El sitio arqueológico de Tulum recibió 1.031.443 visitantes en 2025, lo que supone un descenso del 20 por ciento con respecto al año anterior y la mayor caída registrada en la última década, según cifras oficiales.
Los datos publicados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia muestran que el sitio recibió aproximadamente 213.000 visitantes menos que en 2024, cuando la asistencia alcanzó cerca de 1,24 millones. Excluyendo los años de pandemia de 2020 y 2021, el total de 2025 es el más bajo desde 2010, cuando se registraron poco menos de un millón de visitas.
El descenso parece reflejar un año marcado por la controversia en torno al acceso, la gestión y el aumento de las tarifas en uno de los monumentos culturales más reconocibles de México.
Las controversias afectaron la confianza de los visitantes.
A lo largo de 2025, empleados del INAH organizaron protestas alegando una usurpación de funciones por parte del Grupo Aeroportuario Ferroviario de Servicios Auxiliares y Conexos Olmeca-Maya-Mexica, conocido como GAFSACOMM. Esta entidad estatal, administrada por las fuerzas armadas mexicanas, asumió el control del cobro de entradas al Parque Nacional Tulum, que comprende las rutas de acceso a la zona arqueológica y las áreas naturales circundantes.
Tras las protestas, se produjeron manifestaciones ciudadanas en contra de las tarifas impuestas por el personal militar para acceder al parque y a las playas cercanas. Las imágenes e informes que circularon durante el año contribuyeron a la percepción de un acceso restringido y precios más elevados, factores que, según los analistas turísticos, pueden influir en las decisiones de viaje incluso en destinos consolidados.
A finales de año, las estadísticas oficiales confirmaron que las prolongadas disputas coincidieron con una fuerte disminución del flujo de peatones.
Las tarifas de entrada se duplicaron para 2026.
Las perspectivas de una recuperación a corto plazo siguen siendo inciertas. Para el presente año, la entrada al sitio arqueológico de Tulum se ha duplicado, pasando de 100 a 206 pesos. Se han aplicado incrementos similares en otros sitios arqueológicos de Quintana Roo administrados por el INAH.
El aumento de los costos se suma a un debate más amplio sobre la asequibilidad y la gestión de los sitios del patrimonio cultural, especialmente en destinos que dependen en gran medida del turismo internacional. Si bien las autoridades han argumentado que las tarifas apoyan la conservación y el mantenimiento, los críticos afirman que los aumentos repentinos podrían disuadir a los visitantes, ya de por sí sensibles a los precios y las condiciones de acceso.
Las cifras estatales reflejan el declive.
Esta tendencia se extiende más allá de Tulum. En 2025, los 12 sitios arqueológicos de Quintana Roo recibieron un total de 1,6 millones de visitantes, la cifra más baja desde 2010. Ese mismo año, se registraron 1,6 millones de entradas en todo el estado.
En comparación con 2018, cuando las ruinas de Tulum atrajeron a 2,1 millones de visitantes y los sitios arqueológicos del estado sumaron 3,4 millones, la magnitud de la contracción es notable. Siete años después, Tulum recibe menos de la mitad de los visitantes que recibió en su apogeo, y el total estatal ha disminuido en una proporción similar.
Los datos sugieren que los contratiempos de 2025 supusieron un retroceso de aproximadamente 15 años para el turismo arqueológico en la región en términos de volumen de visitantes.
La clasificación nacional se mantiene sin cambios.
A pesar del descenso, Tulum mantuvo su posición como el tercer sitio arqueológico más visitado de México en 2025. Solo Chichén Itzá, con 2,2 millones de visitantes, y Teotihuacán, con 1,8 millones, registraron una mayor afluencia.
Dentro de Quintana Roo, otros sitios frecuentemente visitados fueron Chacchoben con 237.039 visitantes, Cobá con 191.815 y San Gervasio con 143.541. Sin embargo, ninguno logró compensar la fuerte caída registrada en el sitio emblemático del estado.
El crecimiento a largo plazo se ha visto interrumpido.
Desde 2011, el sitio arqueológico de Tulum superó sistemáticamente el millón de visitantes anuales, alcanzando su máximo histórico en 2018. En comparación con ese dato, la cifra de 2025 representa una caída del 52 por ciento, o aproximadamente 1,1 millones de visitantes menos.
Un aspecto sutil pero notable de los datos es la estrecha similitud entre la trayectoria del sitio y el patrón general del estado. El descenso casi paralelo sugiere que los problemas que afectan a Tulum pueden haber influido en la percepción del turismo arqueológico en todo Quintana Roo, en lugar de limitarse a un solo lugar.
Para The Tulum Times, las cifras ponen de manifiesto lo que está en juego mientras las autoridades buscan el equilibrio entre la conservación, los cambios en la gestión y el acceso público a los sitios patrimoniales que constituyen la base de la identidad cultural y la economía turística de la región. La recuperación de la confianza de los visitantes, en medio de tarifas más altas y disputas persistentes, determinará el futuro del sitio arqueológico de Tulum.
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