Hay un momento en Tulum en el que todo se detiene. La música, las risas, las olas, incluso la selva parece callar. Sucede justo antes de la medianoche del 15 de septiembre, cuando cientos de voces se alzan al unísono, resonando en el aire caribeño: “¡Viva México!”

Y en ese momento, no hace falta ser mexicano para sentirlo. Basta con estar aquí.

Un grito que viajó durante siglos

Hace más de 200 años, en la tranquila madrugada del 16 de septiembre de 1810, un sacerdote llamado Miguel Hidalgo hizo sonar una campana en el pueblo de Dolores. Pero no llamaba a la gente a misa. Los llamaba a la esperanza, a la unidad, a la libertad. Ese simple acto, conocido como El Grito de Dolores , desencadenó la guerra por la independencia de México de España.

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Lo que siguió fue una lucha feroz y dolorosa que duró más de una década. Pero de ese fuego nació una nación.

Hoy en día, ese espíritu sigue vivo, no solo en museos o libros de texto, sino en pueblos como Tulum , donde el pasado y el presente conviven en armonía.

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Cómo celebra Tulum el Grito

En un lugar conocido por sus playas de aguas turquesas y su espíritu bohemio, la celebración del Día de la Independencia en Tulum podría sorprenderte. No es solo un festival, es una experiencia.

La noche del 15 de septiembre, el pueblo se transforma . Las calles se engalanan con luces de colores y papel picado. Las familias se reúnen temprano y los niños visten trajes tradicionales. El aroma de los tamales, el pozole y el elote impregna el aire. Los músicos afinan sus guitarras, las bailarinas preparan sus faldas y los turistas, muchos por primera vez, descubren una faceta de México que no esperaban.

A las 11 de la noche, la plaza del pueblo queda en silencio. Entonces el alcalde da un paso al frente, repitiendo las mismas palabras que Hidalgo pronunció una vez, cada nombre gritado más fuerte que el anterior: