Imágenes recientes que revelan refuerzos estructurales a lo largo de la Sección 5 Sur del Tren Maya han reavivado las preocupaciones ambientales, lo que ha llevado a la presidenta Claudia Sheinbaum a ordenar una revisión técnica especializada del viaducto.

Las fotografías, que documentan la colocación de soportes adicionales sobre los pilotes entre Playa del Carmen y Tulum, han confirmado las advertencias de activistas locales sobre la estabilidad de la frágil geología de la región. Mientras el proyecto multimillonario enfrenta pérdidas financieras, esta controversia estructural emergente pone de relieve la tensión persistente entre el desarrollo de infraestructura a gran escala y la preservación de los delicados ecosistemas subterráneos de la Riviera Maya. Abordar estos desafíos de ingeniería es ahora crucial no solo para la seguridad de los pasajeros, sino también para la viabilidad a largo plazo del ferrocarril.

La evidencia visual activa la alarma

La actual ola de escrutinio comenzó cuando Wilberth Esquivel, ingeniero civil radicado en la península de Yucatán, publicó un video que documentaba lo que parecía ser apuntalamiento correctivo en varios pilotes de concreto. En la grabación, se observa personal militar operando cerca de las estructuras, y se le advierte a Esquivel que no filme en lo que está designado como área federal. El video circuló rápidamente entre las comunidades locales y las organizaciones ambientalistas, sirviendo como la primera confirmación visual de un posible asentamiento estructural.

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«Están “reparando” las columnas porque, sin duda, se está hundiendo», afirmó José Urbina, destacado ecologista afiliado al colectivo Sélvame del Tren. Esta organización lleva años documentando las fases de construcción del proyecto, en particular su intersección con los cursos de agua subterráneos de la región. Según Urbina, las enormes perforaciones necesarias para anclar el viaducto en la roca caliza pueden provocar microderrumbe, un riesgo que se agrava fundamentalmente por el peso y la vibración constante de un sistema ferroviario en funcionamiento.

La Secretaría de la Defensa Nacional, que mantiene el control operativo del Tren Maya y participó activamente en su construcción, declaró inicialmente que carecía de información inmediata sobre las labores de apuntalamiento. Esta respuesta no ha logrado calmar la inquietud pública, especialmente entre las comunidades que dependen de la integridad del acuífero subyacente.

Maya Train Faces Structural Scrutiny Over Karst Terrain - Photo 1

Los peligros del terreno kárstico

Las complejidades de ingeniería de la Sección 5 Sur están intrínsecamente ligadas a su geología. La península de Yucatán se caracteriza por suelos kársticos, un paisaje formado por la disolución de rocas solubles como la caliza, la dolomita y el yeso. Si bien esta alta porosidad facilita la recarga natural de los acuíferos vitales de la región, también genera una extensa red interconectada de cavernas, grutas y ríos subterráneos.

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La construcción de un viaducto ferroviario de alta velocidad sobre una base tan inestable presenta desafíos de ingeniería sin precedentes. La ruta original de este tramo fue modificada durante la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador para adentrarse más en la selva. Esta decisión, cuyo objetivo era minimizar las interrupciones en las carreteras existentes y la infraestructura hotelera, requirió la instalación de miles de pilotes de acero y hormigón hincados profundamente en los sistemas de cuevas.

Los ambientalistas han argumentado reiteradamente que estos pilotes, en particular los instalados sin recubrimientos protectores adecuados, representan una grave amenaza para la calidad del agua subterránea. Desde 2024, investigadores independientes han documentado casos de corrosión de metales y filtración de cemento directamente en los cenotes. Más allá de la contaminación química, la alteración física de los techos de las cuevas conlleva el riesgo de fallas estructurales. Urbina ha advertido públicamente que las columnas actualmente reforzadas podrían representar solo una fracción del daño estructural total oculto bajo la superficie.

El gobierno federal anuncia una revisión técnica.

Ante la creciente presión pública y la difusión del video de Esquivel, el gobierno federal reconoció la necesidad de una investigación formal. La presidenta Claudia Sheinbaum abordó el tema durante una reciente conferencia de prensa matutina, anunciando que se realizaría una revisión especializada para evaluar la seguridad estructural del viaducto.

