Un choque de derechos de la naturaleza y ambiciones de megaproyectos
Un choque de derechos de la naturaleza y ambiciones de megaproyectos

marzo 4, 2024
Today´s Paper

marzo 4, 2024

Un choque de derechos de la naturaleza y ambiciones de megaproyectos

Un choque de derechos de la naturaleza y ambiciones de megaproyectos

TULUM, México – La región sur de México es testigo de una apremiante confluencia de ecocidio y etnocidio, un pronunciamiento condenatorio del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza. El foco de su escrutinio no es otro que el polémico “Tren Maya”, actualmente en construcción dentro de la Península de Yucatán. En un decreto inequívoco, el panel de jueces ha castigado al estado mexicano por sus transgresiones contra el mundo natural y el patrimonio biocultural del pueblo maya.

La trascendental audiencia, que diseccionó los entresijos del caso Tren Maya, se desarrolló a principios de marzo de 2023, en el contexto de Valladolid, Yucatán. Aquí, el quinteto de jueces del Tribunal prestó atención a los habitantes, científicos, académicos y entidades no gubernamentales de la región. Se aventuraron en las mismas comunidades afectadas y exploraron los sitios donde se está realizando el ferrocarril, una empresa emblemática impulsada por la administración de Andrés Manuel López Obrador. Llegando a la culminación de julio, el poder judicial presentó un expediente completo de 74 páginas que describe la lógica detrás de su veredicto, junto con una serie de recomendaciones pragmáticas.

Esta iniciativa polarizadora se manifiesta como una línea ferroviaria expansiva de 1500 kilómetros, que cuenta con una constelación de 19 estaciones, 12 puntos de parada y “centros de desarrollo” estratégicos. Además, el proyecto contempla la instalación de tres aeropuertos y seis hoteles en las inmediaciones. En particular, estos hoteles, como se reveló, están bajo el control de la Secretaría de la Defensa Nacional, una entidad estrechamente relacionada con la construcción del ferrocarril.

Este esfuerzo está tomando forma en la Península de Yucatán, un terreno profundamente enredado en la extensión de la Selva Maya. La atención del Tribunal, por ejemplo, está firmemente señalada al hecho de que el ferrocarril cruzará o invadirá 15 áreas naturales protegidas, incluida la Reserva de la Biosfera de Calakmul.

Tren Maya de AMLO destruirá tesoros de Yucatán.gifw1200

“Después del Tren Maya, un intrincado esquema de reordenamiento territorial se está desmoronando en la Península de Yucatán, poniendo en peligro los ecosistemas y las comunidades mayas por igual”, afirmó la asamblea del Tribunal de cinco jueces: Fray Raúl Vera, un experimentado defensor de los derechos humanos en México; Maristella Svampa, reconocida investigadora argentina; Yaku Pérez, político y abogado ecuatoriano; Francesco Martone, activista italiano; y Alberto Saldamando, un defensor dedicado de los derechos indígenas.

Dentro del veredicto documentado, respaldado por una asamblea de 23 jueces honorarios, se subrayan las consecuencias del ferrocarril: “El Tren Maya exacerbará la desconexión ecológica entre las áreas de conservación, contribuyendo a la deforestación, aislando las poblaciones de flora y fauna, interrumpiendo los corredores biológicos, alterando los microclimas. , transformando hábitats y conduciendo especies hacia la extinción”.

Los miembros del Tribunal hacen un llamado clamoroso por el cese inmediato de esta empresa colosal. Asimismo, imploran la desmilitarización de los territorios indígenas, así como el cese de la persecución, amenazas, hostigamientos e intimidaciones a quienes se dedican a la salvaguarda de la naturaleza.

Concebidas como medidas restaurativas, el Tribunal ordena una serie de acciones, incluida la realización de una auditoría independiente, interdisciplinaria, transdisciplinaria e intercultural, con la participación de las comunidades afectadas. Esto irá acompañado de la reparación y restauración integral de los ecosistemas afectados negativamente por la implementación del Tren Maya, junto con sus instalaciones auxiliares.

En franco diálogo con Mongabay Latam, Natalia Greene, Secretaria del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza, profundiza en la génesis de este instrumento internacional, sus alcances, los fundamentos probatorios que llevaron al veredicto sobre el Tren Maya y por qué ahora es un imperativo para las naciones honrar los derechos bioculturales y reconocer a la naturaleza como una “entidad portadora de derechos”, un ser vivo y fuente de vida.

Una entrevista que revela las verdades del Tren Maya

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En una conversación exclusiva, una figura clave detrás del Tribunal Internacional por los Derechos de la Naturaleza revela información sobre los orígenes del tribunal y arroja luz sobre las terribles repercusiones del proyecto Tren Maya.

