Una marea de algas está invadiendo la costa de Tulum, y este año lo hizo con una fuerza sin precedentes. A mediados de 2025, los equipos locales habían retirado más de 2000 toneladas de sargazo de la arena de Tulum, más del doble de la cantidad extraída el año anterior. Las playas de arena blanca que alguna vez hicieron de Tulum un santuario ahora parecen una alfombra marrón y tóxica que avanza tierra adentro. ¿Por qué hay tanto sargazo en Tulum y, lo que es más urgente, por qué nadie está haciendo lo suficiente para detenerlo?

La economía de Tulum se basa en la arena y el mar, pero hoy la costa está paralizada. Hoteles de lujo y clubes de playa permanecen cerrados, con una clientela cada vez menor. El número de turistas, que normalmente se dispara en verano, se ha estancado, lo que ha sumido al sector servicios en el pánico. Un concejal advirtió: «Esa paciencia tiene un precio: los turistas optarán por otras alternativas». Aun así, las autoridades locales se mantienen extrañamente optimistas: el director de turismo había pronosticado una ocupación hotelera del 80 % esta temporada a pesar de la invasión de algas. La esperanza, casi desesperada, parece ser que las algas desaparezcan milagrosamente, pero la evidencia sugiere lo contrario. Y cuanto más esperen, mayor será el daño.

¿Qué está funcionando en Puerto Morelos que Tulum no ha intentado?

Resulta instructivo observar Puerto Morelos, al norte. Allí, las autoridades invirtieron en una fortaleza de barreras flotantes: más de 2100 metros de malla naranja se extienden a kilómetros de la costa. Estas redes desvían aproximadamente el 90 % del sargazo antes de que llegue a la arena. Embarcaciones especializadas recogen y aspiran lo que logra colarse, manteniendo la arena prácticamente impecable. En efecto, Puerto Morelos ha construido un sistema de defensa de dos niveles: barreras en el mar y ágiles equipos de limpieza en tierra. El resultado son playas limpias y azules, y un turismo constante.

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Tulum, en cambio, carece de esa protección. ¿Por qué? ¿Por qué una de las ciudades costeras más visitadas de México ha permanecido tan vulnerable, tan pasiva? La respuesta dice mucho sobre la voluntad política y lo que sucede cuando esta brilla por su ausencia.

¿Por qué hay tanto sargazo en Tulum? Fuerzas naturales en juego.

La respuesta es compleja. Para empezar, la propia naturaleza puede ser la culpable. La costa de Tulum es geológicamente más expuesta e irregular que algunas bahías más tranquilas. Las fuertes corrientes y el oleaje en lugares como el Parque Nacional de Tulum han impedido repetidamente el despliegue de barreras. La Marina ha instalado miles de metros de barreras a lo largo de Quintana Roo, pero el fuerte oleaje en regiones como Tulum dificulta su instalación en puntos clave.

En pocas palabras, las aguas que rodean Tulum dificultan el anclaje de redes largas. Los equipos colocan boyas, solo para que las tormentas las suelten. De hecho, los pescadores locales observaron que a finales de mayo de 2023, semanas después de la fecha límite prometida, solo se habían colocado las boyas para la barrera; nunca se instaló la valla entre ellas. Una metáfora visual de las medidas a medias del propio pueblo.

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Burocracia, demoras y la política de la inacción.

Otro factor es la burocracia y las demoras. La Marina de México (SEMAR) recibió el encargo de construir la barrera de Tulum a principios de 2023, pero el avance se estancó. Los residentes locales informan que los marineros descargaron material en la playa, pero la obra nunca llegó a completarse mar adentro. La autoridad municipal de la playa incluso admitió que “desconocía el motivo” del retraso en la instalación.

Cada mes que pasa, el sargazo se acumula. Y cada semana que las autoridades no actúan, los negocios sufren las consecuencias. Se han detectado indicios de mala gestión: las barreras contra el sargazo pueden costar hasta 500 pesos por metro, y algunos contratos se triplicaron. Esto no es solo lentitud en la actuación, sino un posible despilfarro de recursos, y nadie parece rendir cuentas.