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«Se realizará una revisión exhaustiva para garantizar la seguridad estructural», afirmó el presidente. El análisis técnico estará a cargo de Jesús Esteva, quien trabajará en coordinación directa con los oficiales militares para elaborar un informe de diagnóstico completo. La participación de ingenieros estructurales independientes en este proceso sigue siendo motivo de controversia para los defensores de la transparencia, quienes argumentan que el doble rol de las fuerzas armadas como constructoras e inspectoras constituye un conflicto de intereses.

Se prevé que el resultado de esta revisión determine si el apuntalamiento representa ajustes de mantenimiento rutinarios, propios de los grandes proyectos de infraestructura, o una respuesta de emergencia ante un fallo en los cimientos.

Maya Train Faces Structural Scrutiny Over Karst Terrain - Photo 2

Historia de las advertencias ecológicas

Las preocupaciones estructurales actuales son inseparables del debate ambiental más amplio que ha caracterizado al Tren Maya desde sus inicios. Organizaciones dedicadas a la conservación han catalogado repetidamente el ferrocarril como un proyecto con graves impactos ecológicos. El Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza ya ha condenado las prácticas de construcción, citando graves alteraciones al medio ambiente local y la destrucción de hábitats sensibles.

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El marco legal y regulatorio que rodea el proyecto también ha sido complejo. Durante su fase de ejecución, el Tren Maya fue declarado oficialmente asunto de seguridad nacional. Esta designación agilizó los plazos de construcción al obviar las evaluaciones de impacto ambiental y los procesos de consulta pública habituales. Sin embargo, las autoridades ambientales federales no han permanecido completamente en silencio. En 2024, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente admitió formalmente ante un juez que la construcción había causado daños evidentes a cenotes, cavernas y ríos subterráneos, violando las regulaciones ambientales vigentes.

Estas admisiones han proporcionado una base legal para las medidas cautelares presentadas por grupos de la sociedad civil, aunque el avance físico del tren ha superado con creces el proceso judicial.

Realidades económicas y déficits operativos

Más allá de los obstáculos estructurales y ambientales, el Tren Maya debe afrontar duras realidades económicas. El proyecto de infraestructura, que en última instancia requirió una inversión superior a los 500 mil millones de pesos, se promocionó intensamente como un catalizador económico capaz de democratizar la riqueza turística en el sureste mexicano. Sin embargo, los informes financieros que detallan el desempeño de la operación hasta finales de 2025 indican importantes dificultades para alcanzar la rentabilidad.

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Actualmente, el sistema opera con pérdidas sustanciales, registrando déficits de aproximadamente 9,9 millones de pesos diarios. Si bien los ingresos brutos por venta de boletos han mostrado una tendencia al alza a medida que el servicio se estabiliza, estos ingresos han resultado insuficientes para compensar los enormes costos operativos, que incluyen mantenimiento, personal militar y costos de energía.

Óscar David Lozano Águila, director general del Tren Maya, ha reconocido públicamente estas dificultades financieras. Señaló que el principal grupo de usuarios actualmente está compuesto por viajeros nacionales. Atraer un mayor volumen de turismo internacional, que genera grandes beneficios, sigue siendo el reto comercial más acuciante del proyecto. Sin un cambio significativo en el perfil demográfico de los pasajeros y en el volumen de usuarios, la sostenibilidad financiera del ferrocarril seguirá dependiendo en gran medida de los subsidios federales.


Mientras el gobierno se prepara para publicar los resultados de su revisión estructural, el Tren Maya se encuentra en un momento crucial. La resolución de los problemas de ingeniería en la Sección 5 Sur pondrá a prueba la resistencia de la infraestructura y la transparencia de sus administradores.

¿Cómo debería el gobierno equilibrar la modernización de la infraestructura con la protección de los ecosistemas subterráneos? Únete a la conversación y comparte tu perspectiva con nosotros en Instagram y Facebook en @TheTulumTimes .