Los comerciantes del centro artesanal cercano a la Zona Arqueológica de Tulum afirman que Grupo Mundo Maya no está cumpliendo los acuerdos alcanzados con las autoridades municipales, estatales y federales para facilitar el acceso de visitantes y residentes al Parque del Jaguar. La queja se centra en las restricciones reportadas los domingos, las cuales, según los vendedores locales, limitan la circulación dentro del parque y afectan el acceso a la zona comercial, vinculada a uno de los corredores turísticos más importantes de Tulum.
Según Rufino Hernández Jiménez, tesorero del condominio del centro artesanal, las restricciones afectan tanto a los visitantes nacionales como a los residentes de Quintana Roo que ingresan al parque. Afirmó que las medidas que se aplican actualmente no reflejan lo acordado en reuniones previas con las autoridades.
Esto es importante en Tulum porque el acceso a la zona arqueológica está directamente vinculado al comercio local, la afluencia de visitantes y el funcionamiento diario de los negocios que dependen del tránsito peatonal cerca de uno de los sitios más conocidos del municipio. Según los comerciantes, las personas afectadas incluyen vendedores locales, turistas nacionales y residentes del estado que buscan ingresar o desplazarse dentro del parque. Lo que cambia ahora es que los comerciantes están pidiendo públicamente a las autoridades de los tres niveles de gobierno que intervengan y hagan cumplir los términos que, según afirman, ya se habían acordado.
Los comerciantes afirman que las restricciones dominicales siguen vigentes.
Hernández Jiménez afirmó que los principales problemas se han hecho más evidentes los domingos, cuando, según alega, las condiciones de acceso han dificultado el tránsito por el Parque del Jaguar. Sostuvo que las restricciones actuales están afectando tanto a los visitantes nacionales como a los residentes de Quintana Roo, a pesar de los compromisos previos destinados a facilitar el tránsito.
Según indicó, esos compromisos se discutieron en reuniones con autoridades, entre ellas la gobernadora de Quintana Roo, Mara Lezama, y la secretaria federal de Turismo, Josefina Rodríguez. De acuerdo con su versión, los acuerdos alcanzados a mediados de noviembre tenían como objetivo facilitar el acceso a los residentes locales y a los turistas nacionales.
Pero Hernández Jiménez afirmó que la situación sobre el terreno no ha cambiado como se había prometido.
"Realmente, los acuerdos no han sido respetados hasta hoy en día. Yo estuve en las reuniones y ahí se dijo una cosa, pero en la práctica no se está aplicando", dijo.
Su declaración plantea la queja no como una disputa sobre una nueva política, sino sobre la implementación de compromisos que, según los comerciantes, ya estaban definidos. En la práctica, la cuestión no radica solo en si los visitantes pueden entrar, sino en si pueden transitar por el parque de manera que se facilite la actividad normal en torno al centro artesanal.

Las preocupaciones sobre el acceso afectan a la economía local.
Para los comerciantes que trabajan cerca de la zona arqueológica, el acceso no es un asunto secundario. De ello depende si los visitantes llegan a las zonas comerciales, cuánto tiempo permanecen en la zona y si los negocios locales reciben el flujo de clientes del que dependen.
Hernández Jiménez afirmó que los acuerdos tenían como objetivo facilitar el tránsito de los residentes de Quintana Roo y mejorar la movilidad dentro del parque. Sin embargo, señaló que ahora se reportan limitaciones que afectan el acceso y la circulación en la zona.
Esa queja tiene repercusiones económicas en Tulum, ya que el centro artesanal depende del flujo de visitantes vinculado a la zona arqueológica. Cualquier restricción que ralentice la circulación, reduzca la comodidad o disuada a los viajeros nacionales de entrar en la zona podría afectar las ventas de los comerciantes y trabajadores locales cuyos ingresos dependen del turismo.
La preocupación expresada por los comerciantes va más allá de las molestias de un solo fin de semana. Argumentan que los repetidos obstáculos en la entrada a un lugar tan concurrido pueden perjudicar al destino si no se solucionan. En un municipio que depende del turismo, la diferencia entre el libre acceso y la restricción de movimiento puede hacerse rápidamente evidente en el comercio local.