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El verdadero costo de ignorar la crisis del sargazo

El costo no es la única respuesta. La política y las prioridades también influyen. El gobierno de la ciudad de Tulum ha hecho hincapié en la sostenibilidad a largo plazo, pero sus detractores argumentan que esto deja poco margen para soluciones inmediatas. Algunos viajeros incluso publicaron quejas: «Semar no limpia las playas de Tulum», se leía en una protesta local en las redes sociales.

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En julio de 2025, la Secretaria de Medio Ambiente federal se reunió con funcionarios y empresarios de Tulum para abordar precisamente esta frustración. Prometió la creación de un nuevo grupo de trabajo multinivel. Pero ya era demasiado tarde para la temporada alta. La desconexión entre las palabras y las acciones oportunas sigue erosionando la confianza en las instituciones que deberían proteger uno de los recursos más valiosos de México.

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Cambio climático, contaminación y el panorama ecológico general.

Aun así, ¿por qué esperó hasta julio? Algunos señalan una peligrosa idea errónea: que el sargazo es una molestia que ocurre muy rara vez. De hecho, los científicos advierten que el problema está impulsado por el cambio climático y está empeorando. El calentamiento de los mares, la escorrentía de nutrientes y los cambios en las corrientes marinas crean lo que algunos llaman una "nueva normalidad": una marea marrón que no retrocederá sin una intervención activa.

No se trata solo de un problema estacional, sino de un síntoma de deterioro ambiental. Y mientras sigamos fingiendo que es temporal, seguiremos perdiendo la batalla.

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Veneno bajo la superficie: La contaminación oculta de Tulum

Consideremos lo siguiente: en los pueblos cercanos a Tulum, incluso se ha descubierto que sus fuentes de agua dulce están contaminadas. Un estudio secreto halló bacterias fecales y productos químicos domésticos en cenotes populares, con concentraciones hasta un 400 % superiores a los límites seguros. En otras palabras, los mismos complejos turísticos y proyectos urbanísticos que hicieron famoso a Tulum han estado envenenando sus ríos subterráneos, vertiendo una mezcla tóxica hacia el arrecife de coral.

Si Tulum continúa ignorando lo que fluye bajo tierra, ninguna cantidad de limpieza de playas solucionará el problema que viene desde dentro hacia fuera.

Lecciones de otras ciudades de la Riviera Maya

Sin embargo, la lucha no está perdida. Otras zonas de Quintana Roo demuestran lo que es posible. En Mahahual, una ciudad turística similar, una coalición de hoteleros y voluntarios ha limpiado cientos de toneladas en un solo día. Allí también, las barreras y los buques de la armada trabajan en conjunto.

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Incluso en Tulum, algunos complejos turísticos han contratado discretamente barcos para recoger la basura de la costa o han hecho que los trabajadores carguen los peores montones en camiones cada amanecer. No es una iniciativa coordinada ni suficiente, pero demuestra que algunas personas ya no están dispuestas a esperar.

Por qué Tulum aún conserva la esperanza más allá de las playas

Cada obstáculo, por sí solo, es superable; la combinación ha sido brutal. ¿El resultado? Los ingresos del turismo se esfuman. Los hoteleros reportan cancelaciones y ausencias repentinas; la ocupación, que en verano era altísima, nunca había estado tan baja.

Pero seamos claros: esto no se trata solo del sargazo. Se trata de credibilidad. Se trata de si la gente todavía cree que Tulum es un lugar en el que vale la pena invertir, visitar y preservar.

Un llamado a la acción urgente antes de que sea demasiado tarde.

Aunque montones de sargazo cubren la arena, Tulum no ha perdido del todo su encanto. Esta historia no se limita al abandono o al fracaso; es un llamado a la acción urgente. Residentes y comerciantes alzan la voz juntos, exigiendo que los gobiernos de todos los niveles tomen medidas. Pronto, si se limpian las playas y se corrigen los procesos, esta crisis parecerá un capítulo oscuro que hemos logrado cerrar.

Pero no se equivoquen, este es el punto de inflexión. Y si los líderes siguen demorando la decisión, el mundo comenzará a darle la espalda. Aunque las algas persistan, los viajeros deben recordar: el alma de Tulum no reside solo en su costa. Vive en los cenotes subterráneos, los lagos de la selva y el arrecife rebosante de vida bajo las olas. Esos tesoros esperan, un recordatorio de que este lugar aún rebosa belleza, incluso cuando la arena se tiñe temporalmente de marrón.

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