P: ¿Qué llevó a la creación del Tribunal Internacional de los Derechos de la Naturaleza?

R: La génesis del Tribunal se remonta a Cochabamba, Bolivia, en 2010. Se reunió un grupo diverso de personas de todo el mundo, compartiendo una creencia resuelta en el imperativo de defender los derechos de la naturaleza. Esta convicción colectiva dio origen a la Alianza Global por los Derechos de la Naturaleza, precursora del Tribunal.

El Tribunal se materializó cuatro años después, reflejando el marco del Tribunal Russell (establecido en 1966), que buscaba responsabilizar a los gobiernos por crímenes de guerra que estaban siendo pasados por alto. Ecuador ya había consagrado los derechos de la naturaleza en su constitución cuando el Tribunal entró en vigor, pero la plena realización de estos derechos seguía siendo incompleta. Además, otros estados aún tenían que abrazar los derechos de la naturaleza.

Operamos bajo la afirmación de que la naturaleza posee derechos inherentes no reconocidos por los estados, una situación que refleja el reconocimiento tardío de estos derechos por parte de los gobiernos. Nuestra postura se centra en la premisa de que la naturaleza, al estar viva, posee inherentemente estos derechos. Esto forma la base, instando a los estados a establecer un Tribunal vinculante. Nuestro enfoque está anclado en la ética; nuestros jueces son elegidos por su carácter ético y moral, lo que los convierte en representantes ideales para presidir casos, asegurando veredictos que repercuten en la sociedad civil. La piedra angular de nuestra jurisprudencia es la Declaración Universal de los Derechos de la Madre Tierra.

P: ¿Por qué ha sido un desafío tan grande el reconocimiento de los derechos de la naturaleza?

R: Nuestro Tribunal sostiene que prevalece una cuestión sistémica, al tratar a la naturaleza como una entidad subordinada. Nos esforzamos por cambiar este paradigma, abogando por un cambio sistémico.

Aquellos que se benefician de la explotación resisten la transición de la naturaleza de un objeto a un sujeto, ya que tal cambio requiere el cese de la explotación y la pérdida de ganancias. Dinámicas similares se desarrollaron durante la abolición de la esclavitud y el reconocimiento de los derechos de la mujer. Entidades poderosas dedicadas a la explotación se resisten al cambio.

El movimiento que defiende los derechos de la naturaleza está experimentando un crecimiento exponencial. Dentro de las Naciones Unidas, el Secretario General ha reconocido al movimiento de Jurisprudencia de la Tierra como el movimiento social de más rápido crecimiento en el mundo.

En la actualidad, 37 países, en diversas capacidades, reconocen los derechos de la naturaleza: Ecuador es la única nación que los consagra dentro de su constitución. El reconocimiento se manifiesta a través de leyes nacionales o de ordenanzas municipales.

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La rápida expansión de este movimiento está impulsada por un creciente interés social en reconocer los derechos de la naturaleza, especialmente porque los estados a menudo priorizan las necesidades corporativas sobre el bienestar de los ciudadanos.

P: ¿Es el proyecto del Tren Maya una ilustración del desprecio por los derechos de la naturaleza?

R: De hecho, a pesar de que México tiene cuatro estados—Colima, Guerrero, Oaxaca y Ciudad de México—que reconocen los derechos de la naturaleza. Durante mi visita a México, me sorprendió el escaso conocimiento de los derechos de la naturaleza. Además, el presidente Andrés Manuel López Obrador y las autoridades del país han demostrado resistencia a adoptar este concepto.

En la península de Yucatán, una región ahora envuelta en movimientos que abogan por el reconocimiento de los derechos de los cenotes y las cavernas, somos testigos de una flagrante manifestación de cómo el Tren Maya socava los derechos de la naturaleza.

P: En comparación con otros casos manejados por el Tribunal, ¿qué distingue a la audiencia del Tren Maya?

R: El Tribunal del Tren Maya fue sui generis, organizado con notable rapidez. Nuestro número de casos típico implica casi un año de preparación antes de una audiencia. La audiencia del Tren Maya se agilizó por la urgencia que dictaba el avance del proyecto; la construcción estaba en marcha, y una audiencia expedita era esencial.

Distinguido por la participación de jueces internacionales, este Tribunal fue distinto. Por lo general, los jueces locales presiden las audiencias, pero esta vez contamos con juristas internacionales. Más allá de asistir a la audiencia, visitaron e interactuaron con la comunidad de Pisté en Yucatán y Tihosuco en Quintana Roo.

