La historia de México no puede entenderse sin las mujeres. Su valentía está presente en cada capítulo decisivo de la nación. Desde Sor Juana Inés de la Cruz, quien defendió el derecho de las mujeres al conocimiento, hasta Josefa Ortiz de Domínguez y Leona Vicario, quienes contribuyeron a sostener la lucha por la independencia, pasando por Elvia Carrillo Puerto y generaciones de mujeres que lucharon por los derechos civiles y políticos, el liderazgo femenino ha moldeado la conciencia, la cultura y la vida pública del país.

En el Día Internacional de la Mujer, ese legado nacional nos lleva a Tulum. Más allá de sus playas y su imagen global, este territorio se ha mantenido gracias a mujeres que preservan la memoria, organizan comunidades y transforman la vida cotidiana en una fortaleza social duradera. En Tulum, las mujeres no son figuras simbólicas en segundo plano; son el motor que ha mantenido esta costa en pie a través del cambio, la presión y el paso del tiempo.

Esta historia trasciende el tiempo y las disciplinas: arqueología, gobierno antiguo, resistencia, gastronomía, tradiciones textiles, muralismo y deporte. Juntas, estas historias revelan una verdad fundamental: el alma cultural de Tulum ha perdurado gracias a que las mujeres la han protegido, renovado y transmitido.

Naia, la mujer de Naharón

Mucho antes de la existencia de fronteras e instituciones modernas, el territorio que hoy se conoce como Tulum ya albergaba vestigios de la presencia femenina y la continuidad humana. Naia, conocida como la Mujer de Naharón, representa uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes de América. Sus restos, hallados en cuevas cerca de Tulum, conectan la península con uno de los primeros capítulos conocidos de la vida humana en este hemisferio.

Naia le da a esta narrativa su fundamento más profundo. Nos recuerda que las mujeres no son protagonistas recientes en la historia de esta costa. Han formado parte de su memoria desde los albores del tiempo, en un paisaje donde cuevas y cenotes conservan no solo agua y piedra, sino también el legado y la ternura de la humanidad.

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Las reinas de Coba: Ixic Yopaat e Ixic K'Awaiil Ajaw

Antes de que la actual Tulum alcanzara prominencia mundial, la cercana Cobá se erigía como uno de los centros mayas más influyentes de la región. Dentro de ese ámbito político, gobernantes femeninas como Ixic Yopaat e Ixic K'Awaiil Ajaw representan un capítulo decisivo en el liderazgo peninsular. Su autoridad dinástica contribuyó a posicionar a Cobá como un centro político y económico, demostrando que el poder de alto nivel en la sociedad maya no era exclusivamente masculino.

Su legado sigue siendo fundamental porque desafía las narrativas simplificadas sobre el poder en la historia mesoamericana. Estas reinas representaban el pensamiento estratégico, la administración territorial y la continuidad institucional. Reconocerlas sitúa a Tulum dentro de un linaje más amplio de autoridad femenina que precede a las estructuras coloniales y que aún resuena en la actualidad.

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La Reina de Oriente: María Uicab y la guerra espiritual

Para comprender la memoria política moderna de Tulum, es necesario comprender a María Uicab. En la década de 1860, mientras la Guerra de Castas se extendía por la península de Yucatán, las comunidades mayas de la selva oriental organizaron la resistencia bajo una presión extraordinaria. María Uicab emergió no solo como una autoridad religiosa, sino también como la "Santa Patrona", una figura cuyo liderazgo espiritual brindó cohesión y dirección a los mayas de Cruzoob.

Como intérprete de la Cruz Parlante, Uicab transformó la fe en fuerza política. Bajo su influencia, Tulum se convirtió en algo más que un asentamiento. Se transformó en un centro estratégico y simbólico de soberanía indígena, donde el lenguaje espiritual y la organización colectiva se unieron para sostener la resistencia.

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La mano de hierro de la sacerdotisa

Los relatos históricos suelen destacar el papel espiritual de Uicab, pero su poder también era militar y administrativo. Durante la tercera fase de la Guerra de Castas (1860-1880), ejerció el mando directo sobre líderes y combatientes, consolidando su autoridad en un periodo marcado por ataques externos y fracturas internas.

