Según la autoridad de promoción turística del estado, Tulum ha consolidado su posición como la segunda marca turística más reconocida del Caribe mexicano, situándose justo por debajo de Cancún y superando a la Riviera Maya.
Andrés Martínez Reynoso, director del Consejo de Promoción Turística de Quintana Roo, confirmó esta valoración, señalando que el auge de Tulum refleja un posicionamiento internacional sostenido, más que un aumento temporal en el número de visitantes. Para el municipio, este cambio refuerza su papel dentro de la economía turística de Quintana Roo e indica transformaciones en la forma en que se comercializa, gestiona y vive el destino.
El posicionamiento de la marca redefine el papel de Tulum en el turismo estatal.
Martínez Reynoso afirmó que el crecimiento de Tulum ya no se mide únicamente por la ocupación hotelera o la demanda estacional. En cambio, se define cada vez más por el reconocimiento de marca y su capacidad para competir con destinos globales que ofrecen identidades propias.
Según explicó, Tulum ha forjado una imagen que combina entretenimiento, entorno natural, patrimonio cultural y experiencias de bienestar. Esta combinación le ha permitido destacarse en mercados internacionales que buscan alternativas a los modelos tradicionales de turismo masivo. Como resultado, el destino ha superado a marcas regionales más consolidadas en cuanto a percepción y alcance global.

Para Tulum, esto es importante porque la solidez de la marca influye directamente en las decisiones de inversión, la conectividad aérea y el tipo de visitante que atrae el destino. Una marca más fuerte puede traducirse en viajeros con mayor poder adquisitivo, estancias más largas y una mayor demanda de servicios especializados.
Una estrategia centrada en el valor y la sostenibilidad.
Según el CPTQ, el auge de Tulum se debe a una estrategia deliberada dirigida a segmentos turísticos de alto valor, más que al volumen de visitantes. Las campañas de promoción han hecho hincapié en la sostenibilidad, la conciencia ambiental y las experiencias vinculadas al entorno natural y cultural del destino.
Martínez Reynoso afirmó que la narrativa utilizada en las campañas internacionales resalta la autenticidad y una estrecha relación con el medio ambiente. Se priorizan las experiencias vinculadas a la identidad local, el bienestar y las actividades en contacto con la naturaleza, por encima de las ofertas turísticas estandarizadas.

Este enfoque ha permitido a Tulum competir en los mercados internacionales con una identidad bien definida. Además, se alinea con los objetivos generales del Estado de equilibrar los beneficios económicos con las consideraciones ambientales y sociales, un tema que ha cobrado cada vez más importancia para los residentes y las empresas locales.
Los viajeros europeos y latinoamericanos impulsan la diversificación.
El fortalecimiento de la marca Tulum ha contribuido a atraer viajeros de Europa y Latinoamérica, con un notable aumento de visitantes provenientes de Argentina, según las autoridades turísticas. Muchos de estos viajeros buscan experiencias que se diferencien del modelo tradicional de sol y playa asociado desde hace mucho tiempo con el Caribe mexicano.
Este cambio ha impulsado la diversificación de la oferta turística local. Hoteles boutique, retiros de bienestar, actividades culturales y experiencias gastronómicas han ganado visibilidad junto con la vida nocturna y el entretenimiento. Para los operadores locales, este cambio puede traducirse en un mayor gasto por visitante y una demanda distribuida entre diferentes sectores de la economía.

Para los residentes y los trabajadores, la diversificación también afecta a los patrones de empleo y a las oportunidades de negocio, lo que podría reducir la dependencia de un solo tipo de turista o de una sola temporada.
La ocupación hotelera se mantiene alta durante la temporada de invierno.
Los indicadores de desempeño turístico reflejan la demanda sostenida del destino. Tulum cerró el año con una tasa de ocupación hotelera del 83,5 por ciento, un nivel que, según las autoridades, suele repetirse durante la temporada alta de invierno.
En la última semana de enero, la ocupación se situó en el 71,2 por ciento. Las proyecciones del CPTQ indican que se espera que los niveles elevados continúen durante marzo, tradicionalmente uno de los periodos de mayor actividad turística en la región.
Estas cifras son importantes para los ingresos locales, la estabilidad del empleo y los servicios municipales, que deben adaptarse a las fluctuaciones demográficas provocadas por el turismo estacional.

Las comparaciones internacionales influyen en la percepción en el extranjero.
Los estudios de mercado citados por las autoridades turísticas comparan Tulum con destinos como Ibiza por su escena de música electrónica y entretenimiento, y Bali por su enfoque en el bienestar, el yoga y la reconexión cultural. Si bien estas comparaciones no implican que ofrezcan lo mismo, se utilizan para posicionar a Tulum dentro de un contexto global familiar para los viajeros internacionales.
Estas asociaciones ayudan a definir las expectativas y a atraer visitantes interesados en estilos de vida o experiencias específicas. Al mismo tiempo, resaltan la importancia de mantener la identidad local para evitar convertirse en una versión genérica de otros destinos.
Cancún sigue siendo la puerta de entrada mientras Tulum se consolida.
A pesar del auge de Tulum, Cancún sigue siendo la principal puerta de entrada al Caribe mexicano, gracias a su conectividad aeroportuaria y su amplia infraestructura. Las autoridades turísticas describen la relación entre ambos destinos como complementaria, no competitiva.
Según afirman, el auge de Tulum refleja la evolución de la oferta turística de Quintana Roo, que ofrece diversas opciones dentro del mismo estado. Esta diversificación permite a la región atraer a múltiples segmentos de mercado, a la vez que distribuye los beneficios económicos entre los municipios.

La inversión y la planificación siguen siendo fundamentales.
El CPTQ hizo hincapié en que el crecimiento sostenido dependerá de una inversión constante en promoción, conectividad y planificación territorial. A medida que Tulum gana popularidad, también aumentan las presiones sobre la infraestructura, la vivienda y el medio ambiente.
Para las autoridades locales y los residentes, el reto consistirá en gestionar el crecimiento de forma que se preserven los atributos que hacen atractivo al destino. Para las empresas, la transición hacia un modelo de alto valor centrado en la experiencia puede requerir adaptación y estándares más elevados.
Un cambio sutil pero importante es que Tulum ya no se promociona principalmente como una extensión de otros destinos. Su reconocimiento como marca independiente sugiere una mayor responsabilidad y visibilidad en el ámbito internacional.
Lo que está en juego es si Tulum podrá mantener su posición como la segunda marca turística más reconocida del Caribe mexicano, equilibrando el crecimiento con la sostenibilidad. A medida que las estrategias de promoción sigan evolucionando, el enfoque en el posicionamiento de la marca turística de Tulum determinará los próximos cambios para el destino y su comunidad.
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¿Cómo debería Tulum gestionar su crecimiento ahora que su perfil global está en aumento?
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