar.
Afirmó que muchos de estos desafíos ya se han empezado a abordar, creando las condiciones necesarias para estabilizar las operaciones y mejorar la experiencia general de los visitantes. Añadió que se espera que las medidas correctivas fortalezcan la competitividad del destino al ingresar a un entorno de mercado más exigente.
Si bien las fluctuaciones en la ocupación generaron preocupación entre algunos operadores, Martínez sugirió que ese período también proporcionó información valiosa sobre las vulnerabilidades que deben resolverse para apoyar el crecimiento sostenible del turismo.
Una mezcla más diversificada de viajeros en 2026
De cara al futuro, Martínez describió varios segmentos de visitantes que se prevé que influyan en la demanda en 2026. En el segmento más exclusivo se encuentra el viajero de lujo, atraído por la marca consolidada de Tulum y su concentración de clubes de playa, restaurantes de alta gama, programas de bienestar, alojamientos con un diseño vanguardista y una vibrante vida nocturna. Este segmento, explicó, suele alojarse entre tres y cinco noches y sigue representando una importante fuente de ingresos.
Junto a este grupo, existe un segmento creciente de viajeros con aspiraciones. Estos visitantes son más sensibles al precio, pero siguen interesados en la experiencia de Tulum. Martínez afirmó que la expansión de hoteles y restaurantes más asequibles, sumada a la mejora de la conectividad aérea, probablemente impulsará el crecimiento de esta categoría.
El turismo interno también desempeña un papel fundamental. Martínez destacó el constante aumento de viajeros mexicanos que visitan la región durante los fines de semana y los periodos vacacionales, especialmente desde los principales centros urbanos como Ciudad de México, Monterrey, Guadalajara y Mérida. Describió este segmento como un factor estabilizador que ayuda a contrarrestar la volatilidad estacional.

Nómadas digitales y desafíos de infraestructura
Se espera que los nómadas digitales, que en su momento fueron un pilar fundamental del atractivo de Tulum tras la pandemia, sigan formando parte del mercado, pero con expectativas más selectivas. Martínez señaló que este grupo prioriza cada vez más la infraestructura confiable, la conectividad de alta calidad y la movilidad eficiente.
Reconoció que Tulum aún enfrenta desafíos para satisfacer estas demandas de manera constante. Señaló que las deficiencias en infraestructura y las limitaciones de transporte podrían restringir la capacidad del destino para retener este segmento si no se abordan con mayor decisión.
A pesar de estos problemas, Martínez sugirió que los nómadas digitales podrían seguir contribuyendo a estancias más largas y a la demanda fuera de las horas punta si se materializan las mejoras.
Mercados de origen y estabilidad estacional
En cuanto a los mercados internacionales, Martínez afirmó que Estados Unidos seguirá siendo un pilar fundamental para la economía turística de Tulum. A pesar de las advertencias de viaje previas, señaló que los patrones de visitantes estadounidenses se han mantenido estables, con una demanda que fluctúa principalmente según la temporada y no por motivos de percepción.
Canadá sigue siendo un mercado importante durante el invierno, mientras que el turismo interno mexicano actúa como amortiguador durante las vacaciones escolares y los periodos vacacionales nacionales. Martínez también destacó la importancia de fortalecer la conectividad aérea con Europa y Latinoamérica para reducir la dependencia de un número limitado de mercados emisores.
Según afirmó, diversificar los mercados de origen podría ayudar a suavizar los ciclos de demanda y aumentar la resiliencia durante los períodos de perturbación externa.
Crecimiento moderado y riesgos ambientales persistentes
Desde una perspectiva económica, Martínez proyectó un crecimiento moderado en el total de llegadas para 2026, con picos importantes durante la temporada alta. Sin embargo, advirtió que problemas sin resolver, como el sargazo, podrían intensificar los impactos negativos si no se abordan con prontitud.
Según advirtió, no gestionar adecuadamente estos desafíos medioambientales no solo afectaría a la satisfacción de los visitantes, sino que también podría tener consecuencias más amplias para los trabajadores y las empresas de todo el ecosistema turístico local.
Una realidad que a menudo se pasa por alto, añadió Martínez, es que destinos como Tulum son juzgados cada vez más no solo por su atractivo, sino también por la eficacia con la que responden a las presiones ambientales y operativas recurrentes.
La infraestructura se considera una palanca estratégica
Martínez subrayó la importancia estratégica del Aeropuerto Internacional de Tulum y del Tren Maya para el futuro del destino. Afirmó que ambos proyectos tienen el potencial de mejorar la movilidad, fomentar patrones de viaje más sostenibles y diversificar las experiencias de los visitantes más allá de las zonas costeras tradicionales.
Según explicó, una mejor conectividad podría abrir nuevas rutas, fomentar la exploración regional y reducir la congestión, al tiempo que distribuiría los beneficios económicos de manera más equitativa en toda la zona.
Un mercado mixto define el camino a seguir.
Para concluir, Martínez afirmó que Tulum se está orientando hacia un mercado turístico más diverso y complejo. Subrayó que el crecimiento dependerá menos del volumen de visitantes y más de la eficacia con la que el destino adapte su infraestructura, conectividad y oferta turística a las expectativas cambiantes de los visitantes.
Como ya informó The Tulum Times en artículos anteriores, los próximos años podrían determinar si Tulum logra equilibrar la accesibilidad con la calidad, preservando al mismo tiempo su competitividad a largo plazo. Lo que está en juego no es solo el aumento de visitantes, sino también la sostenibilidad del modelo turístico del destino, a medida que se adapta a un mercado global más segmentado.
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¿Cómo debería Tulum priorizar la infraestructura y la gestión ambiental mientras se prepara para el crecimiento del turismo en 2026?