Durante la audiencia se presentaron 23 testimonios, culminando con la visita de jueces y miembros del Tribunal a un segmento de la quinta fase (Cancún-Tulum), lo que permitió conocer de primera mano las consecuencias del Tren Maya, que eran innegablemente evidentes.

Un aspecto único fue la unificación de las comunidades mayas, la academia y la sociedad civil, una amalgama que anteriormente había eludido la cohesión. La importancia del Tribunal radica en reforzar y empoderar a un movimiento local fragmentado.

P: ¿Qué factores influyeron en su veredicto?

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R: La insuficiencia de los procesos de consulta fue evidente; éstos carecían de autenticidad y constituían meras tertulias con promesas de reciprocidad. El proyecto no fue suficientemente socializado con las comunidades afectadas.

Además, el impacto ambiental integral del megaproyecto sigue siendo un territorio desconocido debido a la ausencia de una evaluación completa. Esto socava el derecho del público a la información. Por ello, el Tribunal exige la presentación del plan maestro del megaproyecto.

La militarización del proyecto es otro tema. La presencia de un tren respaldado por militares ha llevado a la militarización de la región, induciendo un clima de miedo y represión. Las violaciones de los derechos humanos y de los derechos de la naturaleza asociadas con esta militarización son alarmantes.

El Tribunal también sopesó el testimonio de expertos sobre la fragmentación del bosque, los impactos sobre la fauna, los cenotes, las cavernas y el acceso al agua. Las consecuencias evidentes subrayan la firme determinación del Tribunal de responsabilizar al Estado mexicano por estas transgresiones.

P: Los partidarios del Tren Maya argumentan que el proyecto está destinado a impulsar el desarrollo en el sur de México. ¿Cuál es tu perspectiva?

R: La ruta del tren ni siquiera atiende a las comunidades a las que dice beneficiar. Estas rutas no están alineadas con sus necesidades. El diseño responde a un modelo de turismo específico que beneficia predominantemente a los conglomerados extranjeros en lugar de a las comunidades locales.

Además, este proyecto abarca un sistema más grande entrelazado con restricciones extractivistas y migratorias. El gobierno prevé este tren no solo para el turismo, sino también para sustentar una economía arraigada en industrias extractivas, empresas agroindustriales y conglomerados militares y turísticos.

P: Durante la última década, la deforestación relacionada con la cría de cerdos y el cultivo de soja ha afectado a la Península de Yucatán. ¿El proyecto del Tren Maya conecta con estas actividades?

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R: De hecho, estos esfuerzos están interrelacionados. El veredicto del Tribunal busca enfatizar la intrincada coreografía detrás de estos proyectos, iluminando un desarrollo meticulosamente diseñado que es incongruente con el delicado ecosistema de la Selva Maya, un ecosistema de excepcional biodiversidad y vulnerabilidad.

P: ¿Ha aumentado la violencia contra las personas defensoras desde el inicio del proyecto Tren Maya?

R: El Tribunal subraya el Acuerdo de Escazú, reconociendo el peligro que enfrentan las comunidades y personas que se oponen al proyecto del Tren Maya.

Aunque históricamente la península de Yucatán se consideró más segura en comparación con otras regiones, las personas defensoras dentro de este territorio se sienten cada vez más amenazadas, sujetas a criminalización y estigmatización.

P: ¿Qué acciones tomará el Tribunal, especialmente dada la ausencia de autoridades en la audiencia?

R: De hecho, ninguna autoridad mexicana asistió a la audiencia, ni representantes de organizaciones internacionales como la UNESCO o ONU-Hábitat, que han participado o facilitado este proyecto. No anticipamos una respuesta, aunque nos mantenemos receptivos a perspectivas alternativas.

Por ahora, este veredicto se erige como evidencia de las consecuencias del proyecto, una base para presentar estos hallazgos a varios organismos nacionales e internacionales. La intención es facultar las acciones legales de los ciudadanos mexicanos.

P: ¿Qué está perdiendo México y el mundo con la construcción de estos megaproyectos?

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R: Trágicamente, México y el mundo están perdiendo un legado insustituible. La península de Yucatán alberga una selva megadiversa. La fragmentación de los corredores biológicos, el agotamiento de los acuíferos y la erosión de las redes de cenotes y cuevas resultan en la pérdida irreparable de un ecosistema. México renuncia a un inmenso potencial de conservación, mientras que el mundo pierde un santuario de vida.

El veredicto tiene como objetivo alertar no solo a los mexicanos sino a la comunidad mundial sobre este tesoro natural en peligro de extinción. La destrucción rápida y fácil, impulsada por un proyecto que beneficia principalmente a unos pocos elegidos mientras impacta negativamente en numerosas vidas humanas y no humanas, llama la atención.

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A Clash of Nature's Rights and Megaproject AmbitionsES