En los rincones húmedos de Tulum, cuando el sol se pone y las sombras se alargan, los residentes de Tumben Kaa, La Veleta y otros barrios no salen a disfrutar de la brisa, sino que se quedan en casa para evitar ser devorados vivos.

Tras las recientes lluvias, la población de mosquitos se ha disparado y los vecinos están dando la voz de alarma. Se han acumulado charcos de agua estancada en baches, solares baldíos y recipientes en los patios traseros, creando criaderos perfectos para el Aedes aegypti , el mosquito conocido por transmitir el dengue, el Zika y la chikungunya.

Y los insectos no solo están afuera.

“Dormimos bajo mosquiteras, pero aun así se cuelan. Mis hijos se despiertan llenos de picaduras”, dijo Pedro Álvarez, residente de La Veleta. “Nos preocupa que esto se convierta en algo grave si las autoridades no actúan ahora”.

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La persistente amenaza de las enfermedades transmitidas por vectores

Tulum, al igual que gran parte de la Riviera Maya, se ubica en una zona tropical donde las enfermedades transmitidas por mosquitos aumentan considerablemente durante la temporada de lluvias. El dengue, en particular, ha experimentado brotes recurrentes en años anteriores, lo que ha sobrecargado los recursos sanitarios locales y generado preocupación pública.

A pesar de las campañas preventivas, el rápido desarrollo urbano de la ciudad, que a menudo supera el crecimiento de la infraestructura, ha dado lugar a zonas sin un drenaje adecuado ni una gestión eficiente de los residuos. Cuando llegan las lluvias, estos espacios se convierten en focos de agua estancada e, inevitablemente, de mosquitos.

Los lugareños dicen que ya han visto esto antes. No quieren que la historia se repita.

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Los residentes exigen medidas y fumigación.

Las peticiones de los residentes ya no son cesantes. Desde Tumben Kaa hasta el Ejido, los vecinos instan a las autoridades sanitarias municipales a enviar brigadas de fumigación e intensificar las medidas de control de larvas antes de que surjan casos.

“Por las tardes es insoportable. No se puede salir al patio. Hemos probado con ventiladores y repelentes, pero no es suficiente”, dijo María López de Tumben Kaa. “La gente tiene sarpullido y picazón todo el día. Necesitamos ayuda urgentemente”.

Otros se hicieron eco de su preocupación, incluidos los dueños de tiendas y los gerentes de pequeños hoteles de la zona, quienes afirman que el aumento de mosquitos está empezando a afectar a sus negocios.

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“Si los huéspedes sufren picaduras toda la noche, no volverán. Peor aún, les dirán a otros que no vengan a Tulum”, dijo un hotelero local que prefirió permanecer en el anonimato. “Esto nos afecta a todos, no solo a las familias”.

Un punto de presión silencioso

La imagen de Tulum como un idílico pueblo costero está estrechamente ligada a su floreciente economía turística. Pero nada arruina tanto el ambiente como un enjambre de mosquitos.

Con la llegada de la temporada de lluvias, el riesgo es doble: mayor incomodidad para los residentes y un posible impacto negativo en la experiencia de los visitantes. Algunos comerciantes locales temen que la reputación del pueblo se vea perjudicada si el problema de los mosquitos persiste sin control.

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Algunos ya reportan señales de malestar entre los visitantes. “Algunos turistas nos preguntaron si había un brote de dengue. Les dijimos que no, pero ¿quién sabe por cuánto tiempo?”, comentó un camarero de un popular café en La Veleta.

No se trata solo de comodidad. Se trata de percepción. Y la percepción, especialmente en una ciudad turística como Tulum, puede cambiar rápidamente.

A la espera de la Municipalidad

Hasta el momento, la respuesta de las autoridades locales ha sido limitada. Los residentes no solo piden fumigación, sino también campañas educativas sobre cómo limpiar patios, eliminar criaderos de insectos y usar repelentes de manera efectiva.

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Elena Martín, residente del ejido, lo resumió así: “No queremos que se repita lo de años anteriores, cuando esperaban a que la gente se enfermara. La prevención debe ser lo primero”.

Esa es la frase a la que muchos se aferran mientras soportan otra noche bochornosa.

Una lucha familiar en una ciudad en transformación.

Esta no es la primera vez que Tulum enfrenta problemas de salud relacionados con deficiencias en la infraestructura y cambios climáticos estacionales. Pero con el crecimiento de su población y la construcción de nuevos proyectos en terrenos que antes estaban cubiertos de bosques, el equilibrio entre crecimiento y sostenibilidad se siente más frágil que nunca.

El Tulum Times ha informado sobre problemas que van desde la escasez de agua hasta las dificultades en la gestión de residuos, y ahora los mosquitos vuelven a ser un punto álgido, revelando fisuras sistémicas más profundas.

En lugares como Cancún y Playa del Carmen, las respuestas municipales ante las plagas de mosquitos suelen ser más rápidas, contar con mayor financiación y estar mejor coordinadas. Este contraste no ha pasado desapercibido en Tulum, donde los residentes se preguntan: ¿por qué no aquí también?

Mientras la ciudad espera una respuesta oficial, lo que está en juego sigue siendo importante. No solo para la salud, sino también para la confianza. Si se producen brotes, los residentes recordarán el silencio.

“Un pueblo como Tulum no puede permitirse el lujo de esperar. No cuando las señales ya están aquí”, dijo alguien. Y tal vez esa sea la frase que debería resonar.

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¿Se trata simplemente de otra molestia estacional, o de una señal de problemas más profundos que Tulum debe abordar finalmente?

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