En un mundo donde el sector inmobiliario suele ser sinónimo de especulación, densidad y prisas, aún hay quienes creen en el poder de la jardinería. Jardinería que fomenta la comunidad, la identidad y la belleza. Entre ellos se encuentra Matías Carosio , argentino de nacimiento, mexicano por elección y ciudadano de todo lugar que se atreve a soñar con propósito.

Matías no es solo un promotor inmobiliario. Es un creador de espacios. Un conector. Un alquimista de la transformación que ha aprendido, a través de años de experiencia en dos países y dos sectores, que no basta con construir estructuras; también hay que construir un sentido de pertenencia.

De Chascomús al Caribe: Una brújula guiada por el instinto.

Nacido en Chascomús, un tranquilo pueblo argentino rodeado de lagunas, Matías creció inmerso en el negocio familiar. Su abuelo, su padre y sus tíos fundaron Carosio, una empresa de materiales de construcción, hace más de 40 años. La compañía se dedica a la venta y distribución de materiales de construcción, desde accesorios de baño hasta productos de acabado y hormigón a granel de su propia planta. Fue allí, entre cadenas de suministro, logística y reuniones familiares, donde aprendió dos verdades fundamentales: que toda fortaleza comienza con cimientos sólidos y que ningún negocio prospera sin confianza.

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Estudió Administración de Empresas en la UADE y, con tan solo 20 años, dejó la comodidad de su hogar. Invitado por un amigo de la universidad, llegó a Playa del Carmen para trabajar en un bar-lounge llamado El Cielo . Lo que comenzó como un trabajo temporal se convirtió en su vocación. Empezó organizando eventos de moda y contribuyendo a posicionar la Riviera Maya como destino internacional. Esa primera experiencia le enseñó que los destinos se pueden crear y que detrás de cada gran lugar se esconde una historia aún más fascinante.

Un pie en el hormigón, el otro en la visión.

De vuelta en Argentina, se integró al negocio familiar, rotando por las áreas de compras, logística y atención al cliente. Sin embargo, una voz más sutil seguía llamándolo: el deseo de crear algo propio, algo guiado más por la intuición que por la herencia.

Participó en misiones comerciales gubernamentales, cofundó una empresa de producción de moda y mantuvo estrechos lazos con México. Pero en 2018, tras observar la inestabilidad del clima en Argentina y percibir las crecientes oportunidades en México, tomó una decisión: regresar a Tulum y echar raíces a largo plazo.

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Más que un lugar, un propósito.

Matías visitó Tulum por primera vez en 2007 e inmediatamente sintió algo especial. No solo belleza natural, sino energía. Alma. Un sentido de pertenencia. Pero también percibió su fragilidad: un paraíso bajo presión.

En las últimas décadas, Tulum ha experimentado una transformación explosiva. De ser un tranquilo pueblo costero venerado por sus ruinas mayas y aguas turquesas, se convirtió en un destino turístico de renombre mundial, atrayendo a buscadores espirituales, nómadas digitales, promotores inmobiliarios de lujo y turismo masivo. Este crecimiento trajo consigo dificultades: degradación ambiental, expansión descontrolada y pérdida de la identidad local. Matías llegó no para replicar esa tendencia, sino para reorientarla.

En 2020, conoció a Roberto Kelleher, director ejecutivo de Grupo Inmobiliaria , una de las promotoras inmobiliarias más visionarias de México. En ellos encontró una filosofía compartida: crecimiento con integridad, belleza con propósito.

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En 2021, Matías se unió a Inmobilia como desarrollador de negocios. Desde entonces, se ha convertido en una figura clave en los proyectos más ambiciosos de la firma. Su rol no es transaccional, sino transformador. Conecta la esencia de Tulum, su cultura, espíritu y comunidad, con las exigencias de la inversión de alto nivel y las marcas hoteleras globales.

Uno de sus mayores logros ha sido liderar la colaboración con Faena Group para desarrollar un concepto único de hostelería y residencia en Tulum. No se trataba solo de lujo, sino de repensar el potencial del sector inmobiliario: un espacio para la cultura, la sostenibilidad y la comunidad.

