La Secretaría de Salud de Quintana Roo removió el miércoles a su inspector de salud de mayor rango en Tulum, dos días después de que una investigación de Milenio reportara denuncias por extorsión de parte de comerciantes de todo el municipio.

Emigdio Morales Mezquita, quien encabezaba la ventanilla de atención de la Coordinación de Protección contra Riesgos Sanitarios para la Zona Centro, fue separado de su cargo por la Secretaría de Salud de Quintana Roo, conocida como Sesa. El departamento fue explícito en aclarar que esto no es un castigo. Calificó la medida como una acción administrativa preventiva destinada a permitir que los investigadores trabajen sin interferencias, y señaló que la presunción de inocencia aplica a Morales Mezquita en todo momento.

Para los restaurantes, hoteles y pequeños comercios que dicen haber pagado a inspectores durante años, la remoción es la primera vez que una institución estatal reconoce públicamente que algo en el sistema de inspección sanitaria de Tulum puede estar roto.

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Cómo las acusaciones de extorsión del inspector de Tulum llegaron al estado

El caso salió a la luz pública el 13 de julio, cuando Milenio publicó testimonios de comerciantes y visitantes en Tulum. Los dueños describieron inspecciones que funcionaban menos como visitas regulatorias que como rondas de cobro, e identificaron a Morales Mezquita como el funcionario que las coordinaba. Según cifras que reportó el medio, la práctica alcanzaba aproximadamente la mitad de los negocios del municipio, y las denuncias se remontan al menos a tres años atrás.

Dos días después, Sesa emitió su comunicado. El departamento dijo que su Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios mantiene coordinación cercana con la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, o Cofepris, y con otras autoridades competentes para investigar cualquier denuncia de inmediato. Señaló que la vigilancia sanitaria en Quintana Roo continúa con normalidad, y reiteró una política de tolerancia cero hacia conductas que violen la ley.

Lo que el comunicado no señaló fue si alguien había presentado una denuncia penal.

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Una agencia federal sin oficina en el municipio

El detalle que da a las acusaciones su arista más afilada provino de la propia Cofepris. Días antes de la remoción, la comisión federal aclaró que no cuenta con delegación en Tulum e hizo recaer los casos de extorsión nuevamente en la autoridad estatal, la Dirección de Protección contra Riesgos Sanitarios.

Esa aclaración es importante porque los comerciantes describieron consistentemente a los inspectores que los visitaban como personal de Cofepris. Si la agencia federal no tiene presencia en el municipio, entonces cualquiera que conducía inspecciones en su nombre no era quien decía ser. El regidor Eugenio Barbachano, quien encabeza la Comisión Anticorrupción del cabildo de Tulum, ha exigido que Morales Mezquita enfrente enjuiciamiento por usurpación de funciones, un delito penal conforme a la ley mexicana.

El nombre de Morales Mezquita aparece en documentos de gobierno de Quintana Roo y boletines oficiales desde 2023, listado como jefe de la ventanilla de la DPRIS en Tulum. En ese cargo participó en operaciones de inspección sanitaria, incluida la remoción de máquinas dispensadoras de vaporizadores, y en campañas para alentar a los residentes a reportar emergencias de salud. Milenio reportó que el único registro que localizó vinculando a Morales Mezquita con Cofepris fue un certificado que confirmaba que completó un curso de capacitación en 2023 sobre el código de ética del estado y el sistema anticorrupción.

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Qué dicen que pagaban los dueños, y por qué casi nadie presenta una denuncia

La mecánica, según la han descrito comerciantes a medios regionales, sigue un patrón. Los inspectores llegan y buscan intensamente una violación. Una vez que se documenta una, la multa se vuelve negociable. Noticaribe reportó testimonios que ubicaban los montos entre 20,000 y 50,000 pesos, con una alternativa ofrecida en el acto. Pagar una cantidad grande para resolver el trámite legalmente, o pagar una cantidad menor cada mes y quedarse en paz.

"Cada año en mis restaurantes se han llevado miles de pesos en sobornos, y ni siquiera era Cofepris", dijo un empresario a medios locales después de enterarse de la remoción. La persona habló de forma anónima, como ha sucedido con prácticamente todo dueño de negocio en esta historia, citando miedo a represalias.

Ese miedo es la razón por la cual el esquema, si las acusaciones se sostienen, pudo funcionar durante años sin dejar rastro en papel. Barbachano le dijo a Milenio que la forma en que funcionan estas operaciones rara vez deja evidencia, porque las amenazas de cierre terminan en arreglos en efectivo hechos fuera de registro. Ha pedido a las víctimas que se presenten y presenten denuncias formales para que los investigadores tengan algo en qué basarse.

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Un regidor acusa al secretario de salud estatal de ocultar las denuncias

Barbachano ha dirigido sus críticas más duras no al funcionario removido sino al hombre por encima de él. En declaraciones a The Tulum Times, el regidor acusó al secretario de Salud estatal Flavio Carlos Rosado de encubrir la situación, diciendo que había presentado denuncias del sector privado al secretario reiteradamente durante varios años.

"Lejos de ayudar y encontrar soluciones, Flavio nos dijo que llevaría nuestras denuncias a las autoridades correspondientes, algo que nunca sucedió", dijo Barbachano. Describió la operación como un fraude activo a la vista de todos de una magnitud raramente vista, y dijo que la respuesta no debe detenerse en Morales Mezquita. Está pidiendo la remoción de Rosado por negligencia institucional.

Rosado no ha respondido públicamente a la acusación. The Tulum Times buscó comentarios de la Secretaría de Salud respecto a los señalamientos de Barbachano y publicará la posición del departamento si responde. Rosado permanece en su cargo, y el comunicado anunciando la remoción fue emitido por el departamento que encabeza.

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No se ha anunciado caso penal alguno

Hasta el jueves, ni Sesa ni la Fiscalía General del Estado habían confirmado que una investigación penal esté abierta en contra de Morales Mezquita, y no se han presentado cargos públicamente. Él no ha hecho declaración pública alguna, y retiene la presunción de inocencia que la propia secretaría de salud invocó.

Las próximas señales serán concretas. Si el estado presenta una denuncia propia. Si alguno de los comerciantes que hablaron anónimamente con reporteros está dispuesto a poner su nombre a una denuncia formal. Y si la ventanilla de inspección en Tulum reabre bajo un nombre diferente haciendo el mismo trabajo.


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