Sus decisiones reflejaban tanto cálculo político como disciplina institucional. Al centralizar el mando y reforzar la legitimidad mediante la autoridad ritual, contribuyó a estabilizar la resistencia y a preservar la autonomía regional durante años. Su desaparición de los registros escritos después de 1875 no hizo sino acentuar su influencia histórica: se convirtió no solo en una líder de su tiempo, sino en un símbolo perdurable del liderazgo femenino maya.

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Diplomacia estratégica y defensa territorial

El liderazgo de Uicab también se extendió a la diplomacia. Consciente de que la supervivencia requería recursos materiales, colaboró con las autoridades de Belice (entonces Honduras Británica) para asegurar el acceso a armas y suministros. Esta estrategia transfronteriza fortaleció la defensa local y consolidó la posición de Tulum como bastión de la resistencia.

Incluso la incertidumbre que rodeó sus últimos años evidencia su impacto. Ya sea que muriera de causas naturales, en un conflicto interno o en ofensivas coloniales, su legado permaneció vigente: un modelo de autoridad en el que la inteligencia política, la estrategia militar y la legitimidad espiritual eran inseparables.

Maria Ady Pech Poot y la Resistencia Culinaria

En el territorio maya contemporáneo, el liderazgo también se expresa a través de la comida. Si bien las ruinas arqueológicas conservan una historia, las cocinas comunitarias conservan otra: un archivo vivo de ingredientes, técnicas, lenguaje y cuidados. En Nuevo Durango, María Ady Pech Poot se ha convertido en una figura clave para la soberanía alimentaria al transformar la cocina tradicional en una plataforma para la continuidad cultural y la resiliencia comunitaria.

Como productora indígena y cocinera tradicional, conecta el conocimiento ancestral con la sostenibilidad actual. Su trabajo fortalece las redes de intercambio locales entre mujeres, protege los ingredientes nativos y apoya las economías familiares. En este contexto, la práctica culinaria no es nostalgia, sino una estrategia: una forma de defender la identidad, asegurar el sustento y mantener vivo el conocimiento maya a través de las generaciones.

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Dominio artesanal y defensa económica

Las tradiciones textiles y artesanales se encuentran entre las expresiones más visibles de la continuidad maya en la región. En todo Quintana Roo, las mujeres artesanas preservan técnicas que transmiten memoria, territorio e identidad en cada puntada y tejido. Su labor protege un patrimonio cultural inmaterial que se ve constantemente amenazado por los mercados de imitación y las economías del turismo masivo.

En comunidades como Hondzonot, San Juan de Dios, Chanchen Primero y Xpichil, mujeres como Sara May Canche, María Benita Dzib Dzib, María Alide May y Amanda Tah Arana representan la excelencia a través de generaciones y métodos. Su trabajo demuestra que la artesanía en Tulum no es mero folclore decorativo, sino autoría cultural y defensa económica.

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La primera línea de la autenticidad

El auge del turismo ha generado oportunidades y distorsiones a la vez. A medida que aumenta la demanda, los productos de imitación circulan con mayor agresividad, desplazando a menudo a los artesanos que trabajan con materiales tradicionales y métodos más lentos. En respuesta, colectivos liderados por mujeres y corredores locales han impulsado la visibilidad, canales de venta más justos y el reconocimiento del trabajo auténtico.

Su lucha no se limita al acceso al mercado. Se trata de dignidad cultural: garantizar que el valor generado por la imagen de Tulum llegue a las mujeres cuyo conocimiento ha sustentado esa imagen durante décadas.

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El muralismo como reivindicación cultural

El arte público se ha convertido en otro ámbito de poder narrativo liderado por mujeres en Tulum. Durante la última década, los muros de barrios como Centro y La Veleta se han transformado en superficies culturales donde se visibilizan la identidad, la migración, la memoria y las tensiones ambientales.