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Construyendo con conciencia: El sello distintivo de Carosio

Matías ha impulsado lo que él llama “proyectos con ADN”: desarrollos de baja densidad que utilizan materiales orgánicos, integran a artistas locales y respetan el entorno. Habla a menudo de construir no solo para obtener rentabilidad, sino también para generar significado.

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Él cree que el sector inmobiliario debe aspirar a realzar, no solo a ocupar. Destinos como Tulum merecen algo más que condominios genéricos. Y que los promotores deben actuar como guardianes, no como invasores.

Esta visión ha influido en todo, desde los planes maestros hasta el marketing. Insiste en respetar la cultura local, involucrar a los equipos locales y preservar la energía única de cada lugar. Para él, la sostenibilidad no es una moda, es una responsabilidad.

Inmobilia, la empresa donde Matías desempeña un papel estratégico clave, se ha convertido en un referente en Latinoamérica en el sector inmobiliario premium con propósito. Con más de 20 años en el mercado, Inmobilia desarrolla comunidades que integran arquitectura de clase mundial, relevancia cultural y responsabilidad ambiental a largo plazo. Su portafolio abarca los destinos más emblemáticos de México, desde Yucatán hasta la Ciudad de México, de Tulum a Los Cabos, siempre buscando equilibrar el crecimiento con la autenticidad. Más información en inmobilia.mx .

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Bienes raíces con repercusión global

El enfoque de Matías se alinea con un creciente movimiento internacional que replantea el sector inmobiliario, concibiéndolo no solo como infraestructura económica, sino también como una responsabilidad cultural y ecológica. En todo el mundo, promotores innovadores en lugares como Copenhague, Medellín y Bali están integrando diseño, naturaleza y comunidad para crear proyectos que trascienden la mera construcción.

Carosio pertenece a esa estirpe: visionarios que miden el éxito no solo por el volumen de ventas, sino por las historias que un lugar sigue contando después de que los promotores se hayan marchado.

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Una vida alineada

Fuera del trabajo, Matías encuentra inspiración en la naturaleza de Tulum. Camina por la selva. Visita Sian Ka'an. Vive cerca de Holistika y se identifica profundamente con su filosofía centrada en el bienestar. Estos momentos no son una evasión del trabajo, sino una fuente de energía para seguir trabajando.

Reflexiona abiertamente sobre su propia evolución. Admite que al principio de su carrera fue impulsivo y demasiado ambicioso. Necesitó tiempo, estructura y mentores para canalizar esa energía. Atribuye a Inmobilia el haber contribuido a su madurez profesional y expresa su sincera gratitud a sus colegas.

Expresa su profundo agradecimiento a todo el equipo de Inmobilia, liderado por Roberto Kelleher y Mauricio López Rivera, así como a la junta directiva y a cada miembro del personal involucrado en sus proyectos. Para Matías, el valor más importante en todo lo que logran es el trabajo en equipo. No es un principio abstracto, es el motor que impulsa cada hito.

El constructor de puentes

Lo que convierte a Matías Carosio en un líder de esta época no es solo su experiencia, que sin duda posee. Es su capacidad para conectar con la gente. Para escuchar atentamente. Para ver tanto el alma de un lugar como la estructura que necesita para prosperar.

Los proyectos de Inmobilia no son monumentos al ego. Son ecosistemas de intención. Y revelan un tipo de liderazgo singular: humilde, comprometido y transformador.

Hoy, Matías no sueña con rascacielos, sino con legados. Su enfoque está en sembrar semillas, cultivar equipos y generar un efecto dominó que se extienda mucho más allá de los límites de la propiedad.

Porque cuando construyes con alma, el impacto es exponencial.

¿Qué quedará?

Dentro de muchos años, mucho después de que los planos se hayan desvanecido y los ciclos del mercado hayan cambiado, lo que permanecerá serán los espacios que respiran. Aquellos que respetaron la selva. Que invitaron a artistas. Que dieron trabajo significativo a la gente local. Que no solo ocuparon la tierra, sino que la honraron.

Matías Carosio construye para ese futuro. Un futuro donde la arquitectura sirve a la memoria. Donde el lugar se convierte en legado. Donde el sueño no es la expansión, sino la trascendencia.