Según las autoridades locales, Tulum registró una ocupación hotelera del 94 % durante la temporada de vacaciones de invierno, impulsada por la fuerte demanda estacional y los grandes eventos de música electrónica. Este repunte se produce tras un año complicado para el destino, marcado por una rápida expansión de la oferta hotelera que ha dificultado el mantenimiento de los niveles de ocupación anteriores.
Según los responsables de turismo, la alta ocupación se alcanzó a finales de 2025, coincidiendo con la temporada alta de viajes vacacionales y el regreso de los festivales de música internacionales. Este resultado supuso una recuperación a corto plazo tras el ligero descenso registrado a principios de año.
La temporada de invierno compensa el descenso anual.
A pesar de la reciente recuperación, Tulum cerró 2025 con una disminución general de la ocupación hotelera de entre dos y tres por ciento en comparación con 2024. Sin embargo, según las autoridades turísticas municipales, esta disminución no se debió a una caída en el número de visitantes, sino a un aumento continuo en la disponibilidad de habitaciones.
Carla Patricia Andrade Piedras, directora general de turismo de la ciudad, afirmó que la incorporación anual de nuevas habitaciones de hotel tiene un efecto directo en los porcentajes de ocupación, incluso cuando la demanda de visitantes se mantiene constante.
Explicó que los índices de ocupación se calculan en función de una oferta creciente, lo que puede dar la impresión de un rendimiento inferior a pesar de que la llegada de turistas se mantenga estable o aumente. Andrade Piedras añadió que las cifras son preliminares, ya que no todos los hoteles han finalizado la presentación de sus informes anuales.
El aumento de la oferta transforma los indicadores de ocupación.
Los responsables de turismo destacaron que la capacidad de alojamiento del destino se ha ampliado significativamente en los últimos años. Entre las incorporaciones más notables se encuentran aproximadamente 700 nuevas habitaciones aportadas por Grupo Mundo Maya, además de las habitaciones de hotel ubicadas en el nuevo aeropuerto y un número creciente de alquileres a corto plazo ofrecidos a través de plataformas vacacionales.
Estas incorporaciones han ampliado la oferta de alojamiento, pero también han intensificado la competencia en el mercado. Andrade Piedras señaló que, si bien la situación podría interpretarse como un exceso de oferta incipiente, las autoridades consideran que el desequilibrio es manejable.
Según indicó, se está llevando a cabo un proceso de conciliación de datos con la asociación hotelera local y el gobierno del estado de Quintana Roo para establecer las cifras oficiales. Una vez finalizado, las autoridades prevén que la disminución anual confirmada se mantenga dentro del rango del dos al tres por ciento.
El impacto económico se siente más allá de los hoteles.
Los líderes municipales destacaron que el aumento de la ocupación hotelera a finales de año generó beneficios tangibles para la economía local. Diego Castañón Trejo, alcalde de Tulum, afirmó que la tasa de ocupación del 94% ha beneficiado no solo a los hoteles, sino también a los restaurantes, los servicios de transporte y los comercios minoristas vinculados al turismo.
Castañón Trejo reconoció que el municipio enfrentó varios desafíos operativos y económicos durante el último trimestre de 2025. Indicó que la consolidación de la temporada alta, junto con la atracción de importantes eventos internacionales, ayudó a estabilizar los negocios locales tras un período difícil.
Según el alcalde, durante las vacaciones de invierno llegaron numerosos visitantes nacionales e internacionales, lo que refuerza el papel central del turismo en la actividad económica del municipio.
Los festivales de música refuerzan el atractivo de los destinos turísticos.
Entre los eventos que impulsaron la llegada de turistas se encuentra el festival de música electrónica Zamná, que una vez más atrajo a miles de visitantes a la región. Las autoridades locales señalaron que este tipo de eventos desempeñan un papel fundamental para mantener la demanda turística durante las temporadas altas y para consolidar la visibilidad global de Tulum como destino de entretenimiento.
Las autoridades indicaron que los festivales a gran escala contribuyen no solo a las reservas de hotel, sino también a estancias más prolongadas y a un mayor gasto de los visitantes, en particular en comida, bebida y servicios experienciales.
Al mismo tiempo, las autoridades destacaron la importancia de equilibrar el turismo basado en eventos con la sostenibilidad a largo plazo, especialmente a medida que la capacidad de alojamiento continúa expandiéndose.
Perspectivas para 2026 vinculadas a eventos globales
De cara al futuro, las autoridades turísticas expresaron un cauto optimismo para 2026. Andrade Piedras afirmó que, a pesar de las expectativas de un año atípico, la ocupación hotelera podría aumentar entre un cuatro y un cinco por ciento, impulsada en parte por los flujos turísticos asociados a la próxima Copa Mundial de la FIFA.
Aunque Tulum no es una ciudad anfitriona, las autoridades creen que el torneo generará un mayor turismo regional en todo México, beneficiando a destinos con una sólida conectividad internacional e infraestructura turística consolidada.
Añadió que las previsiones siguen estando sujetas a las condiciones del mercado y a las tendencias mundiales de viajes, y que las autoridades continuarán supervisando el crecimiento de la oferta para evitar una presión excesiva sobre los índices de ocupación.
Gestionar el crecimiento sigue siendo un desafío fundamental.
El contraste entre el rendimiento cercano a la capacidad máxima durante las semanas de mayor demanda y los promedios anuales más bajos refleja un desafío más amplio que enfrenta el sector turístico de Tulum. A medida que nuevos hoteles y alojamientos alternativos ingresan al mercado cada año, mantener altos porcentajes de ocupación se vuelve cada vez más complejo.
Una preocupación sutil, reconocida por las autoridades, es que las cifras de ocupación por sí solas ya no reflejan completamente la salud económica del destino. El gasto de los visitantes, la duración de la estancia y la distribución de los beneficios entre los negocios locales se están convirtiendo en indicadores igualmente importantes.
Como ya informó anteriormente The Tulum Times, las autoridades locales siguen sopesando el crecimiento frente a la sostenibilidad a medida que Tulum evoluciona de un destino boutique a un mercado turístico más diversificado.
Lo que sigue en juego es si la demanda futura podrá seguir el ritmo de la expansión de la oferta sin mermar la rentabilidad de las empresas existentes. De cara a 2026, la ciudad seguirá centrando sus esfuerzos en gestionar el crecimiento y, al mismo tiempo, preservar la estabilidad económica que proporciona el turismo.
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¿Cómo debería Tulum equilibrar el crecimiento hotelero con el mantenimiento de altos índices de ocupación?
