Un turista canadiense denunció en redes sociales haber sido extorsionado por policías en Tulum tras ser detenido por una infracción menor de tránsito relacionada con un auto de alquiler. Según su relato, los agentes lo amenazaron con confiscarle su identificación, lo que le habría hecho perder su vuelo de regreso, a menos que les pagara 2500 pesos en efectivo.

El incidente fue descrito en una publicación de la plataforma Reddit por un usuario identificado como "ndatok". El turista dijo que la detención ocurrió en la zona hotelera, donde la policía lo detuvo por tener una luz trasera apagada en el vehículo de alquiler que conducía.

La detención policial se intensificó tras revelarse los detalles del vuelo.

En su relato, el visitante canadiense explicó que optó por alquilar un coche tras comprobar que los taxis en Tulum eran excesivamente caros. Afirmó que esta decisión lo expuso inesperadamente a lo que describió como extorsión policial.

El turista escribió que el agente inicialmente le preguntó sobre el vehículo y luego cuándo tenía previsto su vuelo. Tras responder que se marchaba al día siguiente, el tono de la conversación cambió.

Según la publicación, el agente presentó dos opciones. Una era retener la licencia de conducir del turista hasta el día siguiente e imponerle una multa de tránsito de 3.500 pesos. La otra era realizar un pago inmediato en efectivo de 2.500 pesos para evitar mayores consecuencias.

El turista dijo que optó por pagar el dinero en el acto porque no quería arriesgarse a perder su vuelo ni a agravar la situación delante de su pareja.

La experiencia con el alquiler de coches agravó la frustración del visitante.

La supuesta extorsión policial no fue la única experiencia negativa que el visitante describió durante su estancia. El turista también relató problemas relacionados con el alquiler de un vehículo en Tulum.

Según su publicación, primero consultó los precios de alquiler de autos en línea y luego visitó una agencia de alquiler en persona. Allí le informaron que el precio anunciado no incluía el seguro obligatorio. Al añadir el seguro, el costo final, según relata, se triplicó en comparación con la tarifa original en línea.

El turista no mencionó el nombre de la empresa de alquiler, pero afirmó que la experiencia contribuyó a su insatisfacción general con el destino.

“No creo que vuelva”, escribió, y añadió que, tras visitar otras partes de México, cree que hay mejores opciones para los viajeros.

Otros extranjeros relataron encuentros similares con la policía.

La publicación generó numerosos comentarios de otros viajeros extranjeros que afirmaron haber vivido situaciones similares con la policía local. Algunos comentaristas aseguraron haber sido extorsionados en más de una ocasión, mientras que otros señalaron que esta práctica no era exclusiva de Tulum, sino que también ocurría en otros destinos turísticos mexicanos.

Varios comentaristas aconsejaron a los visitantes evitar conducir coches de alquiler o rechazar los pagos en el momento, aunque no se citó ninguna directriz oficial en la discusión. Los relatos compartidos eran anecdóticos y se basaban en experiencias personales, pero ponían de manifiesto la preocupación recurrente de algunos turistas respecto a las interacciones con las fuerzas del orden.

Las quejas reiteradas generan preocupación en el sector turístico.

En Quintana Roo, especialmente en destinos turísticos muy concurridos como Tulum, circulan desde hace años denuncias de presunta extorsión policial a turistas. Si bien las autoridades estatales y municipales han anunciado periódicamente medidas para abordar estas irregularidades, siguen apareciendo quejas en internet, que a menudo cobran repercusión en plataformas internacionales.

Grupos empresariales locales y defensores del turismo ya habían advertido que este tipo de incidentes, incluso cuando se comparten informalmente en las redes sociales, pueden dañar la reputación de destinos que dependen en gran medida de los visitantes internacionales.

Una sola publicación puede no representar la totalidad de las prácticas policiales, pero los relatos repetidos pueden influir en las decisiones de viaje, especialmente entre los visitantes que no están familiarizados con los procedimientos locales o que se muestran reacios a cuestionar la autoridad en un país extranjero.

¿Qué está en juego para la imagen turística de Tulum?

El relato de la turista canadiense subraya las preocupaciones persistentes sobre la confianza de los visitantes, la transparencia en la aplicación de la ley y la percepción general de seguridad y equidad en las interacciones con las autoridades. A medida que Tulum continúa atrayendo viajeros de Norteamérica y Europa, experiencias como esta pueden influir en las opiniones mucho más allá de un solo viaje.

Aún no está claro si la supuesta extorsión refleja una mala conducta aislada o un problema sistémico. Lo que sí es seguro es que la visibilidad de estas denuncias, amplificada por las redes sociales, ejerce una presión renovada sobre las autoridades locales para que atiendan las quejas y garanticen a los visitantes que las normas se aplican de forma legal y coherente.

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¿Cómo deberían responder los destinos que dependen del turismo cuando siguen apareciendo en internet acusaciones como esta?

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