Y el tema es especialmente delicado porque la zona arqueológica es más que un monumento. Es también una puerta de entrada. Por eso, cada decisión sobre el acceso tiene consecuencias que van más allá del propio parque, afectando a los comerciantes, los patrones de transporte y la imagen pública del destino.
La suspensión del tren turístico aumenta la presión.
Hernández Jiménez también informó que el “tren” turístico que opera dentro del parque ha sido suspendido los domingos. Describió este servicio como una importante opción de transporte para los visitantes que transitan por la zona y señaló que contribuía a generar un mayor flujo de personas hacia los espacios comerciales del centro artesanal.
La suspensión es importante porque la movilidad interna puede determinar si los visitantes continúan su recorrido por la zona o limitan sus desplazamientos. Para los negocios ubicados a lo largo o cerca de esos caminos, la disponibilidad de transporte puede influir directamente en la actividad comercial.
Desde la perspectiva de los comerciantes, el problema no radica solo en el acceso a la entrada, sino también en las condiciones que encuentran los visitantes una vez dentro. Según Hernández Jiménez, facilitar la circulación dentro del parque era uno de los temas que se habían tratado con las autoridades. La suspensión del servicio de transporte dominical, a su juicio, contradice ese objetivo.
Esa combinación de restricciones de acceso y la reducción del transporte interno parece ser la causa de las quejas de los comerciantes locales. La preocupación es tanto operativa como simbólica: un destino conocido por recibir visitantes en uno de los sitios arqueológicos costeros más reconocidos de México depende de un sistema que funcione de manera predecible tanto para los turistas como para los residentes locales.
Un punto sutil subyace en el mensaje de los comerciantes. La política de acceso suele ser un tema administrativo, pero en lugares como Tulum, los trabajadores y los pequeños negocios la viven principalmente como una realidad cotidiana.

Piden a las autoridades que hagan cumplir los compromisos previos.
Hernández Jiménez advirtió que estas condiciones podrían perjudicar el turismo y la actividad económica local si no se corrigen. Su preocupación no se centraba únicamente en las molestias actuales, sino también en la posibilidad de volver a situaciones anteriores que, en su opinión, no beneficiaban al destino.
“Esperamos que no se llegue a situaciones como las anteriores, porque eso no beneficia al destino, al contrario, lo perjudica”, dijo.
Hizo un llamado a las autoridades municipales, estatales y federales para que aborden el problema y garanticen el cumplimiento de los acuerdos previamente establecidos. Este llamado refleja que la disputa, según la descripción de los comerciantes, implica la coordinación entre varios niveles de gobierno y el papel de Grupo Mundo Maya en la gestión de las condiciones de acceso.
Para los residentes y comerciantes de Tulum, el problema inmediato es sencillo. Los comerciantes quieren que se apliquen en la práctica las condiciones de acceso discutidas con las autoridades, especialmente los domingos, y que se restablezca la movilidad dentro del parque de manera que beneficie tanto a los visitantes como al comercio local.
El Tulum Times señala que la denuncia se centra en la aplicación de la ley, más que en el anuncio en sí. La postura de los comerciantes es que los compromisos ya se habían asumido y que lo que falta ahora es su cumplimiento.
Hernández Jiménez concluyó su intervención describiendo a Tulum como un lugar que merece un mejor trato, dado su papel como entrada principal a la Zona Arqueológica de Tulum y como un importante punto de acceso tanto para el municipio como para el estado.
Eso es lo que está en juego de cara al futuro: si las autoridades armonizarán las condiciones de entrada y movilidad con los acuerdos del Parque del Jaguar que, según los comerciantes, se alcanzaron hace meses. Nos encantaría conocer su opinión. Únase a la conversación en las redes sociales de The Tulum Times. ¿Cómo debería gestionarse el acceso al Parque del Jaguar para proteger tanto a los visitantes como a los negocios locales?
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