La brisa caribeña es cálida, pero el optimismo que recorre el sector hotelero de Tulum este invierno podría ser aún mayor. Tras meses de baja afluencia turística, los hoteleros de la Riviera Maya anticipan una recuperación que podría elevar la ocupación en diciembre hasta un 90 por ciento.

Ese es el pronóstico de Claudio Cortés Méndez, comisionado local de la confederación sindical CROC, quien afirma que los primeros indicios apuntan a una sólida temporada alta. Si se mantiene la tendencia actual, y salvo cancelaciones de última hora, los hoteleros podrían cerrar 2025 con habitaciones prácticamente llenas.

Un ascenso lento desde un tranquilo septiembre

Septiembre no fue un buen mes. Con niveles de ocupación que fluctuaron entre el 40 y el 60 por ciento, muchos hoteles locales operaron por debajo de su umbral de sostenibilidad. Pero esta baja no se quedó callada. En respuesta, los hoteleros lanzaron agresivas promociones en redes sociales, ofreciendo paquetes todo incluido desde tan solo 1600 pesos por noche, la mitad de la tarifa habitual durante la temporada alta.

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“Si alcanzamos el 60 por ciento, podremos mantener a todos nuestros equipos trabajando”, explicó Cortés Méndez. “Estas promociones no se tratan solo de reservas. Se trata de proteger los medios de subsistencia”.

Y eso es precisamente lo que está ocurriendo. Las reservas para noviembre ya muestran una tendencia al alza, con una ocupación prevista cercana al 75 por ciento. Es un ascenso lento y gradual, y parece estar dando sus frutos.

Canadienses, europeos y un respiro del frío.

¿Qué hay detrás de este aumento de visitantes durante el invierno? Según Cortés Méndez, se debe principalmente a los turistas procedentes de Europa y Canadá. Estos viajeros, cansados de los cielos grises y los vientos gélidos, buscan refugio en las soleadas playas de Tulum y la costa de Quintana Roo.

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En comparación con los bulliciosos centros turísticos de Cancún o Playa del Carmen, Tulum ofrece una escapada más tranquila y cuidadosamente planificada. Y este año, además, tiene una ventaja: mucha menos alga sargazo.

Playas limpias, un panorama más despejado

A diferencia de inviernos anteriores, marcados por densas capas de sargazo en la costa, esta temporada se observa una notable disminución en la acumulación de algas, un hecho que no pasa desapercibido para los turistas que regresan. Para muchos, la ausencia de este indeseado huésped refuerza la reputación de Tulum como un paraíso caribeño paradisíaco.

Si bien la ciencia que explica la reducción del sargazo sigue siendo compleja, la conclusión local es sencilla: mejores playas significan mejores negocios.

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Como comentó un empleado del hotel de forma confidencial: “El año pasado, pasábamos la mitad de las mañanas quitando algas. Este año, podemos centrarnos en los huéspedes”.

El lado humano de la recuperación

Más allá de las cifras y las curvas de reservas, se esconde una historia más discreta. La historia del personal de cocina que conservó su empleo gracias a que la ocupación alcanzó el porcentaje justo. De los recepcionistas que no tuvieron que emigrar a otras ciudades para encontrar trabajo. Y de los pequeños hoteleros que se arriesgaron con tarifas con descuento y ahora ven cómo sus huéspedes regresan.

Es una historia que se repite a lo largo de la costa, desde los exclusivos alojamientos ecológicos de Tulum hasta sus lujosos complejos turísticos frente al mar.

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“Hay algo poderoso en ver cómo un pueblo recupera su ritmo”, dijo el dueño de un café local. “Se siente en las calles, en la forma en que la gente vuelve a hablar del futuro”.

¿Pueden las promociones garantizar el éxito a largo plazo?

Pero no todo es seguro. La fuerte dependencia de los precios promocionales plantea una pregunta pendiente: ¿podrá el sector hotelero de Tulum mantener la rentabilidad con tarifas tan bajas?

Existe una tensión latente entre la ocupación y los márgenes de beneficio. Los hoteleros pueden llenar sus habitaciones, pero ¿cuadrarán las cuentas una vez que termine la temporada?

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Algunos observadores sugieren que este invierno podría servir como un punto de inflexión, un período de recuperación que priorice la reputación a largo plazo sobre las ganancias a corto plazo. Si los huéspedes se marchan satisfechos, es probable que regresen o recomienden Tulum a otros.

En este sentido, 2025 podría convertirse en un año clave. No solo para la recuperación, sino también para redefinir el funcionamiento del turismo en la era posterior al sargazo y al confinamiento.

Un optimismo cauteloso de cara a las vacaciones.

Por ahora, el ambiente es cauteloso, pero esperanzador. Con una ocupación prevista del 75 % para mediados de noviembre y un posible pico del 90 % en diciembre, el sector hotelero local se prepara para una recuperación muy necesaria.

¿Qué está en juego? Los empleos, sin duda. Pero también la confianza de un pueblo que ha superado más de una tormenta, tanto literal como económica.

Y a medida que el sol se pone sobre el Caribe cada tarde, iluminando las playas con tonos dorados y rosados, se va formando un acuerdo tácito: Tulum sigue mereciendo la pena el viaje.

“Hemos trabajado mucho para mantenernos abiertos”, dijo Cortés Méndez. “Ahora, estamos listos para recibir al mundo de nuevo”.

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¿Marcará este invierno un punto de inflexión en la recuperación del turismo de Tulum?