Artistas como Emma Rubens y Esmeralda Garmendia (EXME), junto con colectivos locales, han ampliado el lenguaje visual de la localidad. A través del retrato, el simbolismo y la experimentación, desplazan la mirada de la estética de postal a la presencia humana y el significado territorial.

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Otro hito visual clave es Ven a la Luz , la escultura de 10 metros ubicada en el Hotel Ahau, creada por Daniel Popper. Si bien fue creada por un artista masculino, su monumental figura femenina se ha convertido en uno de los íconos más reconocidos de Tulum, impulsando conversaciones locales sobre la naturaleza, la energía femenina y la relación entre el cuerpo y el paisaje.

Una voz colectiva en las paredes

El muralismo en Tulum es cada vez más colaborativo. Talleres comunitarios, festivales e iniciativas lideradas por mujeres han creado espacios para que artistas indígenas y locales plasmen sus propias narrativas a través de la pintura. En este contexto, los muros funcionan como lenguaje cívico: expresan tanto orgullo como protesta, y visibilizan los debates sociales que dan forma al futuro del territorio.

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El ascenso de Las Diablillas de Hondzonot

Si María Uicab encarna la resistencia histórica, Las Diablillas de Hondzonot representan la transformación contemporánea. Este equipo maya femenino de sóftbol, conocido por jugar descalzo y con huipiles tradicionales, se ha convertido en un símbolo mundial del orgullo indígena, la disciplina colectiva y la alegría recuperada.

Fundado por mujeres que comenzaron con equipo improvisado y apoyo limitado, el equipo transformó el estigma social en identidad. Bajo el liderazgo de Fabiola May Chulim, el nombre “Diablillas” se reivindicó como símbolo de fortaleza en lugar de un insulto. Su éxito ha desafiado las normas de género locales, inspirado a las niñas a entrenar y ampliado el significado del liderazgo en las comunidades rurales.

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Jugar por la soberanía, no solo por los resultados.

Para Las Diablillas, el deporte es más que una competencia. Es una afirmación cultural. Al negarse a abandonar su vestimenta y estilo de juego, afirman que la identidad indígena no necesita ser borrada para ser respetada. Sus victorias en la cancha importan, pero su logro más profundo es social: han contribuido a redefinir quién es visto, escuchado y apoyado en su comunidad.

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Una nueva era de liderazgo femenino

Hoy en día, las mujeres de Tulum y sus alrededores son líderes en apoyo legal, educación, protección del medio ambiente, salud pública, gestión cultural, emprendimiento y organización vecinal. Su liderazgo vincula el trabajo institucional con la atención cotidiana, influyendo tanto en las políticas como en la vida diaria.

Este cambio es fundamental para la estabilidad a largo plazo de Tulum. Un modelo de desarrollo basado únicamente en una imagen es frágil. Un modelo sustentado en el conocimiento liderado por mujeres, los lazos comunitarios y la responsabilidad social es mucho más resiliente.

El pulso eterno: Un homenaje a las mujeres de la costa.

En este Día Internacional de la Mujer, Tulum nos ofrece una clara lección: las mujeres no son un mero apéndice de la historia; son una de sus principales fuerzas. En cocinas, talleres, escuelas, murales, campos deportivos, iniciativas de salud y espacios comunitarios, las mujeres siguen impulsando la vida, sanando comunidades y ampliando posibilidades.

Miles de mujeres hacen de Tulum un lugar único en el mundo. Están ligadas a la historia, la cultura, la gastronomía, la salud y el bienestar. Su compromiso con la comunidad y la sociedad es profundo. Su labor suele ser discreta, pero nunca insignificante: alimenta a las familias, protege el patrimonio y da esperanza a la próxima generación. Gracias a ellas, Tulum sigue creciendo y esforzándose por mejorar cada día.

Su legado no solo ha quedado atrás. Está activo, presente y sigue desarrollándose en cada niña que se atreve, en cada madre que persevera y en cada mujer que continúa construyendo esta costa con dignidad y amor.

Foto de portada: Francesca Franchini | Cineasta y fotógrafa documental https://www.instagram.com/cookie_maestri/

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