Los residentes de Tulum han reportado nuevas fallas en el servicio del Parque Jaguar, operado por Grupo Mundo Maya, después de que el transporte interno en vehículos eléctricos del parque dejara de funcionar los domingos sin previo aviso, lo que complica la movilidad de miles de visitantes que viajan a la zona protegida.
Según informes de los ciudadanos, los residentes locales aún tienen acceso gratuito al parque los domingos, pero actualmente no se permite la entrada de vehículos privados. Asimismo, los vehículos eléctricos que se utilizan para transportar a los visitantes dentro del parque no funcionan ese día. Esta situación ha obligado a muchos usuarios a caminar largas distancias para llegar a las playas dentro del parque, lo que ha generado frustración entre quienes visitan la zona con fines recreativos.
Este asunto es relevante en Tulum porque el Parque Jaguar es uno de los espacios costeros públicos más visibles del municipio, y las condiciones de acceso dentro del recinto determinan directamente quién puede disfrutarlo. Una política de entrada gratuita tiene escaso valor cuando la movilidad básica dentro del parque es inaccesible.
Entrada gratuita, acceso limitado.
Los residentes afirman que el problema no radica en la política de acceso los domingos en sí, sino en lo que sucede una vez dentro del parque o al intentar transitarlo. Al no permitirse vehículos privados ni contar con servicio de transporte eléctrico, los visitantes deben recorrer largas distancias a pie para llegar a las zonas de playa dentro del recinto del parque.
Esto se ha vuelto especialmente difícil para las familias con niños pequeños, los adultos mayores y las personas que tienen dificultades para caminar largas distancias con las altas temperaturas que son comunes en la región. Para estos grupos, un día en el parque puede pasar rápidamente de ser accesible a convertirse en una verdadera odisea.
“Se supone que es un beneficio para los residentes locales, pero si no hay transporte y no permiten la entrada de coches, es muy difícil llegar a la playa”, dijo un usuario afectado, que pidió permanecer en el anonimato.
La queja pone de manifiesto una brecha más amplia entre el acceso formal y el acceso real. En la práctica, los residentes describen un sistema en el que, si bien el acceso está técnicamente disponible, para llegar al destino principal aún se requiere una caminata agotadora bajo el sol.
Las familias y los adultos mayores sienten el impacto.
Las preocupaciones expresadas por los residentes se centran en quiénes son los más afectados por la suspensión del servicio. Los visitantes afirman que la falta de transporte interno reduce la utilidad del servicio gratuito de los domingos para las personas que no pueden desplazarse fácilmente a pie.
Para las familias, esto puede significar transportar provisiones y acompañar a los niños durante largas distancias. Para los adultos mayores, el recorrido puede resultar físicamente agotador. Para cualquier persona con movilidad reducida, la situación actual puede constituir una barrera importante, incluso aunque el parque permanezca abierto.
Esa distinción es importante para un lugar presentado como un área recreativa pública. La política de acceso no se define únicamente por quién tiene permiso para entrar, sino también por si las personas pueden moverse por el espacio de forma segura y razonable una vez dentro.
En Tulum, donde el calor puede intensificar el esfuerzo físico de caminar por rutas expuestas, el transporte dentro de una gran área natural es más que una comodidad. Los residentes lo describen como una condición necesaria para que el beneficio dominical funcione según lo previsto.

Las quejas reavivan preocupaciones anteriores.
Jaguar Park ha sido objeto de debate desde su inauguración debido a las medidas de control de acceso aplicadas en su interior. Dichas medidas incluyen restricciones de vehículos y diferentes normas que regulan la entrada de visitantes.
Las nuevas quejas no plantean una controversia nueva, sino que profundizan una ya existente. Los residentes señalan ahora problemas operativos que afectan al uso diario del parque, especialmente el único día en que se promociona el acceso local como gratuito.
Esto confiere a las últimas críticas una dimensión local específica. La preocupación ya no se limita a las normas escritas, sino que radica en cómo estas interactúan con los servicios disponibles en el lugar. Cuando se suspende el transporte sin previo aviso, los residentes afirman que la responsabilidad recae directamente sobre los usuarios del parque, y no sobre el operador.
El resultado es una discrepancia entre el beneficio público declarado y la experiencia real. Un problema de movilidad dentro del parque cambia el funcionamiento práctico de la política de entrada gratuita los domingos.
El acceso público a la playa se inauguró en 2025.
Las últimas quejas surgen meses después de que el gobierno federal abriera los dos primeros puntos de acceso público a las playas del Parque Nacional Jaguar en noviembre de 2025, garantizando la entrada gratuita los 365 días del año para visitantes nacionales, visitantes extranjeros y residentes de Quintana Roo.
Esa decisión estableció un marco claro de acceso público a las playas dentro del área protegida. Sin embargo, las quejas actuales sugieren que la entrada garantizada no resuelve del todo cómo las personas acceden a esos espacios una vez que se encuentran dentro del parque o se aproximan a sus rutas internas.
Aquí es donde la disputa actual se vuelve más concreta para los residentes de Tulum. El acceso público a la costa es un problema. La movilidad interna dentro del parque es otro. Los ciudadanos argumentan que este segundo problema está debilitando el efecto práctico del primero, al menos los domingos, cuando se supone que los residentes locales se benefician de la entrada gratuita.
La diferencia puede parecer meramente administrativa, pero para los visitantes, marca la diferencia en toda la visita. Si una familia llega esperando un día de playa económico y luego se encuentra con una larga caminata sin opciones de transporte ni posibilidad de acceder en vehículo privado, la visita se vuelve mucho más difícil de completar.
El Tulum Times ha seguido de cerca cómo las medidas de acceso público en los principales sitios locales se traducen en el uso cotidiano. En este caso, las quejas reflejan una tensión recurrente en el municipio: una política formal de acceso puede, aun así, dejar a los residentes con un acceso limitado y funcional si fallan las operaciones básicas.
¿Qué cambia ahora los domingos?
Por ahora, según los informes de los ciudadanos, los visitantes dominicales se enfrentan a una realidad más restrictiva dentro de Jaguar Park de lo que sugiere la política de acceso gratuito. Pueden entrar sin cargo si son residentes locales, pero actualmente no pueden usar el transporte eléctrico interno ni acceder con vehículos privados.
Esto significa que las excursiones de los domingos requieren más planificación, más caminata y mayor esfuerzo físico. Quienes puedan recorrer la distancia sin dificultad aún podrán visitar el parque, pero otros podrían considerar que la excursión ya no es viable. En ese sentido, el cambio operativo no afecta a todos los visitantes por igual.
Las quejas ya dejan claro quiénes son los directamente afectados: las familias locales, las personas mayores y quienes tienen movilidad reducida son los que más sufren las consecuencias. Pero el impacto va más allá. Un espacio público que se vuelve más difícil de usar el día en que se supone que beneficia a los residentes locales corre el riesgo de minar la confianza en la gestión del lugar.
Los residentes han planteado el problema en términos sencillos. Un beneficio gratuito pierde parte de su propósito cuando no se cumplen las condiciones necesarias para utilizarlo. Ese es ahora el tema central que rodea a Jaguar Park los domingos.
Lo que está en juego no es solo la comodidad, sino también si el acceso público a la costa de Tulum seguirá siendo utilizable para las personas a las que está destinado. De ahora en adelante, el cierre del transporte los domingos en Jaguar Park altera la experiencia de acceso local al dificultar la movilidad interna justo cuando muchos residentes deberían beneficiarse más.
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¿Cómo debería Jaguar Park conciliar las normas de acceso con las necesidades de movilidad de los visitantes locales?
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